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Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja 2006 - Estudios de casos

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Australia

Nuestra base de voluntarios y apoyo comunitario es de suma importancia para nosotros a fin de ayudar a la enorme cantidad de gente que vivirá sola y sin apoyo alguno.

María, de 87 años, pasó cinco días tendida en el piso de su cocina y sólo tenía media botella de jugo de manzana para sobrevivir. La ayuda sólo llegó después que un vecino viera los periódicos apilados frente a la puerta de la anciana. Una vez tratadas su deshidratación aguda y sus contusiones, una trabajadora social del hospital le habló del servicio Telecross de la Cruz Roja Australiana.

“El servicio Telecross consiste en una llamada diaria que hacen los voluntarios para asegurar a personas ancianas que son frágiles y viven solas. El objetivo no es sólo tranquilizar a esas personas sino también a quienes les cuidan y a sus familiares”, explica Sue, que dirige el equipo.

El servicio funciona todo el año. Cuando uno de los usuarios no contesta a la llamada, se ponen en marcha procedimientos de urgencia y alguien va a ver si está bien.Al igual que muchos australianos ancianos, Mary vive sola y la Cruz Roja Australiana se prepara para hacer frente al impacto del creciente envejecimiento de la población. Se estima que dentro de 20 años, el número de esas personas se cifrará entre 2.800.000 y 3.700.00. Muchos de ellos tendrán más de 65 años.

Ante esa tendencia incipiente, en 1989, se creó el servicio Telecross en Australia Meridional. Hoy en día, 445 voluntarios de todo el Estado llaman a diario a más de 540 ancianos.

En agosto del año pasado, Mary volvió a caerse, pero esa vez, sabía que Telecross llamaría. Luego, se mandó una ambulancia y, a pesar de las contusiones y las magulladuras que tenía, no hubo necesidad de llevarla al hospital.

“Esos maravillosos voluntarios. Es un saludo matinal. Un toque personal, otro punto de contacto. Uno puede mirar la televisión, pero no es lo mismo que una persona. La Cruz Roja nos presta un servicio sensacional a los ancianos que vivimos por cuenta propia.”

Camerún

Mi deseo es poder asesorar a mis hermanas porque tenemos que ayudarnos unas a otras.

En Camerún, los trabajadores del sexo suelen ser parias sociales. Muchos no saben casi nada de los riesgos para la salud y tampoco tienen la posibilidad de negociar con sus clientes el uso del preservativo. Se estima que la incidencia del VIH es mucho más alta entre ellos que en el resto de la población y, como cada trabajador del sexo, probablemente, tenga por lo menos 150 clientes al año, las consecuencias para la salud en la sociedad camerunesa pueden ser trágicas.

Mediante el proyecto Filles Libres (Chicas Libres), la Cruz Roja Camerunesa se propone reducir el estigma y la discriminación, así como luchar contra la propagación del VIH. Este proyecto ya dio resultado en Yaoundé, donde la Cruz Roja tiene un centro de apoyo y se deriva a los trabajadores del sexo al centro de salud que acaba de abrir.

Allí, se les trata con dignidad y confidencialidad; tienen acceso a asesoramiento; se les pueden practicar exámenes para detectar una serie de enfermedades, y también puede solicitar créditos de poca cuantía para proyectos de generación de ingresos. Casi 40 mujeres han abierto negocios como salones de peluquería y puestos de comida.

En septiembre del año pasado, la Cruz Roja Camerunesa inició el proyecto en Douala, capital económica del país y eje del trabajo sexual. Se estima que allí, la tasa del VIH pueda ser del 12 por ciento o incluso más alta.

Se impartió formación de educadores interpares a 21 voluntarios de la Cruz Roja, entre ellos, nueve trabajadores del sexo, que en los cuatro últimos meses, organizaron 300 charlas educativas para más de 1.600 trabajadores del sexo. “Cuando acepté la invitación, me dije que la Cruz Roja podría ayudarme”, comenta uno de ellos.

Los educadores interpares son la verdadera fuerza de un proyecto como éste pues, en muchos casos, las mujeres tienen malas experiencias con “forasteros”. Estos voluntarios son muy importantes para la Cruz Roja porque conocen muy bien esa vida que durante un tiempo fue la suya.

Volver al inicio de la páginaEl proyecto ha dado tan buen resultado que también se llevará a cabo en la República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, y Santo Tomé y Príncipe.

Canadá

¡El voluntariado no es mi oficio, ¡es mi vocación!

