Una extensa evaluación sobre el terreno realizada durante el pasado fin de semana por la Cruz Roja de Mozambique (MRC, de sus siglas en inglés) pone destaca la creciente preocupación por la seguridad alimentaria en el inundado valle del Zambezi.
Un equipo de voluntarios de la MRC, dirigido por el secretario provincial de Sofala, Giro Jose Custodio, que actualmente trabaja en el centro gubernamental de coordinación del socorro en casos de inundaciones, en Caia, se desplazó a diferentes pueblos de la ribera meridional del Zambezi para obtener una impresión de primera mano sobre las necesidades de la población.
Rápidamente se dedujo que la escasez de alimentos constituía un importante problema.
En dos de los pueblos, Magagade y Tchecha, el equipo distribuyó raciones de paracetamol.
En Sena, a 60 kilómetros al noroeste de Caia, las autoridades locales declararon que las pérdidas en el sector agrario debidas a las inundaciones durante esta estación de lluvias se consideraban mucho más graves que las del año pasado.
"En este distrito, las inundaciones de 2007 sólo ocasionaron la pérdida de algo más de 11.000 hectáreas de maíz ", explicó Alfredo Osorio Sozinho, administrador de la ciudad, a los voluntarios de la MRC.
"Calculamos que este año ya han resultado destrozadas alrededor de 14.000 hectáreas."
El primer vuelo
Prácticamente de la noche a la mañana, la población de muchos pueblos a lo largo del valle del Zambezi creció bruscamente, pues montones de personas –en algunos casos cientos– se desplazaron a los mismos procedentes de zonas vulnerables de menor altitud.
Los voluntarios de la MRC ayudan a estas personas a reasentarse y les prestan servicios médicos básicos y de primeros auxilios.
"Nuestra labor se centra principalmente en la salud y en el abastecimiento de agua y saneamiento, no en la distribución de alimentos", explicó Custodio, "pero disponemos de muchos voluntarios, y si el Programa Mundial de Alimentos [PMA] lleva alimentos a algún centro donde trabaja la CVM [el acrónimo portugués de la Sociedad Nacional], los distribuiremos."
En la práctica, esto significa que se distribuirán alimentos en prácticamente todos los núcleos de población de esta región de Mozambique, incluido Mutarara, destino del primer vuelo realizado por el PMA en el marco de esta operación, el lunes desde Caia.
Un helicóptero MI-8 ucraniano alquilado transportó a Mutarara una remesa de mosquiteros y láminas de plástico, y una tienda de campaña para un centro médico de campaña, todo ello proporcionado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). En breve se enviarán alimentos.
Mutarara, en la ribera del río Zambezi opuesta a Sena, es la capital de la región más gravemente afectada de Mozambique, y aquí se centra gran parte de las actividades de socorro gubernamentales, de la Cruz Roja, de las Naciones Unidas y de las organizaciones no gubernamentales. Varios organismos han establecido aquí su base de operación.
"Durante la evaluación sobre el terreno hemos conversado con personas realojadas, procedentes de pueblos inundados, que han estado alimentándose de bananas y unas pocas verduras que han traído consigo", explicó Hugh Cole, el jefe de un equipo de Oxfam International que participa en la respuesta a estas inundaciones.
"Los adultos han cedido los últimos restos de maíz a sus hijos."
"Cada pocos días, algunas personas se desplazan en canoa a los pueblos inundados a cosechar bananas que asoman por encima del agua. Esta situación es insostenible."
Además, algunas personas evacuadas han vuelto a sus pueblos para desenterrar batatas y sacarlas del agua, en donde se mantienen en buen estado durante al menos dos semanas, o para volver a trabajar como ganho ganho, término utilizado localmente para denominar a los jornaleros agrícolas.
