Desde
2006, a raíz de la escalada del conflicto en el norte
y el este de Sri Lanka hubo varias interrupciones de los esfuerzos
de reconstrucción tras el tsunami; miles de personas
tuvieron que desplazarse de su zona natal y los contratistas
tuvieron que luchar para llegar a las obras. Además,
se restringió el transporte de materiales de construcción
entre las zonas controladas por el gobierno y aquellas controladas
por el LTTE.
En tales circunstancias, construir para reemplazar las casas
pérdidas en el tsunami no fue fácil pero la Cruz
Roja supo adaptarse a estas limitaciones confiando a las familias
la responsabilidad de gestionar el proceso de reconstrucción.
Este enfoque “impulsado por los propietarios” redundó
en avances significativos.
Antonypillai Sebastiankurus, pescador de 50 años, y sus
tres hijos forman parte de las 162 familias del distrito de
Mullaitivu que se mudaron a la casa que ayudaron a construir
en el marco de un programa conjunto de la Cruz Roja de Sri Lanka
y la Cruz Roja Alemana.
Anthonypillai se ocupó de contratar a los contratistas
y trabajadores obreros que construyeron la casa y junto con
los demás miembros de su familia dio una mano en el acarreo
de ladrillos, la mezcla de cemento y el revestimiento de las
paredes. En este distrito, casi 1.000 familias reciben apoyo
del citado programa.
Adaptarse a las circunstancias
En un principio, la Cruz Roja Alemana proporcionó los
materiales de construcción a cada hogar y contribuyó
con el equivalente del monto básico del subsidio estatal
que recibía cada familia. Pero cuando Mullaitivu pasó
a formar parte de los territorios controlados por el LTTE y
empezaron a aplicarse las restricciones del transporte de materiales
de construcción impuestas por el gobierno, tuvo que buscar
otra solución.
“Fue uno de los proyectos más difíciles
para nosotros. Los cambios en la situación de seguridad
nos exigieron ser pragmáticos si queríamos que
el trabajo se hiciera”, comenta Alfredo Melgarejo, coordinador
de la Cruz Roja Alemana en el país.
Entonces, en lugar de proporcionárselos, la Cruz Roja
decidió apoyar a quienes compraran madera, ladrillos
y demás materiales de construcción en el mercado
local.
“Cuando la situación de seguridad se puso difícil,
nos preocupaba que la Cruz Roja fuera expulsada pero se mantuvieron
de nuestro lado a pesar de que en la zona se suspendieron muchos
otros proyectos”, añade Antonypillai.
Además, en el sur del distrito de Batticaloa, la Cruz
Roja Austriaca y la Cruz Roja Suiza apoyan el programa de vivienda
impulsado por los propietarios en Kattankudy. Las familias de
este vecindario reciben subsidios y apoyo técnico para
reconstruir su casa de otrora. Marianne Pecnik, administradora
del proyecto, estima que dotar de medios a la comunidad fue
la clave de la realización sin tropiezos del mismo.
“Conocemos a todas las familias y nos reunimos periódicamente
con ellas. Nuestros técnicos visitan a diario cada casa”,
explica. Hasta la fecha, se terminaron 320 de las 370 casas
que prevé el proyecto.
La casa A. L. Ashraff es testimonio del éxito del programa.
A pesar de que tiene un pequeño almacén, sólo
le llevó cuatro meses construir su casa con ayuda de
albañiles y carpinteros locales.
“Me enorgullece haber hecho esto con la Cruz Roja que
me proporcionó fondos y asesoría pero yo construí
la casa según mis propios planos”, cuenta Ashraff.
A 17 kilómetros al sur de Batticaloa, la Cruz Roja Irlandesa
aplica dos métodos: por un lado está construyendo
50 casas utilizando los servicios de un contratista local y,
por el otro, ofreció subsidios en metálico a otras
50 familias para que reconstruyeran por sí mismas. Nikhil
Khanna, delegado de construcción de la Cruz Roja Irlandesa,
afirma que las obras a cargo de los propietarios avanzan más
rápido.
“Reconstruir uno mismo refuerza el sentido de responsabilidad
y, habitualmente, la calidad es mejor. Además, conlleva
una mayor flexibilidad, lo que permite añadir toques
personales”, señala.
También avanza la labor en el marco de la Asociación
de Recuperación y Reconstrucción Comunitarias,
establecida en 2006 por la Cruz Roja de Sri Lanka y la Federación
Internacional junto con ONU-Hábitat con el de ofrecer
apoyo financiero y técnico a las familias que reconstruyen.
Hasta la fecha, los asociados de la Cruz Roja y la Media Luna
Roja aportaron 60 millones de francos suizos (USD 50 millones
o € 36 millones) a dicha asociación. Los fondos
se utilizan para costear los subsidios básicos de unas
12.000 familias y los subsidios complementarios que recibirán
otras 6.000 familias.
En todo el norte y el este de Sri Lanka, la Cruz Roja y la Media
Luna Roja contribuyen a la construcción de más
de 15.000 casas mediante una variedad de proyectos de vivienda
impulsados por los propietarios y que son fruto de la colaboración
entre la Cruz Roja de Sri Lanka, la Federación Internacional
y otras 11 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media
Luna Roja.
En junio de 2007, los asociados de la Cruz Roja y la Media Luna
Roja habían financiado total o parcialmente la construcción
de casi 10.000 casas. Se prevé que en 2008, la Cruz Roja
habrá construido y financiado total o parcialmente 26.500
casas en Sri Lanka.
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A
raíz del conflicto en el norte y el este de Sri
hubo varias interrupciones de los esfuerzos de reconstrucción
tras el tsunami; miles de personas tuvieron que desplazarse
de su zona natal y los contratistas tuvieron que luchar
para llegar a las obras en construcción. Además,
se restringió el transporte de materiales de construcción
entre las zonas controladas por el gobierno y aquellas
controladas por el LTTE. Pero la Cruz Roja supo adaptarse
a esas limitaciones confiando a las familias la responsabilidad
de gestionar el proceso de reconstrucción. Foto:
Robert Go/Federación Internacional (p16180)
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En
el marco del programa conjunto de la Cruz Roja de Sri
Lanka y la Cruz Roja Alemana, las familias ayudan a los
trabajadores en la construcción de casas en el
distrito norte de Mullaitivu. En total, 979 familias de
este distrito reciben apoyo de dicho programa. (p16163)
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| Flamantes
propietarios frente a sus casas construidas en el marco
del programa conjunto de la Cruz Roja de Sri Lanka y la
Cruz Roja Alemana en el distrito norte de Mullaitivu que
forma parte del territorio controlado por el LTTE por
lo cual, allí se aplican las restricciones de transporte
de materiales de construcción, impuestas por el
gobierno. De ahí que en lugar de proporcionárselos,
la Cruz Roja apoye a quienes compran madera, ladrillos
y demás materiales de construcción en el
mercado local. (p16164) |
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| En
Puthukudiyiruppu, distrito este de Batticaloa, los albañiles
construyen una casa sobre pilares. La Cruz Roja Irlandesa
está construyendo 100 casas en la zona que pueden
ser como ésta o de un solo piso según elija
el beneficiario. (p16165) |
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