Más
de 650.000 personas han perdido su hogar y alrededor de 200
han muerto como consecuencia de las peores inundaciones de la
historia de África que se han producido en extensas áreas
en África Oriental, Central y Occidental. Se prevé
que las lluvias continúen hasta entrado noviembre.
En África Oriental se han visto gravemente afectados
Etiopía, Sudán, Uganda, Rwanda y Kenya y cientos
de miles de personas –alrededor de 90.000 en Uganda, 26.000
en Kenya y 100.000 en Etiopía– han sufrido las
consecuencias. Miles se han visto obligadas a abandonar sus
hogares y se han producido víctimas mortales (15 en Rwanda).
Además, se han dado brotes de enfermedades como el paludismo
y la diarrea acuosa aguda. En la región de Oromia, en
Etiopía, se ha informado de 3.680 casos de esta última.
En Sudán han resultado afectadas más de 500.000
personas en 14 de los 26 estados. El río Nilo y varios
ríos estacionales se desbordaron y provocaron inundaciones
en diversos estados. Las potentes corrientes se llevaron todo
por delante, dañando o destruyendo explotaciones agrícolas,
carreteras, letrinas, hospitales y escuelas. Además,
ha muerto un elevado número de cabezas de ganado. Comunidades
enteras han quedado sumidas en la miseria.
Ibrahim Adam Yusuf, de la región de Jedelawli, en Sudán,
explica: “Cuando llovió sin parar durante 5 horas
y el agua nos llegaba a la cintura, todos estábamos muy
preocupados. Después, mi casa se derrumbó.”
Ahora, la hija de Ibrahim padece diarrea acuosa aguda, una enfermedad
que el agua propaga con rapidez. Las inundaciones desencadenan
epidemias de paludismo, diarrea acuosa aguda y otras diarreas.
Además, hay casos de malnutrición crónica.
La destrucción de amplias superficies de cultivo y de
almacenes de cereales en gran escala así como la muerte
de ganado han repercutido en la seguridad alimentaria. El Dr.
Kiflemariam Andemariam, Coordinador de Seguridad Alimentaria
de la oficina zonal de la Federación Internacional para
África Oriental, en Nairobi, explica: “En algunos
lugares se he empezado a cosechar y en otros se hará
en pocos meses, pero se avecina una segunda emergencia pues
la escasez de alimentos podría extenderse.”
En Uganda muchas personas carecen de seguridad alimentaria como
consecuencia de la pérdida de su primera cosecha y el
retraso en la siembra para la segunda. En condiciones normales,
el “período de hambre” dura dos meses, pero
el de este año se prevé que se prolongue 10 meses.
Muchos países de África Oriental son vulnerables
y propensos a sufrir desastres, y en los últimos años
se han visto afectados tanto por sequías como por inundaciones.
Entre 1990 y 2001 Sudán sufrió seis grandes inundaciones
que afectaron a más de 1,5 millones de personas. Los
costos económicos de estos desastres son inmensos. P.
ej., en 1999, las pérdidas acumuladas debidas al desbordamiento
del río Nilo y las repentinas y violentas inundaciones
ascendieron a más de 450 millones de dólares EE.
UU..
Las necesidades a las que debe responderse más urgentemente
son el refugio de las personas desplazadas y el abastecimiento
de agua y saneamiento, pues el agua está contaminada.
Pero también se plantean necesidades a largo plazo como,
p. ej., el suministro de alimentos, pues los cultivos han resultado
destruidos y un elevado número de cabezas de ganado ha
muerto. La Federación Internacional ha lanzado llamamientos
de emergencia para Sudán (18 de julio, 7.498.940 francos
suizos, asistencia a 60.000 beneficiarios), Etiopía (14
de septiembre, 941.088 francos suizos, asistencia a 42.000 beneficiarios
en 6 meses) y Uganda (20 de septiembre, 8.437.434 francos suizos,
asistencia a 100.000 beneficiarios en seis meses).
Desde julio de 2007 la Media Luna Roja Sudanesa ha brindado
ayuda de emergencia en su país a 137.930 familias. Por
su parte, la Cruz Roja Etíope ha asistido a 19.000 personas
y ha distribuido más de 1.000 litros de aceite para cocinar,
30.250 kg de harina de trigo y cerca de 13.000 mantas.
Durante los últimos años, el número de
emergencias a las que han respondido las Sociedades Nacionales
miembros de la Federación Internacional ha crecido vertiginosamente.
Entre 2004 y 2006, el número anual de operaciones de
respuesta a inundaciones en África aumentó bruscamente
de tan sólo 5 en 2004 a 32 en 2006, y a mediados de septiembre
de 2007 ya ascendía a 42.
El número de operaciones de respuesta a inundaciones
“de alcance intermedio” (aquellas que afectan a
más de 25.000 personas) aumentó de 2 en 2005 a
7 en 2006 y alcanzaba ya 14 a fecha de 20 de septiembre de 2007.
Entretanto, el número de respuestas de la Cruz Roja y
la Media Luna Roja a inundaciones “de menor alcance”
(aquellas que afectan a menos de 25.000) también aumentó
bruscamente, de 4 en 2004 a 25 en 2006, y en 2007 ha alcanzado
ya 28.
“ Nuestra respuesta a estos fenómenos en menor
escala tiene una importancia clave. En situaciones como ésta,
las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja frecuentemente son las únicas organizaciones que
pueden ayudar con inmediatez”, explica Encho Gospodinov,
Director de la División de Políticas y Comunicación
de la Federación Internacional. “El hecho de que
en todo el mundo nuestros voluntarios formen parte de las propias
comunidades, independientemente de lo remotas que éstas
sean, les sitúa en una posición excepcional para
ayudar en tiempos de crisis. Estos desastres “desatendidos”
no siempre ocupan los titulares. Pero el sufrimiento de las
personas afectadas –personas que no sólo han perdido
sus viviendas y pertenencias sino también sus cultivos
y ganado– es tan real como en otros desastres.”
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En
Etiopía, la labor de recuperación incluye
la rehabilitación de fuentes de agua. En este ámbito,
la Cruz Roja Etíope y la Federación Internacional
se han asociado con la Unión Europea. (p16616)
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Distribución
de alimentos a personas mayores en Uganda. (p16617)
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Después
de haber perdido todas sus pertenencias, los suministros
básicos proporcionados por la Cruz Roja brindan
a las personas la oportunidad de rehacer sus vidas, como
aquí en Uganda. (p16619)
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Las
inundaciones en varias partes de Sudán han destruido
decenas de miles de viviendas. (p16620)
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Con
un gran número de carreteras cortadas y puentes
derrumbados, el transporte de los artículos de
socorro a las regiones afectadas está resultando
muy complicado. (p16618)
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