Es
mucho después de media noche; la luz de las antorchas
barre las paredes de las casas y en la oscuridad de la isla
de Kudahuvadhoo se escuchan charlas animadas. Se podría
pensar que esta inspección nocturna de las casas es una
pérdida de tiempo si no se supiera que hace tan solo
media hora, personas con linternas extrajeron del “cuenco
de lotería” un papelito que indicaba la ubicación
exacta de su nueva casa. Mañana de mañana recibirán
las casas que acaban de construirse y podrán mudarse
de los asentamientos temporales a su vivienda permanente.
Hace más de dos años y medio esta misma gente
luchaba por sobrevivir tras el mayor desastre natural en las
Maldivas pues sus casas fueron destruidas por la furia de las
aguas. Hoy, 59 familias reciben las llaves de las casas construidas
por la Federación Internacional con fondos de la Cruz
Roja Americana. “Estamos satisfechos. Tuvimos que esperar
pero, ahora, podemos empezar una nueva vida”, comenta
Shareef Abdullah, pescador y padre de dos hijos pequeños.
Las familias que se instalarán en las nuevas casas son
oriundas de las islas de Gemendhoo y Vanee. La de Gemendhoo
fue gravemente dañada por el tsunami y, prácticamente,
cada estructura resultó afectada. En un edificio, lo
único que quedó en pie fue el baño de la
planta principal. Después que los habitantes huyeran
de allí, la isla de Gemendhoo ha estado inhabitada, sólo
las ruinas de las casas quedaron en pie y la vegetación
invadió las calles por las que se fueron corriendo. Desde
el tsunami, la comunidad de Gemendhoo ha vivido en Kudahuvadhoo,
capital del atolón de Dhaalu, primero con familias de
acogida y, luego, en refugios temporales.
Haajara Ali, madre de tres hijos, forma parte de dicha comunidad.
Estaba pescando en las aguas bajas de la playa cuando vio la
enorme masa de agua que se acercaba. En realidad, pensó
que la isla se hundía. Entonces, tomó en brazos
a su nieto y ella y su familia corrieron a tierras más
seguras logrando sobrevivir al tsunami. Hoy en día, está
agradecida con todos los vecinos de Kudahuvadhoo que ayudaron
a su familia en aquellos días y semanas devastadores
después del tsunami y también agradece la asistencia
de la Cruz Roja que le proporcionó una casa nueva.
Vivir con una familia de acogida y luego en un refugio temporal
mientras esperaba que se terminara de construir su nueva casa
no fue siempre fácil para Hajara Ali. Al principio, vivían
en una casa hasta cuatro familias y, a veces, compartió
el refugio temporal con casi 20 personas. Durante la construcción
de su nueva casa visitaba periódicamente las obras para
ver los avances. Ahora, mira al futuro con espíritu positivo.
Ya compró las cortinas para la casa nueva y aguarda con
entusiasmo forjar lazos de amistad con sus nuevos vecinos.
Las 59 casas entregadas en Kudahuvadhoo forman parte de la segunda
fase del proyecto de la Federación Internacional en cuyo
marco se ofrecerá vivienda permanente a 109 familias
damnificadas por el tsunami. Las primeras 50 se entregaron en
diciembre de 2006. Además, la Federación Internacional
construye el sistema de alcantarillado de la isla y distribuyó
tanques para almacenar agua de lluvia en cada hogar. Estos proyectos
se llevan a cabo con el objetivo de mejorar el acceso al agua
potable, proteger los escasos recursos hídricos y proporcionar
condiciones de vida sostenibles tanto a las comunidades oriundas
de Kudahuvadhoo como a las que acaban de afincarse allí.
|
 |
 |
|
Extracción
de un billete de lotería. La comunidad prefirió
que las casas se asignarán mediante este mecanismo.
Un representante de cada hogar con derecho a recibir una
casa extrajo un billete en el que se indicaba la ubicación
de aquella que le correspondería. (p16521)
|
|
|
|
|
 |
|
Una
mujer con las llaves de su nueva casa. En la ceremonia
de entrega en Kudahuvadhoo, los damnificados recibieron
las llaves y una carpeta de información para su
casa. (p16524)
|
|
 |
|
| Hajara
Ali entra por primera vez en la nueva casa de su familia
en la isla de Kudahuvadhoo. (p16522) |
|
 |
|
| Una
casa de la isla de Gemendhoo destruida por el tsunami.
Esta isla fue tan gravemente dañada que la comunidad
se trasladó a Kudahuvadhoo, capital del atolón
de Dhaalu, donde la Federación Internacional construyó
nuevas casas con fondos de la Cruz Roja Americana. (p16523) |
|