En
el campamento de refugiados palestinos de Nahr el-Bared, cerca
de Trípoli, Líbano septentrional, prosiguen los
combates sin tregua entre grupos armados islámicos y
el ejército libanés. Según fuentes de la
Cruz Roja y la Media Luna Roja, en el campamento hay aún
miles de civiles. Trabajando en estrecha colaboración
y las 24 horas, voluntarios de la Media Luna Roja Palestina
(MLRP) y la Cruz Roja Libanesa (CRL) socorren a las familias
dentro del campamento y evacuan a los heridos. Esta coordinación
esencial permitió ayudar a miles de personas a dejar
el campamento en condiciones de seguridad.
Roger Pavitos, director del servicio de ambulancias de la filial
de Trípoli de la CRL pensaba haberse acostumbrado a ver
cadáveres y el sufrimiento de los heridos, pues lleva
más de 10 años de voluntario. Sin embargo, no
logra explicarse por qué le afectó tanto aquel
niño en particular; tenía cuatro años,
no estaba herido ni enfermo sino en estado de shock después
de tres días de pesados bombardeos y furiosos combates
en el campamento palestino de Nahr-el-Bared.
Colgado a su padre que quería que fuera evacuado con
otros niños, no dejaba que nadie lo separara de él
ni que se lo llevara. Por motivos de seguridad, el padre, que
partía del campamento en un convoy de vehículos
civiles, deseaba confiar a su hijo a la CRL durante el peligroso
recorrido de cinco kilómetros hasta el cercano campamento
palestino de Baddawi y, una vez allí, lo recogería.
Finalmente, Roger logró llevarse al niño; podía
sentir lo asustado que estaba porque se abrazaba a él
con todas sus fuerzas. No pudo sino pensar en sus dos hijos,
uno de los cuales tiene la misma edad que aquel niño.
Lo llevaba como si fuera su propio hijo. Agotado, el niño
se tranquilizó al sentir el cariño de Roger y
ambos partieron para Baddawi. La ambulancia de la CRL llegó
a salvo a Baddawi, y el niño volvió a reunirse
con su padre en el recinto de la Agencia de Naciones Unidas
para los Refugiados Palestina en Oriente Próximo (UNRWA
por su sigla en inglés) que lleva décadas socorriendo
a millones de palestinos refugiados en varios países
de Oriente Medio, entre ellos, el Líbano.
“Aquel día, en coordinación con la MLRP
pudimos evacuar a Trípoli y el campamento de Baddawi
a 450 personas, principalmente, niños y ancianos. Cuando
uno trata de salvar vidas en medio de los combates, no hay tiempo
de descansar”, cuenta Roger.
Una amplia sonrisa ilumina su rostro cuando se le pregunta si
tiene miedo debido a las condiciones arduas y peligrosas en
las que trabaja. “El peligro me hace más precavido.
Planificamos cada paso meticulosamente. Tenemos que seguir vivos
pues tenemos que pensar en nuestras propias familias. Pero también
tenemos que proteger la vida de quienes tratamos de salvar.
Tenemos que ser intrépidos y cuidadosos para evacuar
a la gente hacia un lugar seguro”, explica.
La coordinación entre la MLRP, que trabaja dentro del
campamento, y la CRL que lo hace fuera, es vital. Abundan los
casos de personas que fueron salvadas gracias a esa colaboración.
Un día, voluntarios de la CRL estaban acogiendo a varias
personas heridas, enviadas por la MLRP que debían ser
evacuadas a Baddawi y una residente de Nahr-el-Bared se cayó
cerca de la ambulancia. A pesar de que estaba sana y en forma,
Fatima Ghoneim, de 30 años, no podía seguir caminando
debido al temor y el shock. Les pidió a los voluntarios
que se la llevaran pero ellos dudaron porque estaban allí
para evacuar heridos. ¿Cómo justificar que habían
sacado a una persona sana? Pero las escenas de julio y agosto
de 2006 durante las hostilidades en el Líbano y los gritos
de ayuda de la gente traumatizada aún estaban vivos en
su memoria.
Condoliéndose de Fatima, un voluntario le abrió
la puerta trasera de la ambulancia. Pocos minutos después,
más de 20 personas se abarrotaban en el vehículo.
Los llevaron a Al-Minyeh, ciudad libanesa de las cercanías,
donde estarían al seguro pues sus residentes estaban
dispuestos a retribuir a sus hermanas y hermanos palestinos.