Suzanne es estudiante a tiempo completo, madre soltera y voluntaria de la Cruz Roja Canadiense, institución en la que se desempeña como educadora en el área de prevención del abuso sexual de niños en edad escolar.

Ella misma sobrevivió a la violencia familiar y es madre de una hija víctima del abuso sexual. Ha tenido que afrontar muchas adversidades terribles pero lo ha hecho con entereza y dignidad y se ha propuesto no dejar que ninguna familia viva esa dolorosa experiencia en soledad. Actualmente, su lucha se ha convertido en una cruzada para hacer de su comunidad un lugar mejor.

Hace seis años, Suzanne creó un grupo de apoyo llamado “¡A mi hijo NO!”, destinado a familias cuyos niños habían sufrido agresiones sexuales. De suma utilidad, este grupo ofrece ayuda a padres e hijos y tiene en marcha un programa de apoyo judicial solidario para ayudar a las familias con los aspectos que atañen al sistema judicial.

Como educadora de la Cruz Roja capacitada en la prevención del abuso sexual, Suzanne trabaja directamente con los jóvenes. Su sólida capacitación le ha permitido acercarse a los escolares y crear conciencia sobre la prevención del abuso, la violencia y el hostigamiento o acoso sexuales.

Suzanne también ha coordinado los talleres “¡Denúncialo! Es más que un simple juego” que ayudan a prevenir el abuso sexual y el acoso sexual en el deporte y se orientan a los entrenadores de hockey.

“De las muchas funciones que desempeño como voluntaria en mi comunidad, ser educadora en el área de prevención para la Cruz Roja es la que más satisfacciones me brinda,” señala.

“Saber es poder, y siento una enorme satisfacción al salir de un aula llena de niños, conciente de que les queda el Volver al inicio de la páginalegado de saber en qué consiste el abuso sexual, cómo encontrar ayuda y, lo que es más importante, de que saben que no tienen la culpa de nada.”

Granada

La campaña fue un éxito rotundo que despertó la conciencia de muchas personas, jóvenes y ancianos, sobre el VIH/SIDA.

Alrededor de 300.000 personas viven con el VIH en la región del Caribe. Sólo en 2005, unas 30.000 personas contrajeron la infección. La región está considerada por el ONUSIDA como la segunda más afectada después de África, y se cree que el SIDA es la principal causa de muerte entre las personas de entre 15 y 44 años de edad.

En Granada se realizó una campaña de tres meses, “Conduce el BUS”, que contó con la participación de jóvenes voluntarios y que ha ayudado a sensibilizar a la población acerca del VIH/SIDA. En este caso, la sigla “BUS” representa las iniciales en inglés de las palabras “transmitir conocimientos en pro de la seguridad”.

Cada viernes, los jóvenes voluntarios visitaban concurridas terminales de autobuses de cuatro de las regiones de la isla, repartiendo pegatinas para automóviles, camisetas, volantes y cuadernos con una leyenda sobre el VIH/SIDA. En las proximidades, instalaban una casilla de informes donde se podía encontrar más información sobre el VIH/SIDA y sobre la Cruz Roja. Los organizadores introdujeron un toque lúdico, y quienes se acercaban a la casilla podían sacar una pregunta de un bol y ganar una camiseta si la respondían correctamente.

“Muchas personas mayores estaban encantadas de ver a gente joven informando al público sobre el virus”, dice Cindy Lewis, voluntaria de la Cruz Roja. “Un hombre se acercó a la casilla y los felicitó por su trabajo de sensibilización. Estaba muy conmovido porque su hermano había muerto de SIDA hacía poco tiempo.”

El último fin de semana de la campaña, los jóvenes organizaron una reunión a la que asistieron 50 educadores pares Volver al inicio de la páginaque más tarde hicieron visitas domiciliarias distribuyendo información. La campaña fue coronada con un concierto en vivo.

Indonesia

Algunos estaban muy entusiasmados, pero otros nos ignoraban. Aun así, tratamos de darle información correcta sobre la gripe aviar.

Es justo después de mediodía, en Semper, pueblo de Yakarta septentrional, Indonesia. La gente está atareada en su trabajo. Sólo se oyen los patos de los tres criaderos vecinos. La llegada de extraños visitantes rompe el silencio.

Los vecinos salen de tiendas y casas para ver a esos individuos vestidos de blanco de los pies a la cabeza y con una mascarilla que cargan a hombros unos pulverizadores.

Estos huéspedes imprevistos son voluntarios de la Cruz Roja Indonesia enviados para desinfectar los criaderos avícolas y otros sitios que se entiende puedan estar infectados por el virus de la gripe aviar. La enfermedad sembró el temor en Indonesia, cuando se informó que nueve de las 14 personas infectadas habían muerto.

