En la isla de Nias, tan solo en 10 meses, una iniciativa de la Cruz Roja Indonesia movilizó a más de 800 nuevos voluntarios a quienes se impartió formación.
En marzo de 2007, cuando en la isla de Nias, Indonesia, se inició el programa de primeros auxilios basados en la comunidad, nadie podía imaginar que sería uno de los más exitosos de la historia de la Cruz Roja.
“Al principio, no había voluntarios, así que tuvimos que iniciar el programa verdaderamente de cero”, comenta Mariani Gulo, funcionario de Salud de la Cruz Roja Indonesia (PMI), que trabajó con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en la elaboración de dicho programa.
Hoy en día, más de 800 voluntarios basados en la comunidad enseñan primeros auxilios en 39 pueblos de toda la isla para llegar a las personas necesitadas incluso en las comunidades más apartadas.
Es un logro notable de la PMI y la Federación Internacional, habida cuenta de lo lejos que queda la isla. Nias se enfrentó a una serie de problemas incluso antes de que fuera embestida por el tsunami de diciembre de 2004 y, luego, devastada por el terremoto de marzo de 2005 que se cobró casi 800 vidas y dejó sin techo a decenas de miles de personas.
Miles de familias de pueblos apartados se veían confrontadas a diario con problemas de salud porque no estaban en condiciones de trasladarse al hospital ni al centro médico de la isla. De ahí que la PMI y la Federación Internacional decidieran iniciar programas de primeros auxilios basados en la comunidad varias zonas para que la gente pueda atender emergencias cotidianas allí donde no hay profesionales de la salud o éstos están sobrecargados de trabajo.
Para impartir el programa y garantizar que fuera sostenible, la PMI y la Federación Internacional comenzaron por captar voluntarios en Nias, incluidos aquellos que permanecían inactivos porque no existía actividad alguna en la que pudieran participar. Al principio, sólo hubo cinco voluntarios disponibles pero la cifra aumentó rápidamente a 35.
Entonces, la PMI y la Federación Internacional se aseguraron que todos los voluntarios recibieran instrucción sobre las normas nacionales y entendieran la índole de la labor que harían.
Levantar el reto
Una vez que los voluntarios terminaron la formación, se invitó a líderes de la comunidad a seleccionar a quienes podrían ser los nuevos socorristas tras participar en el citado programa que abarcaba 39 pueblos.
La ubicación de muchos de esos pueblos suponía un reto más. En muchos casos, a los voluntarios les llevaba casi cuatro horas llegar a asentamientos inaccesibles, incluso en motocicleta.
Para no perder tiempo ni energía, la PMI y la Federación Internacional decidieron que cada voluntario debía permanecer tres días en la zona asignada para impartir el módulo del programa a los voluntarios de los pueblos y organizar actividades en la comunidad.
Esta decisión fue acogida con calidez y apreciada por los vecinos que agradecieron a los voluntarios por haberse desplazado tan lejos y dedicar una parte tan grande de su tiempo a esa tarea.
Seguir el calendario de ellos, no el nuestro
Los voluntarios de primeros auxilios basados en la comunidad deben asistir a 52 horas de formación como mínimo. Ahora bien, dado que la mayoría son agricultores o comerciantes con obligaciones comunitarias, ese apretado calendario no les hubiera convenido.
Por lo tanto, se estableció un nuevo enfoque que se ajustara a la comunidad. En primer lugar, el módulo de formación se dividió en seis partes y se fue impartiendo poco a poco. En cada módulo se tratan temas concretos, entre ellos, los vectores de la malaria y la fiebre dengue, las enfermedades diarreicas causadas por falta de higiene, nutrición y primeros auxilios. Estos últimos, combinados con temas de preparación en previsión de desastres e intervención en casos de desastre propiciará la creación de equipos de acción basados en la comunidad que luego se podrán utilizar en situaciones de emergencia. A los voluntarios también se les imparten cursos de introducción a la PMI y su labor, así como a los Principios fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
“Nos ajustamos al calendario de los vecinos en la mayor medida posible, siempre y cuando, unos y otros nos pongamos de acuerdo”, comenta el Dr. Eka Airlangga, Gerente del Programa de Salud de la Federación Internacional en Nias.
Esta flexibilidad permite enseñar algunos temas de primeros auxilios durante los servicios religiosos en las comunidades. El Dr. Airlangga añade que los instructores de primeros auxilios también aprovechan eventos importantes de la cultura local, como el Maena (fiesta comunitaria de canto y danza) para impartir formación. Además, los voluntarios organizaron un certamen y redactaron mensajes sobre la salud que luego grupos comunitarios de canto y danza transformaron en letras de canciones.
Para no perder capacidad, los voluntarios de los pueblos participan periódicamente en cursos de primeros auxilios destinados a determinados grupos, entre ellos, escolares, maestros y personas de edad.
De cero a cientos
Por lo tanto, en estos 10 meses que lleva el programa, se ha hecho mucho.
“Lo bueno es que la formación impartida a los voluntarios es del mismo nivel que aquella de la PMI y, en algunos casos, incluso más alto”, señala el Dr. Jeyathesan Kulasingam, delegado de salud de la Federación Internacional, que participa en la operación tsunami en Aceh.
Más que nada, los vecinos se percatan de los beneficios. El verano pasado, hubo un brote de diarrea en Nias y los pueblos que contaban con el apoyo del programa de primeros auxilios basados en la comunidad sufrieron menos que los otros.
“Ahora, muchas veces podemos ahorrarnos el dinero que antes teníamos que gastar para ir al hospital de la ciudad”, comenta Faolozisokhi Zega, coordinador de voluntarios del pueblo de Lolo’ana’a lolomoyo, subdistrito de Gunung Sitoli Utara, y añade que lo más importante es que ahora pueden intervenir rápida y eficientemente si un familiar o un vecino cae enfermo o sufre un accidente.
|
 |
 |
|
Uno de los voluntarios en un ejercicio de entrenamiento del programa de primeros auxilios basados en la comunidad en el pueblo de Onomamolo. (p17114)
|
|
|
|
|
 |
|
| Dos voluntarios de la Cruz Roja Indonesia explican distintas técnicas de primeros auxilios a vecinos del subdistrito de Gunung Sitoli Selatan, Nias. (p17115) |
|
 |
|
| Un grupo de voluntarios en la fiesta Maena, certamen de canto y danza, subdistrito de Gunung Sitoli Selatan, Nias. La Cruz Roja Indonesia y la Federación Internacional aprovechan los festejos locales para difundir mensajes de salud y saneamiento. (p17116) |
|
 |
|
| Utilizando simples ilustraciones, esta voluntaria de primeros auxilios basados en la comunidad imparte nociones de salud y saneamiento a los alumnos de una escuela primaria del subdistrito de Gunung Sitoli Selatan, Nias. (p17117) |
|
 |
|
| Los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia deben caminar dos horas cargando con su equipo para llegar al pueblo de Hiligodu Hulu, subdistrito de Gunung Sitoli Selatan, Nias. Llegar a muchos pueblos de la isla no es fácil pues se encuentran en zonas apartadas. (p17118) |
|