Cerca
de la antigua ruta de la seda de Pakistán, en un amplio
valle rodeado de montañas, se extiende la ciudad de Balakot
que fue completamente destruida el 8 de octubre de 2005, cuando
un terremoto mortífero sacudió el país.
A pesar de que el gobierno declaró partes de la región
fuera de los límites de la reconstrucción por
el riesgo de futuros sismos, mucha gente decidió quedarse
y poco a poco, la vida vuelve a la normalidad.
Caminado por las calles de los pueblos del valle aún
se siente el horror de aquel trágico día, pero
también la esperanza. La resiliencia de los damnificados,
conjugada con la asistencia local e internacional, dio lugar
a muchas evoluciones positivas en los 18 últimos meses,
incluidos un mejor acceso al agua potable y una mayor cantidad
de ésta.
Escasez
Este año, el tema del Día Mundial del Agua es
“Afrontar la escasez de agua”, problema que conocen
de sobra los habitantes de Balakot. Inmediatamente después
del terremoto, casi todas las instalaciones de agua potable
estaban destruidas y la gente sacaba agua del río para
beber y bañarse.
“Fue terrible cuando vine por primera vez aquí
… sólo se veían casas derrumbadas y gente
llorando. No querían hablarnos, necesitaban alimentos,
refugio y nada más”, recuerda Charity Sikamo, delegada
de agua y saneamiento de la Federación Internacional,
que llegó a Pakistán un mes después del
terremoto.
Según ella, los daños que sufrieron las cañerías
y las fuentes agravaron la escasez de agua potable, lo que era
un verdadero problema para las mujeres que tenían que
caminar hasta tres horas por los estrechos y serpenteantes senderos
de la montaña para sacar agua de manantiales contaminados.
Nadia Sayeed, funcionaria de promoción de la higiene
de la Media Luna Roja Pakistaní (MLRP), señala
que el conservadurismo cultural y religioso también afectaba
el acceso de las mujeres a condiciones sanitarias adecuadas.
“Las mujeres eran las más vulnerables no sólo
porque tenían que ir a buscar agua, sino también
porque tenían que encontrar la manera de bañarse
en privado ya que durante el día no podían salir
para ir al baño, lo que entrañaba enormes riesgos
para su salud”, añade.
La MLRP y la Federación Internacional trabajaron juntas
para abordar estas cuestiones y asegurar que todos los miembros
de las familias tengan acceso al agua potable. A tales efectos,
equipos de agua y saneamiento de la Cruz Roja y la Media Luna
Roja junto con las comunidades construyen tanques en pueblos
como Hafizabad, a las afueras de Balakot.
Muhammad Zaheer, técnico de agua y saneamiento de la
Media Luna Roja explica:
“Nosotros aportamos apoyo técnico y materiales
a la comunidad y los vecinos ponen la mano de obra.” El
tanque que se está construyendo en Hafizabad tiene capacidad
para más de 41.000 litros y abastecerá de agua
a las 83 familias que viven en el pueblo.
Las vecinas dicen que son quienes más se beneficiarán
del sistema de suministro de agua. “El tanque será
un gran alivio para las mujeres de la zona porque tenemos que
caminar casi una hora para ir a buscar agua al manantial...
será una verdadera bendición para nosotros tener
el agua a nuestras puertas”, cuenta Amraizan Bibi, vecina
de Hafizabad y madre de cuatro hijos.
Casi todas las mujeres del pueblo comparten su opinión.
Gul Sanowar, amiga de Amraizan, también está muy
entusiasmada con la noticia. “El tanque nos permitirá
ahorrarnos entre cuatro y cinco horas por día”,
dice.
Un proyecto similar se terminó hace unos meses en el
pueblo de Kappi Gali y la diferencia ya es visible.
“Desde que funciona este sistema, nos ahorramos una cantidad
de tiempo que dedicamos a ayudar a nuestros hombres en la reconstrucción
de las casas... Ahora, la mayoría de las mujeres tenemos
tiempo para beneficiarnos de otros proyectos también”,
comenta Saeeda Bibi, voluntaria de la MLRP oriunda de allí.
Muchas mujeres asisten a los cursos de costura que se imparten
en el centro de apoyo psicosocial de la Federación Internacional
y la MLRP, cerca del pueblo.
Buena higiene
Los proyectos de agua serían incompletos si no incluyeran
elementos de saneamiento, promoción de la higiene e instrucción.
Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja distribuyen
paquetes de artículos de higiene e instruyen a las comunidades
sobre la importancia de lavarse las manos y bañarse seguido.
Según Nadia Sayeed, esos paquetes fueron un excelente
punto de partida para trabajar en las comunidades. “Los
primeros días, la gente no quería saber nada de
la buena higiene. Es comprensible, porque en aquel momento su
principal prioridad era procurarse alimentos y tiendas de campaña.
Recién cuando les mostramos los paquetes se dieron cuenta
de la importancia de la higiene”, añade.
El equipo explicó el contenido de los paquetes que se
habían preparado teniendo en cuenta cuestiones culturales.
Por ejemplo, mucha gente de las zonas rurales no sabía
usar el dentífrico, las compresas higiénicas ni
el champú.
“La mayoría usaba una planta local, llamada maswak,
para limpiarse los dientes... entonces, tuvimos que explicarles
qué era el dentífrico. Las mujeres tampoco conocían
las compresas higiénicas, por lo cual, en los paquetes
pusimos paños, que es lo que suelen usar”, explica
Sayeed.
Por cuestiones de privacidad, ir al baño al aire libre
era el mayor problema después del terremoto.
Para resolverlo, la MLRP y la Federación Internacional
también trabajaron directamente con las comunidades para
construir letrinas aceptables desde el punto de vista cultural,
incluidos baños comunitarios para hombres y mujeres por
separado, así como baños privados para las familias.
“Por ser mujeres solíamos tener que ir al baño
de noche, cuando nadie pudiera vernos... pero ahora, tenemos
baño en nuestra propia casa lo que nos permite mantener
la privacidad”, comenta Qasim Jan, vecina de Hafizabad.
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Esta
mujer lava los platos en una canilla instalada por la
Federación Internacional y la Media Luna Roja Pakistaní
en el pueblo de Kappi Gali. (p15525)
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Las
comunidades afectadas por el terremoto participaron directamente
en la planificación de los proyectos de reconstrucción.
La Federación Internacional considera crucial que
los vecinos de las comunidades estén al frente
de los esfuerzos de reconstrucción. En Hafizabad,
los integrantes del equipo de agua y saneamiento de la
Media Luna Roja Pakistaní trabajan codo a codo
con los vecinos en la construcción de un tanque
de almacenamiento que abastecerá de agua potable
a más de 80 familias. (p15526)
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Niños
tomando agua de las canillas al salir de la escuela. Agua
potable y buenas prácticas de higiene son fundamentales
para detener la propagación de enfermedades. (p15527)
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