La
Media Luna Roja de Pakistán ha llevado a cabo durante
las últimas semanas una extraordinaria hazaña
de logística, al brindar asistencia a más de 127.000
personas en el nevado norte de Pakistán, haciendo frente
a temperaturas glaciales, carreteras intransitables e, incluso,
al riesgo de encontrarse con panteras de las nieves.
Desde enero, un equipo de 50 trabajadores de socorro de la Media
Luna Roja, respaldado por la Federación Internacional
y el Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas
(UNHAS de sus siglas en inglés), ha transportado 942
toneladas de material de socorro a áreas remotas afectadas
por el terremoto. La ayuda se ha distribuido a más de
18.000 familias en la Provincia de la Frontera del Noroeste
y la región de Cachemira administrada por Pakistán.
En el marco de una solución de “refugio caliente”,
encaminada a ayudar a familias vulnerables afectadas por el
terremoto a superar este segundo invierno, se entregaron diversos
artículos, como chapas onduladas de hierro galvanizado,
lonas impermeables, material para la reparación de refugios,
edredones, mantas, estufas y mantones.
Numerosos puntos de distribución se encontraban a una
gran altitud y cubiertos por una gruesa capa de nieve. Con frecuencia,
los equipos tuvieron que pasar con un jeep por peligrosos caminos
de tierra sin señalización, y posteriormente subir
andando durante varias horas por empinadas pendientes hasta
alcanzar el lugar deseado.
Para llevar por aire artículos de socorro a los lugares
más remotos, se utilizaron helicópteros del UNHAS.
En total, los helicópteros distribuyeron 142,5 toneladas
de suministros, en 56 entregas, a lo largo de un período
de nueve semanas. La acción recibió el apoyo de
voluntarios y trabajadores de la Media Luna Roja de Pakistán,
que acampaban en las montañas durante varios días
hasta concluir las distribuciones.
Según Muhammad Basheer, que dirigió un equipo
que recibía el material de los helicópteros en
Gantar, un remoto pueblo en el valle de Allai, el personal y
los voluntarios no se dejaron intimidar por las durísimas
condiciones.
“Vivíamos en un refugio sin puertas ni ventanas…
Por la noche hacía mucho frío", observa Basheer.
“Además, los lugareños me advirtieron de
las panteras de las nieves y los osos, lo que me puso bastante
nervioso, pues normalmente yo vigilaba los artículos
de socorro por las noches.”
“Pero en general todos estábamos muy satisfechos,
pues trabajábamos para personas que habían perdido
sus viviendas… Servir a la humanidad te motiva y te hace
feliz”, añade.
El intenso frío favoreció la aparición
de infecciones respiratorias en los habitantes de las montañas,
y el personal y los voluntarios de la Media Luna Roja de Pakistán
también tuvieron que afrontar problemas de salud. Algunos
equipos tuvieron que recurrir a nieve derretida como fuente
de agua, hasta que recibieron por aire los suministros. Muchas
personas enfermaron. Jamil ur Rehman, uno de los miembros de
los equipos sobre el terreno, declaró que casi todos
su compañeros cayeron enfermos y que dos tuvieron que
ser hospitalizados.
Pero las duras condiciones meteorológicas no fueron la
única dificultad. Según Ifran Hameed, responsable
sobre el terreno de la Media Luna Roja de Pakistán en
el valle de Allai, la cultura conservadora de algunas comunidades
les hizo adoptar una actitud de cautela hacia las organizaciones
humanitarias, lo que también constituyó un obstáculo
a superar.
“Lo importante fue cambiar la percepción que de
nosotros tenían las personas… Nadie había
trabajado antes con estas comunidades remotas, por lo que las
personas se sentían inseguras", explica. “Primero
tuvimos que conversar con los clérigos y personas mayores
de los pueblos, a fin de que confiaran en nuestro trabajo."
Los equipos se ganaron esa confianza, y la operación
de asistencia invernal ha llegado a su fin.
Esta ha sido la etapa más reciente de la ayuda de la
Media Luna Roja de Pakistán y la Federación Internacional
a los supervivientes del terremoto en el camino hacia la recuperación.
Entretanto, se mantienen los programas de rehabilitación
y reconstrucción, y se sigue prestando ayuda en los ámbitos
de atención básica de salud, abastecimiento de
agua y saneamiento, reconstrucción de escuelas y clínicas,
y apoyo a los medios de subsistencia.
Para los cansados, pero satisfechos, miembros del equipo de
la operación invernal (“winter ops”) de la
Media Luna Roja, es un trabajo bien hecho. Shakeel Malik, Responsable
de Socorro de la Federación Internacional en Pakistán,
observa que su exitosa labor, bajo circunstancias tan duras
y adversas, es merecedora de un profundo reconocimiento.
“Los responsables sobre el terreno se pusieron a la cabeza
y los voluntarios les siguieron… En efecto, ha sido uno
de los mejores ejemplos de trabajo en equipo que he visto nunca,
y es este trabajo conjunto el que ha conducido al éxito
de la operación.”
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En
tan sólo nueve semanas se distribuyeron más
de 133.000 chapas onduladas de hierro galvanizado a alrededor
de 13.000 familias. Las chapas se utilizan para reforzar
las viviendas tradicionales de madera, pero también
como material de techado para protegerse de la nieve.
(Fotografía: Federación Internacional) (p15473)
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Algunas
comunidades remotas casi nunca habían tenido contacto
con organizaciones humanitarias y no gubernamentales,
por lo que ganarse su confianza constituyó una
gran dificultad. (Fotografía: Colin Chaperon/Cruz
Roja Americana) (p15475)
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Con
frecuencia, los equipos sobre el terreno tuvieron que
caminar durante varias horas para alcanzar los puntos
de distribución de la ayuda. (Fotografía:
Colin Chaperon/Cruz Roja Americana) (p15476)
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Miembros
de un equipo sobre el terreno de la Media Luna Roja de
Pakistán se adelantan para descargar más
artículos de socorro de un helicóptero del
Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas,
en lo alto del valle de Allai. (Fotografía: Federación
Internacional) (p15474)
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