No habían olvidado que durante el conflicto de julio,
en Nahr-el-Bared les habían ofrecido amparo, comida y
otras cosas que necesitaban. Ahora, les retribuirían
con la misma gentileza y solidaridad.
Los residentes de Al-Minyeh acogieron a unos 3.000 palestinos.
Según la MLRP y la CRL, en el campamento de Baddawi no
hay suficiente lugar, agua, alimentos y electricidad debido
a la afluencia de los desplazados por los combates en Nahr-el-Bared.
Roger se reservó un poco de tiempo para hablar con los
evacuados y le reconfortó escuchar su gratitud con la
MLRP y la CRL. “Oramos por ustedes constantemente. Sabemos
que ponen su vida en peligro para salvar las nuestras. Todos
nosotros lo apreciamos”, le dijo Fatima. Las manifestaciones
de solidaridad entre voluntarios de la Cruz Roja y la Media
Luna Roja abundaron tanto dentro como fuera del campamento.
Durante el trayecto, Omar Khalil, un palestino de Nahr-el-Bared,
jefe de una familia de 13 personas, dijo que no encontraba palabras
para agradecer a ambas Sociedades Nacionales y explicó:
“Los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina tuvieron
que echar abajo una pared de nuestra casa para rescatarnos de
los escombros. Dos de nuestros hijos se perdieron en medio de
la confusión. La Cruz Roja Libanesa logró evacuarnos
a todos, incluido mi hijo discapacitado, encontrar a los dos
que se habían perdidos y traerlos de vuelta. Recién
cuando estábamos en la ambulancia que nos evacuó
pude ver una sonrisita en el rostro de mis hijos.”
Más de 50 voluntarios de la CRL participaron en la operación
de socorro y evacuación de Nahr-el-Bared. Dentro del
campamento, la MLRP tuvo que trasladar su clínica pues
estaba demasiado cerca de la línea de fuego.
La intervención del Movimiento Internacional de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja frente al drama de los civiles
fue rápida y estuvo bien coordinada. La MLRP proporcionó
artículos alimentarios, equipos médicos y paramédicos
enviados por el Comité Internacional de la Cruz Roja
(CICR) y la CRL a Nahr-el-Bared, Baddawi y Al-Minyeh para socorrer
en la mayor medida posible a los necesitados. La MLRP asumió
las tareas de evacuar a heridos y enfermos, y organizar la distribución
de medicamentos y artículos alimentarios a los residentes
de ambos campamentos.
Además, en el de Baddawi, inició actividades de
apoyo psicológico para más de 150 niños
refugiados.
Según Ayad Al-Munther, funcionario de información
de la CRL, su organización trasladó pacientes
a Safad y otros hospitales. “La Cruz Roja Libanesa sigue
en alerta máxima para prestar la asistencia que haga
falta.”
Desde que estallaran los combates, el CICR, la MLRP y la CRL
proporcionaron a los refugiados de Nahr el-Bared más
de 40 toneladas de pan y otros alimentos, unos 121.000 litros
de agua potable, 800 paquetes de artículos de higiene
y 44.000 velas.
También prestaron ayuda a quienes huyeron al campamento
cercano de Baddawi y otros campamentos palestinos de Saida,
Tyre y la región de Bekaa.
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Más
de 50 voluntarios de la CRL participaron en la operación
de socorro y evacuación de Nahr-el-Bared. Dentro
del campamento, la MLRP tuvo que trasladar su clínica
pues estaba demasiado cerca de la línea de fuego.
(p15811)
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Un
voluntario de la Cruz Roja Libanesa con una refugiada
palestina de Nahr el-Bared. (REUTERS/Mohamed Azakir/courtesy
www.alertnet.org)
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La MLRP asumió las tareas de evacuar a heridos
y enfermos, y organizar la distribución de medicamentos
y artículos alimentarios a los residentes de ambos
campamentos. Además, en el de Baddawi, inició
actividades de apoyo psicológico para más
de 150 niños refugiados. (p15814)
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Condoliéndose
de Fatima, un voluntario le abrió la puerta trasera
de la ambulancia. Pocos minutos después, más
de 20 personas se abarrotaban en el vehículo. (p15813)
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Según
fuentes de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, en el campamento
hay aún miles de civiles. Trabajando en estrecha
colaboración y las 24 horas, voluntarios de la
Media Luna Roja Palestina (MLRP) y la Cruz Roja Libanesa
(CRL) socorren a las familias dentro del campamento y
evacuan a los heridos. Esta coordinación esencial
permitió ayudar a miles de personas a dejar el
campamento en condiciones de seguridad. (p15812)
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