“Lo hicimos en el marco del programa para prevenir la propagación de la gripe aviar”, explica Eno, uno de los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia.

Desde que se detectara el primer caso de gripe aviar en el país, en junio del año pasado, el gobierno puso en marcha actividades de prevención y mejoró la atención a las personas aquejadas por la enfermedad.

La Cruz Roja Indonesia apoyó esas actividades sensibilizando a la comunidad sobre la gripe aviar y, además de pulverizar desinfectante, los voluntarios distribuyeron folletos de información.

Desde 2003, la Organización Mundial de la Salud registró 148 casos de gripe aviar en todo el mundo, 77 de los cuales fueron mortales. También hubo casos en Camboya, China, Tailandia, Turquía y Vietnam.Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja del mundo entero pueden cumplir una función vital en coordinación con el Volver al inicio de la páginarespectivo gobierno y sensibilizar como se hizo en Indonesia. Voluntarios como Eno son cruciales para difundir los mensajes, describir lo hechos, acabar con los rumores y poner al día a la gente.

Países Bajos

Mappa Mondo es un hogar donde se puede hacer mucho por los niños. No se trata sólo de proporcionarles los medicamentos y el tratamiento correctos, sino también, sencillamente, de vivir junto a ellos y hacer con ellos cosas agradables.

Los voluntarios de la Cruz Roja en los Países Bajos son parte vital de los hogares Mappa Mondo, una “segunda casa” para niños que padecen enfermedades potencialmente mortales.

Los niños que no necesitan atención hospitalaria o que no cuentan con la atención diaria necesaria en su casa, pueden recurrir a alguno de los tres hogares Mappa Mondo (mapamundi) de la Cruz Roja en los Países Bajos. Se trata de hogares sustitutos especializados dedicados a la atención de menores de hasta 18 años de edad. Los tres hogares se encuentran en los centros urbanos de Wezep, desde 1997, Rijswijk, desde 2002, y Waalre, desde 2006, respectivamente. Cada uno puede acoger entre ocho y diez niños que ya no requieran hospitalización.

La mitad de los niños vive en forma permanente en los hogares Mappa Mondo y la otra mitad, pasa estadías breves. Un equipo de personal y asistentes que cuentan con el apoyo de los voluntarios de la Cruz Roja proporciona la más esmerada atención a todos los residentes.

“Los niños viven aquí junto a otros niños enfermos, de modo que no se autocompadecen”, dice Tanja. “Mappa Mondo ocupa un lugar muy especial en mi corazón. En este hogar soy una persona más que ofrece amor y seguridad.”

Se procura que los niños participen activamente en su propia atención. Además de la asistencia médica, necesitan que se les brinde afecto, tiempo y que se los escuche, como sucede con cualquier otro niño. Y aquí es donde los voluntarios desempeñan su papel y crean situaciones hogareñas normales, donde los niños pueden sentirse en casa sin que se les esté recordando permanentemente que están enfermos, sino que pueden jugar, compartir las comidas y hacer otras actividades que les agraden. Por eso se alienta a los padres, a los hermanos y a quienes prestan cuidados a pernoctar en el hogar.

“Mi hijo adoptivo tiene nueve años”, dice Piet, padre de uno de los niños. “Tiene una enfermedad incurable poco frecuente. Cuando me enteré de que existía la posibilidad de que se quedara ocasionalmente en Mappa Mondo, en un principio la idea me pareció difícil de aceptar, porque… ¿qué clase de padre es el que envía a un hijo enfermo fuera de casa?”

“Pero después decidimos probar durante un par de días y advertí que mi hijo estaba encantado. El maravilloso jardín, los pájaros, el contacto con otros niños enfermos, todo ello hace que se sienta muchísimo mejor. Se siente seguro y Volver al inicio de la páginaalegre tanto aquí como en casa. Y cuando pasa el día en Mappa Mondo, yo tengo tiempo para mí mismo. ¡Es una valiosa solución para todos!”

Qatar

En estos últimos años, logré salvarle la vida a dos personas.

Hace ocho años, Firas de 18 años, presenciaba impotente la muerte de su tío favorito que tenía 50 años. De pronto, la presión sanguínea se le disparó a 260/80 y luego, le bajó bruscamente. A pesar de los esfuerzos frenéticos de los médicos, en 10 minutos todo había acabado.

