Hace
un mes, la Media Luna Roja de Pakistán y la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja descargaron el último camión de suministros
de socorro para los damnificados por el terremoto de octubre
de 2005.
Era el punto final de la gran “operación invernal”
de nueve semanas en la que se suplieron las necesidades inmediatas
de refugio de más de 127.000 personas vulnerables que
viven en zonas apartadas y cubiertas de nieve de la Provincia
de la Frontera Noroccidental y la zona de Cachemira administrada
por Pakistán.
También fue el punto final de nuestras mayores distribuciones
de suministros de socorro, lo que implica que ahora, la Federación
puede centrar toda su atención en la recuperación
y la rehabilitación de las zonas de Pakistán afectadas
por el terremoto.
Huelga decir que la Media Luna Roja de Pakistán mantendrá
existencias de suministros de socorro de emergencia para prestar
asistencia en la eventualidad de futuros desastres tales como
deslizamientos de tierra o inundaciones, pues la preparación
en previsión de desastres es una de las piedras angulares
de la mayor seguridad de las comunidades.
Ahora bien, para millares de personas cuya vida fue destrozada
por el terremoto de 2005, ha llegado la hora de salir adelante
y forjarse un futuro mejor.
El año pasado, se desplegaron esfuerzos de socorro y
recuperación simultáneamente y, desde que sobrevino
el desastre, más de 1.100.000 personas recibieron asistencia
del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja.
La Federación Internacional también se enorgullece
de haber protegido a decenas de miles de personas vulnerables
durante dos inviernos consecutivos mediante la distribución
de 70.000 tiendas de campaña de invierno y otros 35.000
“refugios cálidos” que los damnificados podían
montar e instalar por sí mismos.
Cabe señalar que toda esta labor se hizo con la participación
directa de las comunidades. Trabajamos muy duro para incorporar
a los damnificados en el proceso de socorro y recuperación,
escuchando lo que tenían que decir, adaptando nuestra
asistencia en consecuencia y alentándoles a tomar las
riendas de la reconstrucción de sus vidas. La información
que hemos recibido indica que ese método da resultado.
Recientemente, la Cruz Roja y la Media Luna Roja hicieron una
encuesta en la que se preguntó a los damnificados qué
tipo de asistencia esperaban recibir en los próximos
cinco años. La aplastante mayoría dijo que quería
más capacitación profesional, lo que traduce el
firme propósito de recuperar los propios medios de subsistencia.
Habida cuenta de ello, la Federación Internacional y
la Media Luna Roja de Pakistán elaboraron nuestros programas
de recuperación que incluyen una vigorosa participación
comunitaria y el compartir de conocimientos.
Por ejemplo, actualmente, está en marcha un proyecto
de agua y saneamiento para abastecer a 160.000 personas de agua
potable y apta para el consumo. Casi 80.000 personas ya se benefician
de los sistemas de suministro de agua que fueron reparados o
reconstruidos por la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
Pero estamos proporcionando mucho más que cañerías
y tanques de almacenamiento, pues también dotamos a la
gente de la pericia y las competencias necesarias para ocuparse
del mantenimiento y la reparación de esos sistemas.
En el marco del programa de recuperación, especialistas
en agricultura ya capacitaron y asesoraron a más de 4.000
personas en rotación de cultivos y medios para aumentar
el rendimiento de las cosechas.
En una región sujeta a inviernos largos y crudos, así
como a veranos de lluvias torrenciales, esta clase de información
es sumamente valiosa para los agricultores. Además de
la capacitación, la Federación Internacional asistió
a casi 4.500 familias de agricultores proporcionándoles
semillas y fertilizantes para dos ciclos de cosecha.
Los damnificados por el terremoto, nos dijeron que esa ayuda
para sus medios de subsistencia era la más importante
que habían recibido el primer año después
del desastre.
En el proceso de reconstrucción también se tendrán
en cuenta sus opiniones. Mientras que el gobierno ayuda a reconstruir
las casas, la Cruz Roja y la Media Luna Roja trabajan con las
comunidades para reparar más de 40 edificios de utilidad
pública: establecimientos de enseñanza, puestos
de salud y centros comunitarios y profesionales.
Por ejemplo, en el primer proyecto se construirá un colegio
para chicos en la zona de Cachemira administrada por Pakistán
que fue destruido por el terremoto. Se pidió al personal
y los estudiantes que dieran su parecer sobre la reconstrucción
y esos aportes fueron cruciales para garantizar que los planos
fueran apropiados y se ajustaran a las necesidades a largo plazo.
Además de los esfuerzos de recuperación, está
en marcha la labor relativa a la preparación en previsión
de desastres. Se imparte formación a los damnificados
para afrontar futuras catástrofes y en pueblos de todo
el país se están creando comités de dicha
preparación.
Tras haber llevado a cabo la mayor operación de emergencia
de toda su historia, la Media Luna Roja Pakistaní también
está aumentando su dotación de personal experimentado
y voluntarios capacitados a escala comunitaria.
El objetivo de todos estos esfuerzos es asegurarse que las comunidades
vulnerables de Pakistán estén preparadas para
desenvolverse frente a otros desastres y listas para afrontar
cualquier peripecia que les depare el futuro.
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En
regiones remotas o aisladas a causa de la nieve a las
que no pudo accederse por carretera, la Federación
Internacional y la Media Luna Roja de Pakistán
distribuyeron los suministros con un helicóptero.
En la imagen, voluntarios locales de la Media Luna Roja
de Pakistán y personal de la Federación
Internacional descargan chapas onduladas de hierro galvanizado
de un helicóptero. (p15551) (Nathan Cooper/Cruz
Roja Americana)
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En
el pueblo de Bojri, unos niños reciben clases de
inglés en el exterior. El terremoto dañó
o destruyó aproximadamente 6.300 instituciones
de educación. De acuerdo con el organismo pakistaní
responsable de la reconstrucción y rehabilitación
después de los terremotos (Earthquake Reconstruction
and Rehabilitation Authority (ERRA)), cerca del 90 % de
estas instituciones vuelve a funcionar actualmente, aunque
muchas de ellas lo hacen en el exterior o en estructuras
provisionales, como tiendas de campaña. (p15561)
(David Beber/The Times)
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Un
niño mira fuera de una tienda de campaña
en la ciudad de Balakot, Pakistán noroccidental,
que aún se está recuperando de los efectos
del terremoto de octubre de 2005. (p15593) (David Bebber/The
Times)
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Un
trabajador de salud de la Cruz Roja vacuna a un niño
en Thalus, pueblo del valle de Allai, Pakistán
noroccidental. Desde que se iniciara la operación,
el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja ha brindado atención primaria de salud
a cerca de medio millón de personas en la Provincia
de la Frontera del Noroeste y en la región de Cachemira
administrada por Pakistán. (p15594) (David Bebber/The
Times)
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