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| Miles de personas quedaron sin hogar tras el devastador terremoto que sacudió el sudoeste de Irán en diciembre. |
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La región de Medio Oriente y el Norte de África
afronta algunos de los retos humanitarios más preocupantes,
a causa tanto de los desastres naturales como de los conflictos.
La escasez crónica de agua, la sequía, los terremotos
y las inundaciones impiden el desarrollo, además de
contribuir a las tensiones regionales. El conflicto en curso
en los territorios palestinos ocupados y autónomos
causa penurias generalizadas y socava la estabilidad regional.
La reciente guerra y la ocupación actual de Iraq,
unidas a la amenaza del terrorismo, enturbian aún más
las perspectivas regionales de paz. En 2003, las crisis en
Iraq y en los territorios palestinos ocupados y autónomos,
junto con los atentados suicidas en Israel y los terremotos
de Argelia e Irán dominaron la situación en
la región.
Pronta respuesta en
Iraq
Trece años de sanciones económicas habían
minado las fuerzas de la población iraquí, haciéndole
aún más difícil soportar la vida diaria
durante la guerra y la posterior ocupación del país
en 2003. Alrededor de mil voluntarios y voluntarias de la
Media Luna Roja de Iraq respondieron rápidamente, evacuaron
a los heridos, enterraron a los muertos, distribuyeron asistencia
humanitaria y médica y ayudaron a los desplazados.
También desempeñaron un papel crucial en la
búsqueda de explosivos y residuos de guerra, alertando
a las comunidades sobre su localización y contactando
a las fuerzas de la coalición para neutralizarlos.
Reagrupar a las familias dentro y fuera del país fue
también una misión abrumadora, ya que las infraestructuras
de comunicaciones habían quedado destruidas.
La solidaridad después de Bam
Tras el terremoto en la ciudad meridional iraní de
Bam el 26 de diciembre, que alcanzó una intensidad
de 6,5 grados en la escala de diez de Richter y en el que
murieron más de 40.000 personas, quedando 30.000 heridas
y 75.000 sin hogar, se movilizó un apoyo mundial masivo.
Miles de niños y niñas perdieron a sus padres
y el 85 por ciento de los edificios fueron destruidos.
Casi 9.000 trabajadores de la Media Luna Roja de Irán,
personal médico y voluntarios/as asistieron a más
de 40.000 familias. La Federación Internacional lanzó
un llamamiento por 51,9 millones de francos suizos, para ayudar
a 210.000 personas, que a finales de marzo de 2004 había
cubierto un 52 por ciento de su objetivo. La Sociedad Nacional
levantó y gestionó varios campamentos. Las unidades
de intervención de urgencia instalaron hospitales de
campaña, sistemas de agua y saneamiento y logística
en los campamentos, con el apoyo de la Federación Internacional.
Sobrevivir entre las ruinas
El 21 de mayo, gran parte del norte de Argelia se vio sacudida
por un terremoto que segó la vida de más de
2.200 personas y dejó otras 9.000 heridas, siendo en
total 20.000 las familias que perdieron sus hogares. Con una
intensidad de 6,7 grados en la escala de diez de Richter,
el terremoto fue el peor registrado en el Norte de África
en las dos últimas décadas.
Miles de personas recibieron ayuda de la Media Luna Roja
Argelina. El personal y los voluntarios/as participaron en
operaciones de búsqueda y rescate, prestaron primeros
auxilios, transportaron a los heridos a los hospitales, movilizaron
a los donantes de sangre y distribuyeron artículos
de socorro. La Federación Internacional movilizó
a unidades especializadas en salud, agua y saneamiento y logística.
También lanzó un llamamiento por valor de 1,9 millones de francos suizos para ayudar a 20.000 personas beneficiarias,
que se cubrió en su totalidad.
La formación da sus frutos
Más de 150 empleados de 73 filiales de la Media Luna
Roja Marroquí, las autoridades sanitarias, la protección
civil de Marruecos y otros socios participaron en un campamento
de formación de una semana en la localidad costera
de Agroodh, 25 kilómetros al noreste de Agadir, en
julio de 2003.
Los asistentes mostraron un gran entusiasmo en su respuesta
a un simulacro de terremoto, levantando tiendas y cocinas,
duchas y aseos comunitarios. Menos de un mes después,
muchos de ellos pudieron suministrar alimentos y otra asistencia
a los habitantes de la ciudad del desierto de Tantan, cuando
fue afectada por graves inundaciones y aludes de lodo. |