Un violento terremoto de 6 grados en la escala de Richter sacudió la zona fronteriza entre Ruanda y la República Democrática del Congo en la mañana del 3 de febrero. El epicentro se situó en Birava, provincia de Bukavu en la República Democrática del Congo y el seísmo también afectó gravemente los distritos ruandeses de Rusizi y Nyamasheke.
En Ruanda hubo más de 33 muertos y unos 400 heridos, 18 de ellos de gravedad. Todos fueron trasladados a hospitales de Kigali, la capital.
Además, el terremoto también causó graves daños estructurales en las infraestructuras de Ruanda. Por los menos 220 casas y el hospital de Nyamasheke fueron gravemente dañados. “En este momento unas 80 personas necesitan tratamiento fuera del hospital y, por lo tanto, la prioridad de la Cruz Roja Ruandesa es ofrecerles refugio lo antes posible”, indicó Yvonne Kabagire, funcionaria de información de la Cruz Roja Ruandesa.
Un equipo de intervención en casos de desastre de dicha Sociedad Nacional fue enviado a la zona afectada que se encuentra a unas cuatro horas de Kigali por carretera. También se enviaron suministros de socorro que comprenden material médico y artículos de higiene.
Voluntarios de la Cruz Roja se ocupan de distribuir, entre otros, unas 200 mantas, 200 esterillas y 100 piezas de ropa de cama.
Del otro lado de la frontera, la Cruz Roja de la República Democrática del Congo también asiste a los damnificados por el terremoto. Según se informa hubo por lo menos seis muertos en Bukavu y un total de 269 heridos en está última y en Kabare. Varias personas resultaron heridas cuando se derrumbó la iglesia en la que estaban orando.
El seísmo también se hizo sentir en una escuela de Kabare.
Voluntarios y personal de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo fueron movilizados para ayudar a los damnificados con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja.
El Observatorio Vulcanológico de Goma, que se encuentra cerca de la frontera con Ruanda, alertó que en las próximas horas podría haber réplicas de gran intensidad. De ahí que la Cruz Roja Ruandesa haya transmitido instrucciones a las comunidades locales para que la gente que se quede fuera se ponga a salvo de objetos que puedan caer si sobrevienen dichas réplicas.
Tanto la Cruz Roja Ruandesa como la Cruz Roja de la República Democrática del Congo prevén que el número de víctimas aumente cuando los equipos de emergencia lleguen a las zonas aisladas que también fueron castigadas por el terremoto.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sigue de cerca la situación, sus oficinas de Nairobi y Kinshasa se movilizaron y, llegado el caso, ofrecerá apoyo suplementario.
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Voluntarios de la Cruz Roja se ocupan de distribuir, entre otros, unas 200 mantas, 200 esterillas y 100 piezas de ropa de cama. (p14232)
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