En la carretera que lleva de Caia a Sena, el equipo de la Cruz Roja se encontró con Loenita Vega, de 37 años, de pie junto a su parcela de maíz y que cuidaba a los niños de sus vecinos. Aunque el cultivo estaba completamente destrozado, Loenita no se mostraba del todo abatida. "Simplemente tengo que buscar trabajo", comentó a los voluntarios.
Más adelante, siguiendo por la carretera, volvieron a manifestarse el imperecedero optimismo y la capacidad de adaptación de la población rural africana.
Unos niños atrapaban peces capenta en un tramo inundado e intransitable de la autovía 213, que tras su paso por Caia sigue exactamente el curso de la ribera meridional del Zambezi.
En toda África, después de un año marcado por intensas lluvias e inundaciones, al menos una parte de algunas poblaciones afectadas ha sido capaz de abandonar la agricultura de subsistencia y recurrir rápidamente a la pesca para poder sobrevivir.
Ataque de cocodrilos
No obstante, en Mozambique se reconoce de forma generalizada que algunas zonas en las riberas de los ríos, o de baja altitud, ya no son apropiadas para asentarse. Sin embargo, el asentamiento exitoso de las personas en nuevos lugares depende en gran medida de la habilidad del gobierno.
La MCR, p. ej., subraya la importancia de proporcionar instalaciones y servicios de salud adecuados.
"Nos hemos encontrado con personas que ya no viven en sus pueblos desde hace dos años, debido a inundaciones, y ahora dicen que están hartas y que quieren dar una oportunidad a las áreas de reasentamiento", añade Cole.
"En el futuro inmediato, la gente tiene que poder recurrir a algo para salir adelante. Después debemos brindar un apoyo a más largo plazo, enfocado en la generación de ingresos y los medios de subsistencia."
Entretanto, el representante superior del gobierno de Mozambique responsable del centro de operaciones de Caia, confirmó a la Federación Internacional que sólo se habían atribuido a las inundaciones siete muertes.
Joao Ribeiro, Director Adjunto del Instituto Nacional de Gestao de Calamidades (INGC), aseguró que de estas, tres se habían debido a ataques de cocodrilos y otras tres a accidentes. Sólo una de las muertes se consideraba directamente atribuible a las inundaciones.
Este resultado debe considerarse un triunfo de la preparación para desastres, teniendo en cuenta que, según las últimas cifras oficiales, el total de personas evacuadas sin percance en barco desde zonas de baja altitud de todo el país –incluido con la ayuda de equipos de rescate acuático de la Cruz Roja en cuatro provincias– es de 71.000.
Ahora, en Mozambique, todas las miradas están puestas en las previsiones meteorológicas para febrero, que no son nada alentadoras. Si vuelve a llover con intensidad, es probable que las inundaciones alcancen alturas muy superiores.
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En la carretera que lleva de Caia a Sena, el equipo de la Cruz Roja se encontró con Loenita Vega, de 37 años, de pie junto a su parcela de maíz y que cuidaba a los niños de sus vecinos. Aunque el cultivo estaba completamente destrozado, Loenita no se mostraba del todo abatida: "Simplemente tengo que buscar trabajo", comentó a los voluntarios. (p17106)
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El lunes, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) comenzó a realizar transportes en helicóptero desde Caia, en el valle del Zambezi. Aquí se encuentra el principal centro de coordinación de las operaciones de socorro para estas inundaciones. En el primer vuelo, con un helicóptero ucraniano MI-8 alquilado, se transportaron a Mutarara una primera remesa de mosquiteros y láminas de plástico, y una tienda de campaña para un centro médico de campaña, todo ello proporcionado por el UNICEF. Mutarara, a unos 60 km al noroeste de Caia, en la ribera opuesta del río Zambezi, es la capital de la región más gravemente afectada del país. (p17105)
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Unos niños atrapan peces capenta en un tramo inundado e intransitable de la autovía 213, que después tras su paso por Caia sigue exactamente el curso de la ribera meridional del Zambezi. (p17099)
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