Después, en el hospital, un Firas aturdido, le preguntó al doctor qué podría haber hecho para salvar a su tío. Habiendo sido voluntario de la Media Luna Roja Siria durante algunos años, el doctor lo envió a la filial de Damasco y le indicó a quien debía dirigirse.

Hoy, Firas tiene 26 años y es instructor regional de gestión de desastres. Forma parte del equipo cada vez más numeroso de jóvenes voluntarios e instructores de gestión de desastres de Oriente Medio y África del Norte, región expuesta a desastres.

A principios de abril, Firas estuvo en Qatar donde instruyó a los jóvenes que participan en el primer campamento de gestión de desastres organizado en este Emirato de rápido desarrollo. Los ejercicios incluían el simulacro de un desastre de grandes proporciones y los participantes debían ofrecer refugio y alimentos a 300 niños en una hora.

“Este es mi primer campamento fuera de Siria. Ser instructor me llevó casi seis años, varios cursos de formación y, por lo menos, un desastre”, señala mientras se enjuga la frente en el seco calor del desierto.

A pesar de sus ocupaciones, pues ayuda a su padre a administrar una compañía de embarque en el aeropuerto de Damasco, Firas siempre se asegura de reservar tiempo suficiente para su labor de voluntario. Sabe lo importante que es; una de las dos víctimas a quienes le salvó la vida era un niño de siete años.

Volver al inicio de la página“Quiero seguir haciendo lo que hago y quiero seguir formando a otros para que estén preparados”, afirma.La actitud de Firas es acertada. En la región se podría recurrir a más voluntarios, jóvenes como él.

Reino Unido

Nuestros voluntarios están haciendo que las cosas sean muy diferentes para los refugiados jóvenes, quienes a veces llegan al Reino Unido sin amigos ni familiares y encuentran enormes dificultades para establecerse. Gracias a la labor de los voluntarios, los refugiados pueden comenzar a entender las nuevas situaciones y sentirse seguros para actuar.

El funcionamiento del grupo AMIGOS (sigla que en inglés corresponde a la expresión “compañeros activos para guiar, organizar y socializar”) está completamente en manos de doce jóvenes voluntarios de Londres, de la Cruz Roja Británica. El objetivo del grupo es ofrecer a los refugiados jóvenes la oportunidad de relacionarse en sociedad, conocer nuevos amigos y aprender habilidades de la vida práctica como cocinar y prestar primeros auxilios. Además, organizan regularmente paseos en grupo.

Los voluntarios, cuya sede se encuentra en el distrito londinense de Hammersmith, han participado recientemente en los eventos de celebración del Día Mundial contra el SIDA y han organizado una exposición en la Biblioteca de Hammersmith.

El proyecto AMIGOS funciona desde hace 18 meses; en este período han asistido a las actividades del grupo jóvenes procedentes del Sudán, Afganistán, Uganda y Liberia.

En enero del corriente año, los voluntarios de la Cruz Roja Británica fueron galardonados con el prestigioso Millennium Volunteers London Group of the Year Award, premio otorgado por la iniciativa gubernamental Millennium Volunteers (Voluntarios del Milenio), en reconocimiento por la amistad y el apoyo brindados a los refugiados jóvenes y a quienes buscan asilo.

“El premio fue una noticia estupenda”, manifiesta Rachel Brooks, encargada del servicio. “Es el reconocimiento del Volver al inicio de la páginamagnífico trabajo que están haciendo nuestros voluntarios jóvenes para ayudar a las personas más vulnerables dentro de su comunidad.”

Sudán

En una casa donde vivían cinco personas, ahora viven 20. No hay letrinas ni saneamiento. Las lluvias pueden causar un desastre.

El pasado mes de marzo, hubo un brote de cólera en Sudán meridional que se logró estabilizar, pero se temió que la epidemia se propagara y llegara al norte del país. Ese temor obedecía al comienzo de la estación de lluvias y al creciente flujo de personas que vuelven a su hogar tras la firma del acuerdo de paz, hace un año.

En situaciones como ésta, los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son invalorables para ayudar a detener la propagación de la enfermedad. En este caso, la Media Luna Roja Sudanesa aprovisionó las zonas afectadas de pastillas de clorina, sales de rehidratación oral y jabón para las manos a fin de mejorar la higiene.

Igualmente importante fue que se enviaran voluntarios de la Media Luna a puntos de agua, tales como pozos y manantiales, para que pusieran pastillas de clorina en cada recipiente.

Volver al inicio de la páginaAdemás, hicieron visitas a domicilio para promover una mejor higiene instando a la gente a lavar alimentos, biberones y utensilios, y recalcando que es preciso cocinar todos los alimentos.


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