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El frío glacial y los animales salvajes no detienen a los voluntarios de la Media Luna Roja
19 de marzo de 2007
Mubashir Fida, Responsable de Información de la Federación Internacional en Pakistán
La Media Luna Roja de Pakistán ha llevado a cabo durante las últimas semanas una extraordinaria hazaña de logística, al brindar asistencia a más de 127.000 personas en el nevado norte de Pakistán, haciendo frente a temperaturas glaciales, carreteras intransitables e, incluso, al riesgo de encontrarse con panteras de las nieves.

Desde enero, un equipo de 50 trabajadores de socorro de la Media Luna Roja, respaldado por la Federación Internacional y el Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas (UNHAS de sus siglas en inglés), ha transportado 942 toneladas de material de socorro a áreas remotas afectadas por el terremoto. La ayuda se ha distribuido a más de 18.000 familias en la Provincia de la Frontera del Noroeste y la región de Cachemira administrada por Pakistán.

En el marco de una solución de “refugio caliente”, encaminada a ayudar a familias vulnerables afectadas por el terremoto a superar este segundo invierno, se entregaron diversos artículos, como chapas onduladas de hierro galvanizado, lonas impermeables, material para la reparación de refugios, edredones, mantas, estufas y mantones.

Numerosos puntos de distribución se encontraban a una gran altitud y cubiertos por una gruesa capa de nieve. Con frecuencia, los equipos tuvieron que pasar con un jeep por peligrosos caminos de tierra sin señalización, y posteriormente subir andando durante varias horas por empinadas pendientes hasta alcanzar el lugar deseado.

Para llevar por aire artículos de socorro a los lugares más remotos, se utilizaron helicópteros del UNHAS. En total, los helicópteros distribuyeron 142,5 toneladas de suministros, en 56 entregas, a lo largo de un período de nueve semanas. La acción recibió el apoyo de voluntarios y trabajadores de la Media Luna Roja de Pakistán, que acampaban en las montañas durante varios días hasta concluir las distribuciones.

Según Muhammad Basheer, que dirigió un equipo que recibía el material de los helicópteros en Gantar, un remoto pueblo en el valle de Allai, el personal y los voluntarios no se dejaron intimidar por las durísimas condiciones.

“Vivíamos en un refugio sin puertas ni ventanas… Por la noche hacía mucho frío", observa Basheer. “Además, los lugareños me advirtieron de las panteras de las nieves y los osos, lo que me puso bastante nervioso, pues normalmente yo vigilaba los artículos de socorro por las noches.”

“Pero en general todos estábamos muy satisfechos, pues trabajábamos para personas que habían perdido sus viviendas… Servir a la humanidad te motiva y te hace feliz”, añade.

El intenso frío favoreció la aparición de infecciones respiratorias en los habitantes de las montañas, y el personal y los voluntarios de la Media Luna Roja de Pakistán también tuvieron que afrontar problemas de salud. Algunos equipos tuvieron que recurrir a nieve derretida como fuente de agua, hasta que recibieron por aire los suministros. Muchas personas enfermaron. Jamil ur Rehman, uno de los miembros de los equipos sobre el terreno, declaró que casi todos su compañeros cayeron enfermos y que dos tuvieron que ser hospitalizados.

Pero las duras condiciones meteorológicas no fueron la única dificultad. Según Ifran Hameed, responsable sobre el terreno de la Media Luna Roja de Pakistán en el valle de Allai, la cultura conservadora de algunas comunidades les hizo adoptar una actitud de cautela hacia las organizaciones humanitarias, lo que también constituyó un obstáculo a superar.

“Lo importante fue cambiar la percepción que de nosotros tenían las personas… Nadie había trabajado antes con estas comunidades remotas, por lo que las personas se sentían inseguras", explica. “Primero tuvimos que conversar con los clérigos y personas mayores de los pueblos, a fin de que confiaran en nuestro trabajo."

Los equipos se ganaron esa confianza, y la operación de asistencia invernal ha llegado a su fin.

Esta ha sido la etapa más reciente de la ayuda de la Media Luna Roja de Pakistán y la Federación Internacional a los supervivientes del terremoto en el camino hacia la recuperación. Entretanto, se mantienen los programas de rehabilitación y reconstrucción, y se sigue prestando ayuda en los ámbitos de atención básica de salud, abastecimiento de agua y saneamiento, reconstrucción de escuelas y clínicas, y apoyo a los medios de subsistencia.

Para los cansados, pero satisfechos, miembros del equipo de la operación invernal (“winter ops”) de la Media Luna Roja, es un trabajo bien hecho. Shakeel Malik, Responsable de Socorro de la Federación Internacional en Pakistán, observa que su exitosa labor, bajo circunstancias tan duras y adversas, es merecedora de un profundo reconocimiento.

“Los responsables sobre el terreno se pusieron a la cabeza y los voluntarios les siguieron… En efecto, ha sido uno de los mejores ejemplos de trabajo en equipo que he visto nunca, y es este trabajo conjunto el que ha conducido al éxito de la operación.”
En tan sólo nueve semanas se distribuyeron más de 133.000 chapas onduladas de hierro galvanizado a alrededor de 13.000 familias. Las chapas se utilizan para reforzar las viviendas tradicionales de madera, pero también como material de techado para protegerse de la nieve. (Fotografía: Federación Internacional) (p15473)
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Algunas comunidades remotas casi nunca habían tenido contacto con organizaciones humanitarias y no gubernamentales, por lo que ganarse su confianza constituyó una gran dificultad. (Fotografía: Colin Chaperon/Cruz Roja Americana) (p15475)
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Con frecuencia, los equipos sobre el terreno tuvieron que caminar durante varias horas para alcanzar los puntos de distribución de la ayuda. (Fotografía: Colin Chaperon/Cruz Roja Americana) (p15476)
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Miembros de un equipo sobre el terreno de la Media Luna Roja de Pakistán se adelantan para descargar más artículos de socorro de un helicóptero del Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas, en lo alto del valle de Allai. (Fotografía: Federación Internacional) (p15474)
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