“Las
aguas empezaron a crecer y nadie sabía qué hacer.
Cundió el pánico. Agarraron a sus hijos y salieron
corriendo. Lo abandonaron todo.”
Anita Wanisella, de 48 años, recuerda las devastadoras
inundaciones de 2000, durante las cuales dieron la vuelta al
mundo imágenes de mozambiqueños aislados en las
copas de los árboles, sobre las arremolinadas aguas desbordadas.
Murieron
700 personas y miles perdieron su hogar, bienes y medios de
subsistencia.
Desde entonces, la situación ha cambiado mucho. Cuando
en febrero de este año el ciclón Favio azotó
Pambara 2, el pueblo de Anita en la provincia de Inhambane,
ella fue una de las muchas personas que habían desempeñado
un crucial papel en la preparación de la comunidad y
que velaron por la seguridad de personas y bienes.
“Cuando nos enteramos de que se acercaba el ciclón,
alertamos a la comunidad y aconsejamos a las personas que afianzaran
sus viviendas, ataran los tejados y mantuvieran a sus hijos
en casa”, explica Anita. “Se produjeron daños
en las viviendas, pero nadie perdió la vida.”
Anita es miembro de un comité local para desastres, establecido
en el marco del programa de preparación para desastres
de la Cruz Roja de Mozambique. El programa, que se puso en marcha
en la provincia de Inhambane en 2002, alerta a las comunidades
de la proximidad de desastres naturales a través de técnicas
sencillas.
Su objetivo es promover la autosuficiencia de las comunidades
para reducir su vulnerabilidad frente a peligros naturales como
inundaciones y ciclones, para lo que se establecen comités
para desastres a los que se proporcionan las herramientas necesarias
para la preparación para desastres y la mitigación
de éstos.
Una realidad de vulnerabilidad
“En esta provincia, hacer frente a desastres es una realidad”,
declara Maria Gina Mauaie, Secretaria de la filial de la Cruz
Roja de Mozambique en Inhambane.
Como el resto del país, esta provincia de la costa meridional
de Mozambique es propensa a sufrir inundaciones y sequías.
Además, la costa de Mozambique constituye casi la totalidad
del perímetro occidental de una franja de intensísima
actividad de ciclones tropicales –la zona sudoccidental
de la cuenca del Océano Índico– en la que
todos los años se forma cerca del 10 % de los ciclones
del mundo.
“Nuestro programa asegura que las comunidades puedan responder
con eficacia y rapidez a los desastres”, continúa
Mauaie.
“Comenzamos preguntando a las comunidades cuáles
eran sus mecanismos tradicionales para hacer frente a los desastres.
P. ej., algunas comunidades pronostican fuertes precipitaciones
cuando ven que las hormigas se desplazan cuesta arriba. Sobre
la base de estos datos y junto con las comunidades determinamos
rutas de evacuación para casos de inundaciones y establecimos
un sistema para difundir alertas de ciclón.”
En el marco del programa de la Cruz Roja se imparte formación
a cinco voluntarios por comunidad, a los que se proporcionan
instrumentos, p. ej. radios y silbatos, que les ayudan a difundir
alertas de ciclón e intervenir en casos de desastre.
Además, se les distribuye material de información
sobre cómo comunicar eficazmente a las comunidades las
alertas. Estos comités para desastres también
han prestado primeros auxilios y han ayudado en la selección
de beneficiarios y la evaluación de necesidades después
de desastres.
En Pambara 2, Anita y sus compañeros miembros del comité
para desastres escucharon la alerta del ciclón Favio
emitida por el Gobierno a través de radios donadas por
el programa de la Cruz Roja. El sistema de alerta de ciclones
fue establecido por el Gobierno y el instituto nacional de meteorología
como respuesta a las devastadoras inundaciones de 2000 y 2001
y recurre a un sistema de tres colores para determinar la proximidad
del ciclón.
Según explica Anita, las radios poseen una importancia
crítica en el sistema de alerta:
“Al principio, la gente no se creía que se avecinaba
un ciclón. Nos preguntaba cómo podíamos
hablar con Dios para conocer este tipo de información
sobre el tiempo. Así que seguimos las instrucciones de
la Cruz Roja y organizamos a la comunidad en pequeños
grupos. Fuimos con una radio a cada uno de los grupos, y les
pusimos el programa del Gobierno para que ellos mismos escucharan
la alerta.”
