Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC)
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  Desde el terreno: África
 
 
En mayo, cuando un fuerte terremoto sacudió Algeria, una respuesta rápida al desastre fue esencial.  
   

Las epidemias, el deterioro de las economías, los conflictos armados y las condiciones meteorológicas extremas siguen haciendo estragos en África, destruyendo vidas y medios de sustento.

Las crisis alimentarias continúan en el África meridional y en el Cuerno de África poniendo de relieve la urgente necesidad de mejorar la educación en materia de nutrición, mitigación de desastres y alerta temprana. En sus programas para África de 2003, la Federación Internacional se concentró crecientemente en desarrollar la capacidad de las Sociedades Nacionales africanas, mientras seguía apoyando la ejecución de sus programas.

Sólo fortaleciendo la capacidad de las comunidades, y haciéndolas desde el primer momento partícipes de los proyectos, podrá afrontar la Federación los problemas de salud que asolan el continente, la vulnerabilidad a los desastres naturales y el incremento de la pobreza. En concreto, las actividades se encaminan a reforzar el valor añadido de los voluntarios y voluntarias en respuesta a los problemas de salud, la gestión de desastres y la ayuda de emergencia. Los programas son integrales y vinculan la salud, el agua y el saneamiento, la lucha contra el VIH/SIDA y las iniciativas de seguridad alimentaria.

 
 
  Sihle Nhlanze trabaja en sus campos de maíz afectados por la sequía en la región de Lowveld, Swazilandia.
   

Los desastres complejos requierenun enfoque múltiple
El 90 por ciento de los 135 millones de personas que habitan en el África meridional vive por debajo del umbral de la pobreza. Además, la región está altamente expuesta a desastres naturales y causados por el hombre y, durante los dos últimos años, ha sufrido su peor sequía en una década.

El efecto combinado de los desastres, la pobreza, la vulnerabilidad y el VIH/SIDA es aterrador y nadie puede predecir lo que depara el futuro. Algunas previsiones sitúan la incidencia del VIH en algunas zonas de esa región por encima del 50 por ciento y prevén que la esperanza de vida en África se reducirá en 20 años.

En mayo de 2003, la Federación Internacional lanzó un llamamiento pidiendo apoyo internacional para evitar una catástrofe humanitaria. Se brindó ayuda, tanto alimentaria como de otro tipo, a 1,3 millones de personas en Lesotho, Malawi, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe, gracias a lo cual la Federación Internacional pudo transformar el socorro de emergencia a corto plazo en programas integrados, de mayor duración, que tienen más impacto en las causas últimas de los desastres.

Desastres complejos como éste requieren enfoques innovadores para abordar no sólo los problemas más apremiantes, sino también las necesidades a medio y a largo plazo. La Federación Internacional ha desarrollado una plataforma basada en sus programas actuales. El modelo defiende un enfoque múltiple que cubra las necesidades básicas de alimentación, salud, agua y saneamiento, prevención del VIH/SIDA y autosuficiencia económica.

 
 
En el África subsahariana alrededor de tres millones de niños y niñas viven con VIH/SIDA. La pandemia es a la vez causa y efecto de un desastre que desafía las barreras tradicionales entre socorro y desarrollo.  
   

Dinero por trabajo
Etiopía sufre de forma recurrente sequías y hambrunas. En 1984–85, la guerra y la sequía causaron una crisis alimentaria en la que murieron un millón de personas. En 1999–2000, las lluvias fueron escasas y 8 millones de personas resultaron afectadas. Hacia mediados de 2003, la combinación de lluvias escasas, pobreza y VIH/SIDA hizo que 12 millones de etíopes tuvieran que depender de la ayuda humanitaria.

La mayor parte de la población está integrada por agricultores. En 2003, el precio del grano se duplicó y el del ganado se redujo a la mitad, endeudando más aún a una población que ya vive en una situación paupérrima. Las toneladas de ayuda alimentaria suministrada por las organizaciones internacionales cada pocos años pueden salvar vidas a corto plazo, pero no hacen nada por revertir las causas más profundas de este desastre.

