“¡Mira!
Esto es todo lo que ha quedado de nuestra vivienda”, exclama
Raudah, de 56 años, con los ojos llenos de lágrimas
y mirando los escombros de su casa.
La ayuda empieza a alcanzar a los miles de damnificados del
terremoto en gran escala que sacudió Bengkulu, en Sumatra,
la semana pasada coincidiendo con el comienzo del ramadán,
el mes sagrado de los musulmanes.
“Aquella tarde, yo me dirigía a casa de mi hija
para llevar la sopa que nos tomaríamos para interrumpir
el ayuno”, cuenta Raudah al equipo de la Cruz Roja. “A
mi nieta le encanta mi sopa. Cuando llegué, de repente
empezaron las sacudidas y fui incapaz de moverme.”
”Después de unos minutos, mi hija, su familia y
yo nos dirigimos corriendo a un lugar más elevado. Estábamos
preocupados por que el terremoto pudiera desencadenar un tsunami.
Sólo queríamos alejarnos de nuestras casas y llegar
lo antes posible a la colina más cercana.”
“Todavía se suceden temblores y estoy asustada,
incluso ahora. Durante la noche, siempre que hay algún
temblor me despierto.”
Esta es la segunda vez que Raudah y su comunidad sufren un desastre
como este. En 2000, otro terremoto causó un elevado número
de víctimas.
“Los habitantes de Bengkulu hemos aprendido de nuestra
experiencia y de lo ocurrido en la provincia de Aceh, y sabemos
que siempre que ocurre un terremoto importante lo mejor es ir
con rapidez a lugares más altos. Además, la Cruz
Roja y algunos departamentos gubernamentales nos han enseñado
aspectos importantes de la preparación para desastres
a través de simulaciones y ejercicios”, explica
Raudah suspirando y observa a sus dos hijos, que recogen los
escombros de su vivienda.
Las familias afectadas han montado sus tiendas de campaña
frente a sus viviendas, para empezar a limpiarlas y repararlas.
Leni Yuliarti, ama de casa de 20 años, vive junto a su
casa en una tienda de campaña de lona impermeable.
“No quiero ir a ningún otro sitio, pues algunas
de nuestras pertenencias todavía están en buenas
condiciones, como el equipo de peluquería de mi marido.
Si perdemos esto, nos costará mucho ganarnos la vida”,
explica.
Cuando ocurrió el terremoto, Leni estaba en casa de su
madre, a 13 kilómetros de la costa.
“Lo único que pensé en ese momento fue cómo
llegar a las colinas. Mientras corríamos, me acordaba
del tsunami en Aceh. Aprendimos mucho de él y nos concienciamos
respecto de los terremotos y tsunamis”, observa Leni,
madre de una niña de tres meses.
Tan sólo 90 minutos después del terremoto, el
Jefe del capítulo de la Cruz Roja Indonesia en Bengkulu,
Joni Saputra, había movilizado a más de 70 voluntarios.
“Después del terremoto de 2000 y el tsunami en
la provincia de Aceh, la Cruz Roja y el gobierno local pusieron
en marcha actividades de educación pública sobre
preparación para desastres, especialmente para terremotos
y tsunamis", informa.
“A través de múltiples simulaciones de desastres
y ejercicios se ha ido sensibilizando a la comunidad. El gobierno
ha ayudado determinando zonas seguras de evacuación.
Hoy, los resultados son visibles.”
La Cruz Roja Indonesia empezó a asistir a las comunidades
sólo 90 minutos después del terremoto. Las actividades
principales incluyeron la organización de un servicio
de ambulancia, el establecimiento de un hospital de campaña
provisional y la recopilación información.
La Cruz Roja Indonesia prevé distribuir 1.000 estuches
de aseo, 650 faroles protegidos contra vientos extremos y 500
medicamentos en los distritos de Bengkulu Utara y Muko-muko.
El dirigente de la Cruz Roja local, Joni Saputra, declara: “Estamos
evaluando la necesidad de ejecutar un programa de apoyo psicosocial
en Bengkulu Utara y otro de abastecimiento de agua y saneamiento
en Muko-muko."
El terremoto de la semana pasada en Sumatra afectó principalmente
a las provincias de Bengkulu, Sumatra Barat y Jambi, y tuvo
las consecuencias más graves en Bengkulu. En esta provincia
resultaron completamente destruidas 5.011 viviendas, fundamentalmente
en los distritos de Bengkulu Utara y Muko-muko. Se informa de
14 personas muertas.
“Tenemos suerte de haber aprendido a prepararnos para
desastres”, comenta Raudah. “Espero que no se produzcan
más temblores en Indonesia, especialmente en Bengkulu.
Es importante que otras comunidades de otros lugares del país
aprendan de nuestra experiencia.
Nunca se sabe cuando llegará el desastre, y estar preparados
es una excelente estrategia para reducir el número de
víctimas."
|
 |
 |
|
“¡Mira!
Esto es todo lo que ha quedado de nuestra vivienda”,
exclama Raudah, de 56 años, con los ojos llenos
de lágrimas y mirando los escombros de su casa.
(p16412)
|
|
|
|
|
 |
|
La
ayuda empieza a alcanzar a los miles de damnificados del
terremoto en gran escala que sacudió Bengkulu,
en Sumatra, la semana pasada coincidiendo con el comienzo
del ramadán, el mes sagrado de los musulmanes.
(p16410)
|
|
 |
|
La
Cruz Roja Indonesia prevé distribuir 1.000 estuches
de aseo, 650 faroles protegidos contra vientos extremos
y 500 medicamentos en los distritos de Bengkulu Utara
y Muko-muko. (p16409)
|
|
 |
|
La
Cruz Roja Indonesia empezó a asistir a las comunidades
sólo 90 minutos después del terremoto. (p16413)
|
|