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Líbano: El llamado del deber humanitario
29 de junio de 2007
Ayad El Mounzer, Cruz Roja Libanesa, y Hassnaa Saadeh
Youssef, perplejo, no sabe qué hacer. ¿Decirles que se vayan a casa a descansar un rato o que sigan alerta pues en el campamento de refugiados de Nahr el-Bared continúan los enfrentamientos?

Youssef Boutros, jefe des los equipos de servicios médicos de urgencia (SMU) de la Cruz Roja Libanesa (CRL) en el Distrito Norte, temía ser injusto con los hombres y mujeres jóvenes que estaban exhaustos y cuyos cuerpos reclamaban sueño tras semanas de jornadas muy largas y noches muy cortas.

No quería tomar la decisión por sí solo y, entonces, la dejó en manos de ellos. “Quienes quieran irse pueden hacerlo, quienes quieran quedarse son bienvenidos”, les dijo.

Todos optaron por lo segundo. El llamado del deber fue más fuerte que el cansancio.

Youssef Boutros se enorgullece de sus socorristas y de que estén disponibles en todo momento. Comenta que quienes integran su equipo son muy realistas acerca de la labor, a veces en plena línea de fuego, y lo que hacen, lo hacen con amor, denuedo y sacrifico. Les considera su primera familia y la suya verdadera viene después.“Tuve a la Cruz Roja en alta estima durante toda mi vida. Cuando me casé, le dije a mi esposa que el voluntariado era mi vida.”

Se preocupa por el personal paramédico y sus familias. Algunos socorristas no han vuelto a su casa ni a la universidad desde que comenzaron los combates. A veces, Youssef les pide a las socorristas que se vayan a descansar un rato con su familia. Pero ellas se niegan y son tan entusiastas como sus colegas hombres, e incluso más, señala.

Youssef comenzó su voluntariado en la CRL en 1989, primero en el centro Koura, Líbano septentrional. Luego fue ascendiendo hasta ocupar su actual puesto de jefe de los SMU en el Distrito Norte. A veces se enoja, lo que atribuye más bien al cansancio mental que al físico, principalmente, en las circunstancias actuales.

A la entrada del campamento de Nahr el-Bared hay seis nuevos puestos de primeros auxilios donde trabajan más de 50 socorristas y se dispone de 15 ambulancias y varios vehículos pequeños. La labor se lleva a cabo bajo una enorme presión. Todos los centros del norte están movilizados para ayudar: 90 socorristas, –entre ellos, Youssef y su equipo– y otras 15 ambulancias cuyas intervenciones se coordinan en una sala de operación.

“No lamento nada ni espero nada a cambio. Me siento satisfecho tras 19 años en la Cruz Roja. Mi labor es humanitaria, me siento contento y feliz a cada paso que doy, ya sea ayudar a un herido, transportar a un enfermo o prestar primeros auxilios”, afirma.

Youssef aprecia “el gran trabajo” y la total cooperación de los socorristas de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) con sus colegas de la CRL, pues también son entusiastas y están igualmente preparados. “Eso facilita mucho nuestra labor”, añade y recalca la importancia que reviste “un liderazgo idóneo y valiente las 24 horas” para la gestión exitosa de este gran equipo de urgencia.

“A veces tengo miedo, pero no pánico. El temor es necesario para conservar la vida y hacer nuestra labor con sumo cuidado. El pánico, en cambio, paraliza y hace que uno se vaya a su casa.”

Muchas escenas le han afectado. Por ejemplo, no puede olvidar el rostro de un anciano discapacitado a quien ayudó. Lo vio como si fuera su padre, corrió hacia él y lo transportó en sus brazos, motivado por un sentimiento de amor y cuidado que hasta entonces no había sentido al transportar otros heridos o enfermos. Youssef jamás hizo discriminación alguna entre los necesitados.

Cuida de todos por igual. Sin embargo, este señor anciano con lágrimas en los ojos, le embargó de tristeza y alzó la voz orando para que todas las guerras terminen y reine la paz.

En 19 años, nunca había gritado, cuenta Youssef, porque un socorrista debe controlar sus emociones. Eso no quita que haya llorado amargamente a Boulos Meemary y Haitham, sus colegas de la CRL, asesinados recientemente cerca del campamento de refugiados Nahr el-Bared. Lloró por esos compañeros “llenos de compasión, amor y humanidad cuyo único error fue creer en la humanidad. Por querer salvar víctimas fueron víctimas a su vez”.

Pero Youssef conserva la esperanza y hace un llamado a todo aquel que pueda contribuir con tiempo y esfuerzo al voluntariado de la CRL. Sostiene que quien no preste servicios con esta organización humanitaria no conocerá el valor de los seres humanos ni el valor de su presencia en la Tierra. Youssef cree que “el ser humano es un mensaje que ha de leerse por sus actos”.
Youssef Boutros comenzó su voluntariado en la CRL en 1989, primero en el centro Koura, Líbano septentrional. Luego fue ascendiendo hasta ocupar su actual puesto de jefe de los SMU en el Distrito Norte. A veces se enoja, lo que atribuye más bien al cansancio mental que al físico, principalmente, en las circunstancias actuales. (p15854)
Youssef Boutros comenzó su voluntariado en la CRL en 1989, primero en el centro Koura, Líbano septentrional. Luego fue ascendiendo hasta ocupar su actual puesto de jefe de los SMU en el Distrito Norte. A veces se enoja, lo que atribuye más bien al cansancio mental que al físico, principalmente, en las circunstancias actuales. (p15854)
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