Con megáfonos y a través de visitas a las escuelas,
las filiales locales de la Cruz Roja ayudaron a los comités
a alertar a las personas. Después del ciclón,
la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja envió a la zona una unidad
de intervención de urgencia especializada en salud y
especialistas en agua, socorro, logística y telecomunicaciones
que apoyaron a la Cruz Roja de
Mozambique en la prestación de ayuda de emergencia a
los supervivientes del ciclón.
No obstante, tal como lo demuestra el éxito del sistema
de alerta temprana para ciclones, los propios mozambiqueños
son el factor clave para hacer frente a los desastres y poseen
la resolución para reducir ellos mismos su vulnerabilidad.
La Cruz Roja, como el resto de mozambiqueños, sabe que
en esta región los desastres naturales son una realidad.
Es posible que, como consecuencia de la siempre presente amenaza
del cambio climático, aumente la frecuencia de ciclones,
sequías e inundaciones.
Mirar hacia el futuro
El aspecto más destacado de este programa de preparación
para desastres es su sostenibilidad: aunque la ayuda financiera
para el programa en la provincia de Inhambane cesó en
2006, los comités para desastres han continuado trabajando
y han aplicado para proteger a sus comunidades lo que aprendieron
de la Cruz Roja.
Sin embargo, dado el elevado número de distritos –120
en todo el país– los recursos de la Cruz Roja no
dan más de sí y todavía quedan amplias
zonas que requieren apoyo en materia de alerta temprana.
“Necesitamos más ayuda, más personal técnico
con conocimientos sobre cambio climático y reducción
del riesgo, para poder ayudar a más comunidades vulnerables
a mitigar los desastres”, explica Rabeca Chalufo, Jefa
del Equipo de Gestión de Desastres de la Cruz Roja de
Mozambique.
“Ahora, las comunidades están mucho más
concienciadas. Este año, aunque hemos tenido inundaciones
y un ciclón, la tasa de mortalidad no ha sido tan elevada
como en 2000. Las comunidades han aprendido de la experiencia
del pasado y nuestro programa ha ayudado a prepararlas para
futuros desastres. Nuestro objetivo final es concienciar en
esta materia a todas las comunidades vulnerables en todo Mozambique.”
De vuelta en la provincia de Inhambane, Anita Wanisella tiene
la última palabra respecto del éxito del programa
de alerta temprana.
“La Cruz Roja nos ha enseñado lo que podemos hacer
para nosotros mismos. Este año nos hemos sentido mucho
más seguros. Como miembros del comité local somos
responsables de proteger a nuestra comunidad. Hemos podido ayudar
porque sabíamos qué iba a ocurrir.”
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Anita
es miembro de un comité local para desastres, establecido
en el marco del programa de preparación para desastres
de la Cruz Roja de Mozambique. El programa, que se inició
en 2002, recurre a técnicas sencillas para alertar
a las comunidades de desastres naturales próximos
y las ayuda así a reducir su vulnerabilidad frente
a peligros naturales como ciclones e inundaciones. (p15791)
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En
noviembre de 2002, el Gobierno de Mozambique introdujo
un sistema de alerta temprana para ciclones basado en
un código de colores. La Cruz Roja de Mozambique
utiliza este sistema para alertar a las personas de que
se aproxima un ciclón. Azul: 24-48 horas hasta
el posible paso del ciclón; amarillo: menos de
24 horas hasta el posible paso del ciclón; y rojo:
6 horas hasta el posible paso del ciclón. (p15792)
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El
éxito del programa de preparación para desastres
de la Cruz Roja de Mozambique demuestra que las propias
comunidades son el elemento clave para hacer frente a
los desastres y reducir ellas mismas su vulnerabilidad.
(p15794)
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Las
radios desempeñan un importante papel en el sistema
de alerta temprana. Cada miembro del comité local
para desastres posee una radio proporcionada por FEWS
NET y Vodafone, que puede funcionar con energía
solar o a cuerda y a través de la cual recibe las
alertas tempranas emitidas por el Gobierno. (p15795)
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