En 2000, la Cruz Roja Etíope, con el apoyo de la Federación Internacional, puso a prueba con éxito la distribución de dinero en efectivo a cambio de trabajo, en lugar de ayuda alimentaria, en un intento de reducir la vulnerabilidad a la sequía. La Sociedad Nacional distribuyó 760.000 dólares estadounidenses entre 62.000 personas en la zona de Wollo Sur (región ubicada al norte de la capital, Addis Abeba). A cambio, la población beneficiaria participó en varios programas de generación de empleo, centrados principalmente en la construcción de carreteras y en la protección ambiental.

 
 
  Una voluntaria de Namibia visita al beneficiario de uno de los programas de tratamiento de VIH/SIDA.
   

La crisis alimentaria de 2003 llevó a la Cruz Roja Etíope a poner en marcha un programa de dinero por trabajo similar, que incorporó las experiencias de 2000. Se entregó dinero a las comunidades más vulnerables para que no se vieran forzadas a vender bienes como el ganado o las herramientas y pudieran comprar comida, estimulando a la vez la economía local y animando a los agricultores a incrementar la producción. Además, el trabajo por el que se les pagó se concentró en medidas para reducir el riesgo de desastres.

Las Sociedades Nacionales africanas intensificaron su lucha contra el VIH/SIDA durante 2003, centrándose en la prevención, la reducción del estigma, la mejora de la asistencia y el tratamiento y el desarrollo de programas de asesoramiento y realización de pruebas. Además, la Cruz Roja y la Media Luna Roja continuaron abordando problemas asociados con el agua y el saneamiento, el paludismo y las enfermedades para las que existen vacunas.

 
 
En junio de 2003 cinco millones de niños y niñas fueron vacunados contra el sarampión en Zambia.  
   

Protección frente al sarampión
Los esfuerzos internacionales por reducir el número de muertes por sarampión en África han llegado a un punto decisivo. Desde que comenzó la Iniciativa contra el Sarampión hace tres años, alrededor de 115 millones de niños y niñas han sido vacunados en 25 países.

El objetivo de vacunar a 200 millones de niños y niñas hacia 2005 y salvar aproximadamente 1,2 millones de vidas va por el buen camino.

La Iniciativa contra el Sarampión reúne a grandes organizaciones dedicadas a la salud pública, entre ellas la Cruz Roja Americana, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, la Fundación pro Naciones Unidas y la Federación Internacional.

 
 
  Camiones para la distribución de agua potable dan nuevas esperanzas a la población de Anseba, en Eritrea.
   

El agua lleva salud y educación
La última sequía de Eritrea hizo que el nivel freático descendiera abruptamente y que se secaran los pozos y otras fuentes de agua. En 2003, el 70 por ciento de la población sufrió una grave escasez de agua y el 80 por ciento del ganado se vio afectado. La población del distrito de Anseba debía recorrer 22 km de ida y vuelta para acceder a la fuente de agua más próxima. Caminar por la noche dejaba a los niños y niñas demasiado cansados como para ir a la escuela.

Además, años de conflicto político han deteriorado la economía y la infraestructura del país. En 2003, la Cruz Roja de Eritrea, con financiación de la Federación Internacional, empezó a distribuir agua en los pueblos con camiones. El agua no sólo brinda a la población el elemento más esencial para la supervivencia en un clima duro, sino que da también a los niños y niñas la oportunidad de asistir a la escuela. La Sociedad Nacional ha trabajado asimismo en soluciones a largo plazo. Ha rehabilitado bombas manuales y ha reparado bombas solares que estaban en desuso.

El arte y el desarrollo
En Camerún, entre enero y septiembre de 2003, diez artistas trabajaron en 52 cuadros en el marco del proyecto "Cultura y desarrollo: el estilo africano". Los cuadros destacan las peculiaridades de la cultura africana y aspiran a estimular el debate sobre el "modelo de desarrollo" que mejor se adapta a la mentalidad y las creencias del Continente. El proyecto constituyó un enfoque innovador para vincular los principios y valores del Movimiento con la cultura local.




  Índice
  Introducción
 
  Desde el terreno
Africa
  Asia y el Pacífico  
  América  
  Europa y Asia Central  
  Medio Oriente y Norte de África  
 
  Sociedades Nacionales, su desarrollo  
  Juventud  
  Fortalecer la capacidad  
  Órganos de Gobierno
  Conferencia Internacional
  Comunicaciónes
  Sensibilización y asociaciones
  Movilización de recursos
 
  Finanzas