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En Mozambique, la alerta temprana salva vidas
5 de junio de 2007
Alice Kociejowski, Vilanculos (Mozambique)
“Las aguas empezaron a crecer y nadie sabía qué hacer. Cundió el pánico. Agarraron a sus hijos y salieron corriendo. Lo abandonaron todo.”

Anita Wanisella, de 48 años, recuerda las devastadoras inundaciones de 2000, durante las cuales dieron la vuelta al mundo imágenes de mozambiqueños aislados en las copas de los árboles, sobre las arremolinadas aguas desbordadas. Murieron

700 personas y miles perdieron su hogar, bienes y medios de subsistencia.
Desde entonces, la situación ha cambiado mucho. Cuando en febrero de este año el ciclón Favio azotó Pambara 2, el pueblo de Anita en la provincia de Inhambane, ella fue una de las muchas personas que habían desempeñado un crucial papel en la preparación de la comunidad y que velaron por la seguridad de personas y bienes.

“Cuando nos enteramos de que se acercaba el ciclón, alertamos a la comunidad y aconsejamos a las personas que afianzaran sus viviendas, ataran los tejados y mantuvieran a sus hijos en casa”, explica Anita. “Se produjeron daños en las viviendas, pero nadie perdió la vida.”

Anita es miembro de un comité local para desastres, establecido en el marco del programa de preparación para desastres de la Cruz Roja de Mozambique. El programa, que se puso en marcha en la provincia de Inhambane en 2002, alerta a las comunidades de la proximidad de desastres naturales a través de técnicas sencillas.

Su objetivo es promover la autosuficiencia de las comunidades para reducir su vulnerabilidad frente a peligros naturales como inundaciones y ciclones, para lo que se establecen comités para desastres a los que se proporcionan las herramientas necesarias para la preparación para desastres y la mitigación de éstos.
Una realidad de vulnerabilidad

“En esta provincia, hacer frente a desastres es una realidad”, declara Maria Gina Mauaie, Secretaria de la filial de la Cruz Roja de Mozambique en Inhambane.

Como el resto del país, esta provincia de la costa meridional de Mozambique es propensa a sufrir inundaciones y sequías. Además, la costa de Mozambique constituye casi la totalidad del perímetro occidental de una franja de intensísima actividad de ciclones tropicales –la zona sudoccidental de la cuenca del Océano Índico– en la que todos los años se forma cerca del 10 % de los ciclones del mundo.

“Nuestro programa asegura que las comunidades puedan responder con eficacia y rapidez a los desastres”, continúa Mauaie.

“Comenzamos preguntando a las comunidades cuáles eran sus mecanismos tradicionales para hacer frente a los desastres. P. ej., algunas comunidades pronostican fuertes precipitaciones cuando ven que las hormigas se desplazan cuesta arriba. Sobre la base de estos datos y junto con las comunidades determinamos rutas de evacuación para casos de inundaciones y establecimos un sistema para difundir alertas de ciclón.”

En el marco del programa de la Cruz Roja se imparte formación a cinco voluntarios por comunidad, a los que se proporcionan instrumentos, p. ej. radios y silbatos, que les ayudan a difundir alertas de ciclón e intervenir en casos de desastre. Además, se les distribuye material de información sobre cómo comunicar eficazmente a las comunidades las alertas. Estos comités para desastres también han prestado primeros auxilios y han ayudado en la selección de beneficiarios y la evaluación de necesidades después de desastres.

En Pambara 2, Anita y sus compañeros miembros del comité para desastres escucharon la alerta del ciclón Favio emitida por el Gobierno a través de radios donadas por el programa de la Cruz Roja. El sistema de alerta de ciclones fue establecido por el Gobierno y el instituto nacional de meteorología como respuesta a las devastadoras inundaciones de 2000 y 2001 y recurre a un sistema de tres colores para determinar la proximidad del ciclón.

Según explica Anita, las radios poseen una importancia crítica en el sistema de alerta:

“Al principio, la gente no se creía que se avecinaba un ciclón. Nos preguntaba cómo podíamos hablar con Dios para conocer este tipo de información sobre el tiempo. Así que seguimos las instrucciones de la Cruz Roja y organizamos a la comunidad en pequeños grupos. Fuimos con una radio a cada uno de los grupos, y les pusimos el programa del Gobierno para que ellos mismos escucharan la alerta.”

