Hace
un año que el devastador terremoto del norte de Pakistán
se cobró más de 73.000 vidas y dejó sin
hogar a alrededor de 3,5 millones de personas.
El desastre fue un cruel golpe para las comunidades de la Provincia
de la Frontera del Noroeste (NWFP de sus siglas en inglés)
y de la zona de Cachemira administrada por Pakistán,
muchas de las cuales se vuelven a enfrentar ahora a nuevas dificultades,
después de las fuertes inundaciones y deslizamientos
de tierras de este verano.
A lo largo del pasado año, la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto
con la Media Luna Roja de Pakistán, han asistido, sólo
en la NWFP, a más de 1,1 millón de personas. Por
su parte, asociados del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja han prestado asistencia médica a cerca de medio
millón de personas en la NWFP y la zona de Cachemira
administrada por Pakistán.
Uno de los principales objetivos de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja es que las personas alcancen una situación
de mayor fortaleza que antes del desastre, y el Movimiento cree
firmemente que el desafío –y la oportunidad–
consiste en aprovechar en el país, ahora, los recursos
humanitarios y el personal capacitado para fortalecer las capacidades
y el poder de recuperación de las comunidades.
La Media Luna Roja de Pakistán, junto con asociados diversos
del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ha prestado
servicios a comunidades vulnerables durante décadas,
por ejemplo, servicios de salud y de preparación para
desastres. No obstante, nunca hasta la fecha la Federación
Internacional había brindado en Pakistán una asistencia
tan profunda y de tan amplio alcance.
Las actividades de socorro y recuperación han permitido
establecer contacto con comunidades con las que la Cruz Roja
y la Media Luna Roja, así como otras organizaciones humanitarias,
tenían poca o ninguna relación en el pasado, por
ejemplo, comunidades en valles remotos, en laderas de montaña
accesibles únicamente a pie.
En estas comunidades de zonas que previamente recibían
muy poco apoyo, el terremoto causó una atroz destrucción
y tragedias personales, pero también abrió la
puerta a nuevas oportunidades como la mejor atención
de salud y la mejor preparación para desastres.
Pueblos como el pequeño poblado de Bangia, situado en
lo alto de las cumbres sobre la devastada ciudad de Balakot,
recibe actualmente visitas semanales de equipos de salud móviles
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Por vez primera, sus
habitantes pueden disfrutar periódicamente de atención
básica de salud, educación en materia de higiene,
vacunaciones y atención pre y postnatal. En el pasado,
caminaban durante varias horas hasta llegar a la unidad local
de atención básica de salud, por lo que reducían
al mínimo imprescindible las visitas. Ahora, los médicos
y las enfermeras van a ellos, consiguiéndose así
una mejor salud de hombres, mujeres y niños de las zonas
rurales.
El plan de recuperación de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja no prevé sólo brindar atención
de salud, sino también realizar actividades de reconstrucción,
de apoyo a los medios de subsistencia y de fortalecimiento de
la capacidad para alrededor de un millón de supervivientes
a partir de ahora y hasta finales de 2008. El Gobierno de Pakistán
desempeña un papel principal en la asistencia para la
reconstrucción de viviendas, por lo que la Cruz Roja
y la Media Luna Roja concentran sus esfuerzos de reconstrucción
en la recuperación de instalaciones de salud y educación
y centros técnicos.
Durante el pasado invierno, el masivo esfuerzo de socorro de
la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con la amplísima
intervención del Gobierno, organismos de las Naciones
Unidas y varias organizaciones no gubernamentales nacionales
e internacionales, contribuyó a evitar una muy temida
"segunda ola" de muertes por enfermedad y congelación.
Sin embargo, aunque es posible que la fase de socorro de emergencia
de la operación haya concluido, la Cruz Roja y la Media
Luna Roja reconocen que muchas comunidades se adentrarán
en el próximo invierno en una situación de vulnerabilidad.
Ante esta situación, se han preparado planes de contingencia
para suministrar artículos para el refugio de emergencia
y prestar otro tipo de asistencia a 13.500 familias durante
este segundo invierno.
Adicionalmente, la Cruz Roja y la Media Luna Roja tienen planes
para estimular la preparación para desastres a nivel
comunitario, para que las personas se encuentren en una mejor
posición para ayudarse a sí mismas en el caso
de que volviera a ocurrir un desastre. En efecto, hasta la fecha,
la clave del éxito de la operación de socorro
y recuperación ha sido su buena acogida por parte de
las comunidades, la cooperación de las mismas, y la labor
desinteresada de los voluntarios de la Media Luna Roja de Pakistán.
Su continua participación en el proceso de recuperación
es esencial para garantizar tanto la eficacia como la sostenibilidad
de nuestra ayuda humanitaria.
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Azmat
Ulla, Jefe de la delegación de la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja en Pakistán
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