“Estoy
tan contento de poder seguir estudiando”, dice Mahdia,
con el rostro iluminado de alegría. “No puede imaginarme
dejar de ir al liceo.”
Mahdia, de 12 años, es uno de los 5.000 adolescentes
de Aceh damnificados por el tsunami que recibieron una beca
de la Cruz Roja, una pequeña asignación para asegurar
que prosigan su educación.
El Programa de asistencia en efectivo para educación
secundaria (SECAP por su sigla en inglés), creado por
la Cruz Roja Indonesia (Palang Merah Indonesia – PMI)
y la Cruz Roja Irlandesa en enero de 2006, ofrece fondos a estudiantes
originarios de familias con bajos ingresos afectadas por el
tsunami para que prosigan sus estudios.
Mahdia y sus tres hermanos menores perdieron a sus padres en
el tsunami. Él ansiaba mantener la familia unida pero
no fue posible; dos hermanos se fueron a vivir con otros parientes
y Mahdia logró convencer a las autoridades para seguir
criando al más chiquito que sólo tenía
siete meses cuando sobrevino el tsunami.
Actualmente, los dos viven con una abuela “adoptiva”,
una amable anciana que los acogió y los cuida.
Todas las mañanas, Mahdia se levanta temprano y hace
las tareas domésticas. Luego se ocupa de vestir a su
hermanito y darle el desayuno, antes de prepararse para ir al
liceo. Siempre llega temprano a pesar de que queda a seis kilómetros
de su casa, distancia que recorre a pie porque los caminos están
en tan malas condiciones que por allí no pasan autobuses.
“Voy al liceo descalzo. El camino es malo y no quiero
ponerme los zapatos. Cuando llueve todo el día y toda
la noche no voy porque el sendero se inunda y atravesarlo es
peligroso.”
Nurhaliah, directora del liceo, comenta: “Es un estudiante
aplicado. Siempre lo veo llegar temprano y ponerse los zapatos
en el portal del liceo. No los usa cuando baja de la montaña
porque la familia con la que vive ahora es pobre y no puede
permitirse comprarle zapatos nuevos muy seguido.”
Esa es la clase de gastos que se pueden costear con los fondos
del SECAP, señala Mukhlis Abdullah, coordinador del programa
en el terreno.
“Los chicos reciben unos USD 250 anuales que se les pagan
trimestralmente por conducto de un banco local y pueden utilizarlos
para comprarse zapatos, uniformes y libros o sufragar otros
gastos sin tener que preocuparse de que su familia o su tutor
se los puedan permitir.”
Pero Mahdia, aplicado y responsable, se ruboriza cuando se le
pregunta si se va a comprar zapatos nuevos.
“Me compré libros y un portafolio nuevo”,
contesta tímidamente.
Este mes, los 800 estudiantes que participan en el programa
obtendrán su diploma de secundaria y ya no recibirán
asistencia en efectivo para ir a la universidad. Actualmente,
el equipo del SECAP procede a evaluar y seleccionar a los futuros
liceales que participarán en el programa. Escuelas y
dirigentes locales presentaron la candidatura de 3.000 escolares.
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Mahdia,
de 12 años, es uno de los 5.000 adolescentes damnificados
por el tsunami que recibieron asistencia financiera del
SECAP de la Cruz Roja Indonesia (PMI) y la Cruz Roja Irlandesa.
“Estoy tan contento de poder seguir estudiando.
No puede imaginarme dejar de ir al liceo”, comenta.
(p15901)
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Cada
estudiante recibe unos USD 250 anuales que se les pagan
trimestralmente mediante un banco local y pueden utilizarlos
para comprarse zapatos, uniformes y libros, gastos que
de no ser así pesarían mucho en las finanzas
de las familias con ingresos bajos y, probablemente, dejarían
a muchos de este chicos sin posibilidades de seguir estudiando.”
(p15905)
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| El
Programa de asistencia en efectivo para educación
secundaria (SECAP por su sigla en inglés), creado
por la Cruz Roja Indonesia (Palang Merah Indonesia –
PMI) y la Cruz Roja Irlandesa en enero de 2006, ofrece
fondos a licelaes de familias de bajos ingresos afectadas
por el tsunami para que prosigan sus estudios. (p15907) |
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