|
La disminución
del riesgo en los desastres, fundamental para cumplir los objetivos
internacionales de desarrollo
Ginebra,
18 de junio de 2002
En el Informe
Mundial sobre Desastres, presentado hoy por la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
se destaca que los objetivos internacionales de desarrollo, previstos
para el año 2015, tales como la reducción a la mitad
de la pobreza y el hambre en el mundo, sólo se alcanzarán
si se toman medidas eficaces que contraresten los efectos y el impacto
de los desatres en los más pobres.
En esta décima edición del Informe se insta a establecer
objetivos de disminución del riesgo, tales como reducir a
la mitad el número de muertos y damnificados por los desastres,
y aumentar el número de gobiernos que disponen de planes
y recursos para programas de disminución del riesgo. Asimismo,
se propone que estos objetivos se añadan a las metas de desarrollo
fijadas para el año 2015 y más adelante.
En el Informe también se advierte que cada año se
pierden miles de vidas humanas y millones de personas resultan damnificadas
por la reticencia de los donantes de invertir en medidas que permitan
reducir el impacto de los desastres. Tan solo el año pasado,
hubo 170 millones de damnificados por los desastres.
Los donantes son criticados por no traducir en hechos su retórica
sobre la reducción del riesgo y el impacto de los desastres.
El año pasado, la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria sólo
destinó el 1,5% de su presupuesto de ayuda a la preparación
para desastres.
Mozambique, donde en 2000 y 2001 se registraron inundaciones sin
precedente, recibió únicamente el 15% de los fondos
necesarios para reparar los calibradores y los pluviómetros
destruidos por las inundaciones de 2000 y que alertan a las comunidades
del peligro existente. En cambio, la comunidad internacional ofreció
470 millones de dólares para la reconstrucción y rehabilitación
del país.
Asimismo, se critica el hecho de enfocarse demasiado en las operaciones
de ayuda de gran envergadura para salvar vidas cuando, en realidad,
la inversión a largo plazo en programas y proyectos de mitigación
de desastres a nivel local resulta mucho más eficaz. El año
pasado en Cuba, no se necesitó asistencia internacional,
cuando el peor huracán desde 1944 asoló el país,
y donde sólo murieron cinco personas. De las 53.000 personas
rescatadas durante las crecidas de dos grandes ríos de Mozambique,
34.000 fueron salvadas por la población local.
La buena noticia expuesta en el Informe es que el número
de muertos en desastres disminuyó considerablemente. Entre
1982 y 1991, los desastres naturales y tecnológicos se cobraron
la vida de 1.000.000 personas en todo el mundo. Ese total disminuyó
casi un 40%, ya que entre 1992 y 2001 hubo alrededor de 620.000
muertes, lo que obedece en gran parte a la significativa disminución
del número de víctimas mortales por la hambruna en
África.
No obstante, el informe señala que en los últimos
diez años, el número de damnificados por desastres
naturales asciende a dos billones, prácticamente se ha triplicado
respecto al decenio de 1970. Igualmente, se alerta de las consecuencias
que el cambio climático tiene para los pequeños estados
insulares del Pacífico y las regiones costeras densamente
pobladas. Por ello, se preconiza un enfoque integral para combatir
la tendencia alcista del número de damnificados por los desastres.
"No podemos dejar los desastres únicamente en manos
de quienes se ocupan de gestión de desastres. Si cada año
hay una media de 200 millones de damnificados por los desastres,
su desarrollo retrocederá. Los expertos en desarrollo deben
desempeñar una función más importante en la
gestión de desastres y la disminución del riesgo,
y forjar vínculos entre ambos", declaró Juan
Manuel Suárez del Toro, Presidente de la Federación.
En el Informe, también se añade que la pobreza no
es el factor principal de la vulnerabilidad de las personas ante
los desastres, y se mencionan una serie de ejemplos de comunidades
pobres que saben cómo defenderse de los peligros naturales:
la recolección de agua de lluvia en un pueblo de Sri Lanka
afectado por la sequía; un proyecto de la Cruz Roja Vietnamita
en el que se plantaron mangles a lo largo de 110 kilómetros
de costa que servirán de parachoques contra los tifones,
y un simple sistema de alerta de crecidas en la cuenca de un río
de Guatemala expuesta a inundaciones.
Por otra parte, en el Iinforme se hace hincapié en que un
"desarrollo mal entendido, aumenta la vulnaberabilidad a los
desastres", por ejemplo, porque se dejan las viviendas de las
barriadas pobres en zonas expuestas a terremotos para ir a instalarse
en edificios de muchos pisos, mal construidos y mucho menos seguros.
Si se hicieran cumplir las normas de construcción, se garantizaría
un desarrollo más seguro.
En el Informe de 2002 se analizan las medidas iniciadas Europa sudoriental
para disminuir el riesgo dado que según las previsiones habrá
terremotos en los próximos cinco años. Por último,
en el informe se analizan las últimas técnicas de
evaluación de la vulnerabilidad y se examinan cuestiones
relativas a la rendición de cuentas en el campo humanitario
Un comunicado de prensa en formato
de video está también disponible con testimonios en
árabe, español, francés e inglés. Para
aquellos interesados en obtener una copia, por favor, contactar
el Servicio de Prensa.
Para más información o para concertar entrevistas
(se dispone de RDSI.), sirvase tomar contacto con:
Denis McClean, Jefe del Servicio de prensa Tel. + 41 22 730 4428
/ + 41 79 217 3357
Eva Calvo, Servicio de prensa Tel. + 41 22 730 4357 / + 41 79 217
3372
Jemini Pandya, Servicio de prensa Tel. + 41 22 730 4570 / + 41 79
217 3374
Marie-Françoise Borel, Servicio de prensa Tel. + 41 22 730
4346 / + 41 79 217 3345
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja está integrado por el Comité
Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional
de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
y las Sociedades Nacionales. Para más información,
consulte nuestro sitio en la red: www.ifrc.org/sp/
© Federación Internacional de Sociedades Nacionales de
la Cruz Roja y de la Media Luna Roja |