Yamira Estrada lleva un mes como voluntaria de la Cruz Roja Cubana. Para comprender mejor la efectividad del sistema de alerta temprana que se aplica en Cuba ante los huracanes, y del cual la Cruz Roja forma parte, Yamina nos cuenta su experiencia durante el paso de Gustav. “Yo vivo en una casa segura, el techo es de loza, en el patio tenemos sembrado un árbol de mango. Durante el paso del ciclón toda la familia se traslado a la casa del vecino, parecida a la nuestra pero sin el peligro de que el árbol le cayera encima”.
El éxito del sistema de alerta temprana en Cuba está en la conciencia colectiva para atender los llamados de las autoridades y ponerse a salvo; la sensibilización es la clave por eso cada año los cubanos se preparan. Para ellos es un ejercicio constante de aprendizaje.
Los resultados de la preparación son evidentes, en Cuba ninguna persona ha muerto como efecto del huracán Gustav. “Es cuestión de salvar vidas… la evacuación fue un éxito” nos dice Luis Foyo, Director General de la Cruz Roja Cubana. “Y es que la preparación para desastres da resultados… con más de 100 mil casas dañadas, sin techo o totalmente derrumbadas el saldo de muertos es cero”. Continua.
La Cruz Roja, como auxiliar de los poderes públicos, tiene una presencia y posicionamiento dentro del sistema de medidas de la Defensa Civil. Trabaja también en la educación comunitaria para la prevención de desastres, capacitando a las comunidades, priorizando en las más vulnerables. La Cruz Roja es uno de estos elementos con bases sólidas en las comunidades.
El sistema de alerta temprana en Cuba se pone en marcha en cuatro fases. Se inicia con la fase informativa y de transmisión de mensajes cuando existe una amenaza de que el ciclón puede afectar al país en las siguientes 72 horas. A las 48 horas se declara la fase de alerta, lo que obliga a la población a proteger las viviendas contra los vientos, preparar faroles, velas y linternas, retirar materiales que puedan ser arrastrados por las aguas. y la tercera, se declara 24 horas antes del impacto del ciclón. La población debe evacuar al recibir la orden, llevando consigo medicamentos indispensables y el carné de identidad; permanecer en el lugar de evacuación o en su vivienda, si esta es segura. La fase final de recuperación se inicia una vez que la amenaza ha pasado. Las personas pueden ahora regresar a sus hogares y participar en las tareas de reconstrucción.
Hoy Yamira, junto a otros voluntarios de la Cruz Roja, nos acompaña en una visita a las comunidades afectadas en la provincia de Pinar del Río. Tanto su casa como su árbol de mango están intactos. “Si me hubiera quedado en casa no hubiera ocurrido nada… pero no lo sabíamos y en estos casos la decisión puede ser de vida o muerte, nosotros elegimos la vida”.
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La fuerza del huracán inundó y dañó muchísimas casas en toda la isla de Cuba, en esta foto se aprecia la fuerza destructiva de la tormenta que se abate sobre una casa evacuada en Baracoa. (REUTERS/STR New/courtesy www.alertnet.org)
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| Yamira Estrada Puente, voluntaria de la Cruz Roja Cubana explica en términos sencillos el programa de evacuación en Cuba. (p18214) |
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| Habitantes de Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, Cuba, durante las tareas de limpieza de los escombros después del pasaje del huracán Gustav. (REUTERS/Claudia Daut/courtesy www.alertnet.org) |
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