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Desde el terreno: América |
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| En Tucumán, al norte de Argentina, una familia busca basura para reciclar, su único medio de subsistencia. |
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En América, la pobreza va en aumento; el alto grado
de disparidad de ingresos no ha experimentado ningún
descenso en la última década y la desigualdad
sigue siendo el problema más significativo. La región
está expuesta a múltiples peligros naturales.
Los desastres acentúan la inestabilidad económica
y política.
Los servicios de salud y educación se han visto muy
erosionados.
En abril de 2003, en la XVII Conferencia Interamericana,
las 35 Sociedades Nacionales de la región acordaron el “Compromiso de Santiago
de Chile”. Esta iniciativa aspira a garantizar que las
Sociedades Nacionales trabajen para ayudar a las poblaciones
más vulnerables de acuerdo con las realidades actuales
y especifica sus objetivos en materia de salud, desastres
y fortalecimiento de la capacidad.
Reducir el impacto de la violencia
Al menos 53 personas murieron en Bolivia y más de 100 resultaron heridas en los violentos enfrentamientos entre
la policía y grupos civiles en diciembre. La violencia
estalló por las exportaciones de gas que había
planeado el gobierno a través de Chile, país
que limita con Bolivia. Las principales carreteras fueron
cortadas y se cerró el aeropuerto nacional, lo que
produjo escasez de alimentos y combustible, especialmente
en la capital, La Paz.
Docenas de voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja Boliviana
prestaron primeros auxilios, transportaron a los heridos a
los hospitales cercanos, repartieron alimentos y reunieron
donaciones de artículos de socorro.
En respuesta a la espiral de violencia, la Cruz Roja Boliviana
intensificó su trabajo con las poblaciones afectadas,
especialmente los grupos indígenas, a través
de la promoción de los valores humanitarios y brindando
apoyo psicológico.
Más dificultades en Argentina
En 2003, la crisis socioeconómica de Argentina continuó,
a pesar de los progresos a escala macroeconómica. La
Federación Internacional lanzó un llamamiento
en abril de 2002, que se prolongó hasta final de 2003.
Éste se centró en suministrar asistencia alimentaria,
medicinas y atención médica a las comunidades
más vulnerables de ocho provincias septentrionales.
La Cruz Roja Argentina proporcionó 450 toneladas de
alimentos a 18.542 niños y niñas y a 1.316 personas
mayores a través de 190 comedores populares.
En abril, un nuevo desastre azotó el país.
La provincia de Santa Fe sufrió una inundación
devastadora cuando se desbordó el río Salado.
En pocas horas, la mayor parte de la provincia, incluida la
capital, Santa Fe, estaba anegada. Fueron evacuadas 150.000 personas.
Los voluntarios y voluntarias se organizaron inmediatamente
y rescataron a más de 2.000 personas en las primeras
horas de la inundación. Asistieron a 75.000 personas
evacuadas que se refugiaron en 445 albergues. Las filiales
de la Cruz Roja Argentina de todo el país reunieron
casi 3.000 toneladas de artículos de socorro, donadas
en su totalidad por el público y que se enviaron a
los centros de evacuación.
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| La Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres ofrece servicios técnicos durante las emergencias. |
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Un sistema de alerta temprana
Tres días de lluvias torrenciales en 2002 hicieron
que los ríos de Costa Rica estuvieran a punto de desbordarse.
Las comunidades de Orosi y Cartago sufrieron deslizamientos
de tierras que segaron la vida de al menos siete personas,
destruyeron viviendas y dañaron infraestructuras. Cientos
de personas fueron evacuadas y la Cruz Roja Costarricense
desplegó a 120 voluntarios y voluntarias en la operación
de búsqueda y rescate.
Después del desastre, la Federación Internacional
empezó a aplicar un sistema de alerta temprana para
futuros deslizamientos. La Cruz Roja Costarricense puso en
marcha un programa de formación para la comunidad sobre
preparación y prevención de desastres, primeros
auxilios y apoyo psicológico. Se acordó que
las propias comunidades serían responsables de operar
y efectuar el seguimiento del sistema de alerta temprana.
Las comunidades recibieron material de construcción
para reparar la infraestructura dañada por los deslizamientos.
Cuatro centros fueron equipados con radios y se instaló
una sirena en la torre de comunicaciones de la red de electricidad
nacional. Las instituciones locales participaron en todas
las actividades de reducción del riesgo e informaron
a sus comunidades sobre las medidas adoptadas. Las filiales
de la Cruz Roja de la zona se ocuparon de la supervisión
y el seguimiento.
Nueve meses después del desastre, se produjo otro
deslizamiento en la región. El cambio en la capacidad
de las comunidades para responder fue claro ya que reaccionaron
rápidamente, siguieron las instrucciones del personal
de la Cruz Roja y de otras instituciones y trabajaron en equipo. |
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La educación interpares es clave para afrontar la exclusión social en Nicaragua. |
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Hacer frente a la exclusión
social
El incremento de la violencia entre comunidades jóvenes,
los derechos de las poblaciones indígenas, el sufrimiento
de las poblaciones migrantes y la respuesta a la pandemia
del VIH/SIDA son cuatro de las cuestiones más apremiantes
que abordan las Sociedades Nacionales de América Central.
En 2003, las Sociedades de la Cruz Roja empezaron a debatir
con organismos públicos y organizaciones no gubernamentales
(ONG) sobre posibles respuestas y, en particular, sobre el
recurso a alianzas estratégicas.
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