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Una oportunidad incomparable para proteger a las personas vulnerables
2 de marzo 2005
Markku Niskala, Secretario General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
Hace una semana, el “Pájaro” efectuó su último vuelo a Aceh. El gigantesco Hércules de carga, aeronave emblemática y preciada de la operación de socorro de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en Indonesia, transportó ayuda humanitaria esencial a Aceh, la provincia más castigada.

El Pájaro, que un asociado empresarial puso a disposición con tanta generosidad, abandonó la base de logística de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en la isla Batam para cumplir otras tareas. Su partida tuvo una repercusión simbólica para los socorristas que se encuentran en Indonesia, porque aun cuando ayuda de emergencia a los habitantes de Aceh continúa, ya se piensa en atender sus necesidades a más largo plazo.

Esto no se limita a Indonesia; abarca a todos los países siniestrados por las olas mortales del pasado 26 de diciembres. La coordinación de los planes de recuperación de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en las zonas devastadas por el tsunami será el tema de la gran reunión que se celebrará en Hong Kong del 3 al 5 de marzo.

La reunión congregará a representantes de unas 50 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Federación Internacional, que coordinan la intervención de Movimiento, así como a altos funcionarios de las Naciones Unidas y otros actores humanitarios. El encuentro reviste gran importancia, porque, aparte del sistema de las Naciones Unidas, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es el principal actor humanitario en los países damnificados.

Además, la reunión ofrecerá la oportunidad de escuchar testimonios de quienes estuvieron “en primera línea” cuando sobrevino el tsunami y rendir homenaje a las víctimas mortales, incluidos nuestros voluntarios que perecieron mientras intentaban asistir a sus vecinos. Pero, sobre todo, esta reunión permitirá que todos los componentes de nuestro Movimiento recapitulemos lo hecho hasta la fecha, definamos una estrategia coordinada para la recuperación de estas comunidades devastadas y las ayudemos a protegerse mejor contra futuros desastres.

En primer lugar, debemos tener presentes la confianza y las esperanzas que han puesto en nuestro Movimiento no sólo los supervivientes del maremoto sino también aquellos que en todas partes del mundo hicieron donaciones tan generosas. De hecho, uno de los puntos más importantes de nuestro orden del día será establecer un marco para rendir cuentas como corresponde. Afortunadamente, se ha reconocido que la Federación Internacional es una de las organizaciones humanitarias más transparentes del mundo, gracias a sus sistemas de registro y asignación de donaciones.

La intervención del Movimiento en la emergencia provocada por el tsunami fue rápida y tuvo características únicas; los voluntarios locales fueron de los primeros en llegar a la zona siniestrada. Todos ellos y el personal internacional que los respaldó se granjearon el respeto de las comunidades damnificadas. Nuestra excelente labor durante esta fase de emergencia de la operación ha generado un alto grado de expectativa que persistirá a lo largo de la fase siguiente. Parafraseando a mi amigo Mar’ie Mohammad, Presidente de la Cruz Roja Indonesia, nuestro bien más preciado es la confianza que nos tiene la gente. Citemos como ejemplo al ama de casa de Baltimore, el obrero de Pekín y el maestro de Bahrein que hicieron donaciones respondiendo a nuestro llamamiento, así como las familias afectadas por el maremoto cuyas comunidades contribuiremos a reconstruir, con sus viviendas, sus sistemas de suministro de agua y sus clínicas.

Ahora bien, la reconstrucción material debe insertarse en una perspectiva global. Junto con los ladrillos y el cemento hemos de edificar una cultura de reducción del riesgo y preparación en previsión de desastres. Uno de los puntos fundamentales de la estrategia a largo plazo que aplicaremos en los países afectados por el maremoto consistirá en utilizar a los voluntarios de cada comunidad para promover medidas de reducción de desastres. Tal como dijimos en la Conferencia Mundial sobre la Reducción de Desastres, reunida el mes pasado en Kobe, Japón, los sistemas de alerta temprana y la solidaridad internacional son importantes, pero de poco servirán si las poblaciones expuestas a riesgo no están bien preparadas para hacer frente a lo que, inevitablemente, les asestará la naturaleza en el futuro.

Flaco servicio prestaríamos a estas comunidades destrozadas, si no destináramos un porcentaje significativo del dinero donado a dotarlas, a ellas y a otras comunidades como ellas, de medios que les permitan protegerse de futuras catástrofes.

Cabe señalar que por cada desastre que ocupa las páginas de la prensa internacional y las emisiones de radio y televisión, hay otros diez de los que no se habla; pero también en estos casos, la Sociedad Nacional de la Cruz Roja o la Media Luna Roja local están allí para salvar vidas y prestar socorro. En Hong Kong haremos hincapié en los muchos otros lugares del mundo expuestos a desastres que también se beneficiarían de proyectos de reducción de desastres. Esto último no debería pasarse por alto en la premura por ayudar a los damnificados por el tsunami.

Nuestra experiencia demuestra que podemos prepararnos en previsión de desastres, mitigar sus consecuencias humanitarias y reducir los riesgos por una fracción de lo que cuesta la intervención internacional en casos de desastres. Nuestra red de voluntarios con base en las comunidades es única en su género y representa el mejor medio de transmitir a las comunidades vulnerables las competencias y los conocimientos que necesitan para mitigar el impacto de los desastres. Los voluntarios están allí antes de que sobrevenga un desastre, inmediatamente después, antes que lleguen los equipos internacionales y mucho después que éstos se hayan ido.

Gracias a la enorme generosidad y compasión de personas del mundo entero, ahora podemos hacer mucho más que prestar asistencia a las víctimas de un fenómeno natural que ocurre rara vez. Tenemos que adoptar una perspectiva más amplia y a más largo plazo que proteja la vida y los medios de subsistencia de millones de personas vulnerables. Disponemos de los fondos necesarios para hacerlo. Ahora, nos hace falta la voluntad política de los encargados de tomar decisiones al respecto. Quienes viven en comunidades vulnerables no merecen menos.
Gracias al Fed 911, el “Pájaro” como le llamaban afectuosamente los socorristas, la Federación pudo garantizar el suministro constante y eficiente de artículos de socorro en Aceh (p12615).
Gracias al Fed 911, el “Pájaro” como le llamaban afectuosamente los socorristas, la Federación pudo garantizar el suministro constante y eficiente de artículos de socorro en Aceh (p12615).
ENLACES RELACIONADOS
La operación tsunami
Foro de Hong Kong
La Cruz Roja de Hong Kong
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