A
medida que se aproxima la temporada de lluvias en Níger,
cientos de voluntarios de la Cruz Roja continúan su campaña
encaminada a sensibilizar acerca del paludismo y alentar a las
madres a proteger a sus hijos utilizando mosquiteros tratados
con insecticida.
A primera hora de la tarde, en Niamey, el cielo se nubla. Las
nubes ofrecen cierto respiro frente al implacable sol del mediodía,
pero también anuncian la inminente temporada de lluvias.
Es una temporada tras la cual aparece el paludismo, la enfermedad
que causa más muertes entre los niños nigerianos
menores de cinco años. Para cientos de voluntarios de
la Cruz Roja, ahora es el momento de movilizarse, de sensibilizar
en materia de prevención del paludismo y de ayudar a
salvar la vida de los pequeños.
La labor de los voluntarios es un capítulo más
de un programa cuyo objetivo es hacer frente a la amenaza del
paludismo y que ya lleva tiempo ejecutándose. En 2005,
los voluntarios desempeñaron un papel clave en la distribución
de mosquiteros tratados con insecticidas persistentes en todo
el país. Gracias a esta acción, la mayoría
de las familias con niños menores de cinco años
posee ahora un mosquitero.
En 2006, cerca de 3.000 voluntarios participaron en una campaña
nacional de educación, en el marco de la cual se explicó
cómo se transmite el paludismo y se promovió la
correcta utilización de los mosquiteros para evitar la
infección. La campaña alcanzó a cerca de
300.000 madres y más de 500.000 niños menores
de cinco años.
En este mismo año pasado, gracias a la labor de sensibilización
de los voluntarios, durante la temporada de lluvias se utilizó
casi el 90 % de los mosquiteros distribuidos. En comparación
con el año anterior, la incidencia del paludismo en Níger
durante dicha temporada de lluvias se redujo en un 37 % y la
tasa de mortalidad en un 56 %.
Pero todavía queda trabajo por hacer. Este año,
los mosquiteros deben volver a colgarse y deben ser más
las personas que entiendan la realidad del paludismo.
Cerca del 40 % de las madres todavía no sabe que el paludismo
se transmite por la picadura de un mosquito y más de
la mitad no es consciente de la importancia de la correcta utilización
del mosquitero para la protección de sus hijos.
Esta es la razón por la cual más de 1.000 voluntarios
de la Cruz Roja han ido este año de puerta en puerta,
visitando a las madres y educándolas sobre las causas
y la prevención del paludismo, haciendo particular hincapié
en la correcta utilización de los mosquiteros. La campaña
se ha concentrado en las cuatro regiones de Níger en
las que menos se utilizan los mosquiteros y con mayor incidencia
de paludismo.
Sólo en Niamey, 36 voluntarios de la filial local trabajaron
durante cuatro días, del 17 al 20 de mayo, en tres comunidades
y 65 distritos. “Los voluntarios de la Cruz Roja ocupan
una posición óptima para realizar esta labor",
explicó Bagandou Mossi, Presidente de la filial de Niamey.
“Trabajan en sus propias comunidades, que conocen perfectamente."
Adama Hamani es una de las voluntarias. “El mosquito es
el único agente que transmite el paludismo y lo hace
a través de su picadura”, explica a cinco madres
en Gamkalley, Niamey. “Utilizar un mosquitero es la forma
más eficaz de protegeros vosotras mismas y de proteger
a vuestros hijos, pues la actividad de los mosquitos es máxima
durante la noche, cuando dormís."
Saolatou Ousseini, es madre de dos niños pequeños
y una de más de dos millones de personas que se han beneficiado
de la distribución de mosquiteros de la Cruz Roja. Le
demuestra a Saleye Garba, voluntaria de la Cruz Roja, lo que
ha aprendido.
“Hay que colgar el mosquitero de sus cuatro esquinas con
una cuerda”, explica. “Además, hay que fijarlo
metiéndolo debajo del colchón, para impedir que
entren los mosquitos. Los niños y yo dormimos bajo el
mosquitero todas las noches.”
La labor de la Cruz Roja de Níger, respaldada por la
Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja, ha contribuido de forma significativa
a reducir los casos de paludismo y a salvar vidas en Níger.
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El
Presidente de la filial de la Cruz Roja de Níger
en Niamey, Bagandou Mossi, en Niamey. (p15789)
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Adama
Hamani, voluntaria de la Cruz Roja, conversa con unas
madres en Gamkalley, Niamey. (p15788)
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La
voluntaria de la Cruz Roja Saleye Garba explica en Banizoumba,
Niamey, cómo utilizar correctamente el mosquitero.
(p15787)
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En
Banizoumba, Niamey, la madre Saolatou Ousseini demuestra
cómo cuelga el mosquitero todas las noches. (p15786)
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Saleye
Garba, voluntaria de la Cruz Roja, con Saolatou Ousseini
y sus dos hijos Oussama y Haona Issifi (bajo el mosquitero)
en el barrio de Banizoumba, en Niamey. (p15790)
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