Que
las familias vuelvan a tener una vivienda permanente es el objetivo
primordial de la labor de recuperación del tsunami que
lleva a cabo la Federación Internacional de Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Si bien es cierto que
una casa aporta estabilidad y seguridad, eso no implica forzosamente
que mejore la situación económica de la familia
en cuestión. De ahí que la Cruz Roja y la Media
Luna Roja no tardaran en reconocer la importancia de aplicar
un enfoque holístico al proceso de reconstrucción
e incorporaran programas de apoyo a los medios de subsistencia
en la mayoría de sus proyectos de vivienda.
“Miles de personas se están instalando en las nuevas
zonas de reasentamiento, algunas de las cuales distan hasta
15 kilómetros de donde estaban sus casas, lo que compromete
su capacidad de retomar las actividades que ejercían
para ganarse el sustento”, explica Nimal Silva, encargado
del programa de medios de subsistencia de la Cruz Roja de Sri
Lanka.
En Kayankerney, distrito de Batticaloa, donde ya hay 300 familias
realojadas, la Cruz Roja Británica lleva a cabo un programa
de medios de subsistencia que está bien implantado. El
primer paso consistió en crear un comité de desarrollo
del pueblo, integrado por 12 personas, que es el vínculo
principal con la comunidad. Luego, se ofrecieron subsidios en
efectivo a 269 personas que eran libres de decidir en qué
los gastarían.
Casi la mitad de ellas compraron equipos de pesca y el resto,
lo invirtió en la cría de aves y cabras o en agricultura
a pequeña escala. El comité también recibió
fondos para costear proyectos de generación de ingresos
cuyas ganancias se reinvierten en proyectos sostenibles de apoyo
a toda la comunidad tales como el de plantación de árboles
frutales en un terreno de cinco acres proporcionado por el Estado.
“Se impartió formación en contabilidad,
planificación y competencias de liderazgo a los integrantes
de los comités. Ahora, añadimos cursos de gestión
de desastres y primeros auxilios basados en la comunidad, y
esperamos inscribir a estos comités en el registro oficial
de organizaciones comunitarias”, indica Elamma Varughese,
Delegada de la Cruz Roja Británica.
La Cruz Roja Irlandesa adoptó un enfoque similar en su
predio de construcción que se encuentra cerca de Puthukudiyerupu
y donde se están construyendo más de 100 casas.
En la primera fase del proyecto se ofrecieron subsidios en efectivo
y equipos para sus medios de subsistencia a casi 250 hogares
de la zona. V. Ponnachi, de 60 años, lo utilizó
para comprar una pareja de cabras pues piensa dedicarse a la
cría. El dinero también le alcanzó para
empezar a cultivar su propio huerto. Nunca se había ocupado
de cabras pero la Cruz Roja Irlandesa organizó la capacitación
en cría de animales domésticos por conducto de
funcionarios locales del Departamento de Agricultura.
“Ahora, nos estamos orientando a la función de
facilitar y nos centramos más en la movilización
social”, señala Nazbar Khan, Delegado Principal
de la Cruz Roja Irlandesa que se ocupa de medios de subsistencia.
Según él, este proceso incluirá la formación
de alguna gente para que ayude a los miembros de la comunidad
a establecer planes de negocios y obtener acceso al crédito
en instituciones de microfinanzas.
En muchos casos, cuando se planifican nuevos asentamientos,
se pasa por alto el impacto social en las comunidades existentes.
En tres sitios del sureño distrito de Matara, la Federación
Internacional lleva a cabo proyectos destinados a familias afectadas
por el tsunami que se mudan a su nueva casa y familias de las
comunidades que les acogen.
“Entre los nuevos vecinos y la población del lugar
pueden surgir fácilmente tensiones sociales; ampliando
nuestro apoyo, contribuimos a reducir esos riesgos ayudando
a las comunidades a integrarse”, explica Marc Fumeaux,
que coordina los proyectos de medios de subsistencia de la Federación
Internacional.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja también contribuyeron
al establecimiento de comités locales que detectan las
necesidades de la comunidad y elaboran proyectos que beneficien
a todos. Uno de los más recientes fue la creación
de una biblioteca comunitaria en el recinto del templo del pueblo
de Talalla. Los vecinos la consideraban una necesidad urgente
porque los niños tenían que viajar varias horas
cada día para ir a la biblioteca más cercana que
está en la ciudad de Matara. El mobiliario se comisionó
al carpintero del pueblo y tan solo en un mes, la biblioteca
ya tenía más de 100 usuarios inscritos. La Cruz
Roja y la Media Luna Roja también ayudaron a constituir
un fondo rotatorio: los usuarios pagan una tarifa de poca cuantía
y el dinero se utiliza para comprar más libros.
La comunidad tiene otros planes, entre ellos, la feria semanal,
pola como le dicen en Sinhalese, donde se venden las verduras
cultivadas en el pueblo, lo que genera beneficios y permite
ahorrarse el precio del boleto del autobús al no tener
que ir a la ciudad. Este proyecto tiene mucho éxito y,
con toda probabilidad, la pola se ampliará.
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Gracias
a las ventas en el mercado local, T. M Muthumenike, que
tiene cuatro hijos, puede contratar a un jornalero cuatro
días por semana que le ayuda a cultivar verduras
en el terrenito que compró con el subsidio en efectivo
de la Cruz Roja Británica. (p16259)
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En
el marco de los programas de medios de subsistencia de
la Cruz Roja y la Media Luna Roja, instructores del Departamento
de Agricultura enseñan a los beneficiarios las
sutilezas de la cría de animales domésticos.
(p16260)
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| Con
el subsidio en efectivo, Lakmini Ratnayaka compró
una bomba de agua para mejorar el riego en su pequeña
explotación. (p16261) |
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| En
un predio de viviendas de la Cruz Roja Irlandesa, sito
en Puthukudiyerupu, Batticaloa, V. Ponnachi, de 60 años,
piensa ganarse el sustento criando cabras. La primera
pareja de cabras, la compró con el subsidio en
efectivo. (p16262) |
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