Con megáfonos y a través de visitas a las escuelas, las filiales locales de la Cruz Roja ayudaron a los comités a alertar a las personas. Después del ciclón, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja envió a la zona una unidad de intervención de urgencia especializada en salud y especialistas en agua, socorro, logística y telecomunicaciones que apoyaron a la Cruz Roja de
Mozambique en la prestación de ayuda de emergencia a los supervivientes del ciclón.

No obstante, tal como lo demuestra el éxito del sistema de alerta temprana para ciclones, los propios mozambiqueños son el factor clave para hacer frente a los desastres y poseen la resolución para reducir ellos mismos su vulnerabilidad.

La Cruz Roja, como el resto de mozambiqueños, sabe que en esta región los desastres naturales son una realidad. Es posible que, como consecuencia de la siempre presente amenaza del cambio climático, aumente la frecuencia de ciclones, sequías e inundaciones.

Mirar hacia el futuro

El aspecto más destacado de este programa de preparación para desastres es su sostenibilidad: aunque la ayuda financiera para el programa en la provincia de Inhambane cesó en 2006, los comités para desastres han continuado trabajando y han aplicado para proteger a sus comunidades lo que aprendieron de la Cruz Roja.

Sin embargo, dado el elevado número de distritos –120 en todo el país– los recursos de la Cruz Roja no dan más de sí y todavía quedan amplias zonas que requieren apoyo en materia de alerta temprana.

“Necesitamos más ayuda, más personal técnico con conocimientos sobre cambio climático y reducción del riesgo, para poder ayudar a más comunidades vulnerables a mitigar los desastres”, explica Rabeca Chalufo, Jefa del Equipo de Gestión de Desastres de la Cruz Roja de Mozambique.

“Ahora, las comunidades están mucho más concienciadas. Este año, aunque hemos tenido inundaciones y un ciclón, la tasa de mortalidad no ha sido tan elevada como en 2000. Las comunidades han aprendido de la experiencia del pasado y nuestro programa ha ayudado a prepararlas para futuros desastres. Nuestro objetivo final es concienciar en esta materia a todas las comunidades vulnerables en todo Mozambique.”

De vuelta en la provincia de Inhambane, Anita Wanisella tiene la última palabra respecto del éxito del programa de alerta temprana.

“La Cruz Roja nos ha enseñado lo que podemos hacer para nosotros mismos. Este año nos hemos sentido mucho más seguros. Como miembros del comité local somos responsables de proteger a nuestra comunidad. Hemos podido ayudar porque sabíamos qué iba a ocurrir.”
Anita es miembro de un comité local para desastres, establecido en el marco del programa de preparación para desastres de la Cruz Roja de Mozambique. El programa, que se inició en 2002, recurre a técnicas sencillas para alertar a las comunidades de desastres naturales próximos y las ayuda así a reducir su vulnerabilidad frente a peligros naturales como ciclones e inundaciones. (p15791)
Anita es miembro de un comité local para desastres, establecido en el marco del programa de preparación para desastres de la Cruz Roja de Mozambique. El programa, que se inició en 2002, recurre a técnicas sencillas para alertar a las comunidades de desastres naturales próximos y las ayuda así a reducir su vulnerabilidad frente a peligros naturales como ciclones e inundaciones. (p15791)
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El comunicado de prensa
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En noviembre de 2002, el Gobierno de Mozambique introdujo un sistema de alerta temprana para ciclones basado en un código de colores. La Cruz Roja de Mozambique utiliza este sistema para alertar a las personas de que se aproxima un ciclón. Azul: 24-48 horas hasta el posible paso del ciclón; amarillo: menos de 24 horas hasta el posible paso del ciclón; y rojo: 6 horas hasta el posible paso del ciclón. (p15792)
En noviembre de 2002, el Gobierno de Mozambique introdujo un sistema de alerta temprana para ciclones basado en un código de colores. La Cruz Roja de Mozambique utiliza este sistema para alertar a las personas de que se aproxima un ciclón. Azul: 24-48 horas hasta el posible paso del ciclón; amarillo: menos de 24 horas hasta el posible paso del ciclón; y rojo: 6 horas hasta el posible paso del ciclón. (p15792)
El éxito del programa de preparación para desastres de la Cruz Roja de Mozambique demuestra que las propias comunidades son el elemento clave para hacer frente a los desastres y reducir ellas mismas su vulnerabilidad. (p15794)
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Las radios desempeñan un importante papel en el sistema de alerta temprana. Cada miembro del comité local para desastres posee una radio proporcionada por FEWS NET y Vodafone, que puede funcionar con energía solar o a cuerda y a través de la cual recibe las alertas tempranas emitidas por el Gobierno. (p15795)
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