
El
VIH/SIDA, la vulnerabilidad a los desastres y la seguridad alimentaria
están relacionados entre sí y, colectivamente, plantean
a la región de África problemas en una escala nunca
vista antes.
Veinticinco millones de personas están infectadas por el
VIH/SIDA sólo en África al sur del Sáhara;
por ende, el apoyo a las personas que viven con la enfermedad fue
una prioridad clave. El cuarto año de sequía en Eritrea
reveló la fragilidad de la situación de seguridad
alimentaria en África oriental.
La prevención de otras enfermedades letales, como el paludismo
y el sarampión, fueron también problemas sanitarios
importantes en la región.
En la VI Conferencia Panafricana, las Sociedades Nacionales reafirmaron
su compromiso con estas prioridades y subrayaron la importancia
cada vez mayor de forjar asociaciones para realzar la eficacia de
las intervenciones.
Refugiados
sudaneses en el Chad
La Cruz Roja del Chad y la Federación Internacional establecieron
un nuevo campamento de refugiados en Tréguine en septiembre,
para alojar al número cada vez mayor de refugiados que huían
del conflicto en el Sudán.
La Cruz Roja se hizo cargo de la administración del campamento,
la construcción de refugios, la distribución de alimentos
y otros artículos de socorro, los servicios de salud, los
servicios comunitarios y el saneamiento para los 14.000 refugiados
del campamento.
A fin de mitigar la presión que el campamento impone en
las localidades circundantes, la Federación realiza también
actividades para atender a las necesidades a más largo plazo
de 9.000 habitantes locales. Los equipos médicos de la Cruz
Roja Alemana y la Cruz Roja del Chad brindaron servicios de salud
a la población del campamento y a la población local,
junto con campañas de vacunación contra el sarampión
y la poliomielitis.
La distribución de mosquiteros y vacunas alcanza
cifras extraordinarias en Togo
En diciembre, la Federación distribuyó mosquiteros
tratados con insecticida a 730.000 hogares en Togo para combatir
el paludismo, usando por primera vez el marco de una campaña
de vacunación contra el sarampión para distribuir
los mosquiteros.
Cada vez hay más interés en las campañas
integradas de salud porque resultan una forma eficaz en
función de los costos para reducir las enfermedades infantiles.
Al amparo de la campaña contra el sarampión, el costo
de distribución de los mosquiteros en Togo fue de sólo
50 centavos de dólar por unidad.
La Cruz Roja Togolesa desempeñó una importante función
de la movilización social, pues 7.400 voluntarios fueron
de puerta en puerta a lo largo y a lo ancho del país alentando
a las familias a participar en la campaña. Los voluntarios
harán un seguimiento para velar por que los mosquiteros se
utilicen en forma debida.
“No sólo logramos una gran cobertura de mosquiteros
en menos de dos semanas: la Cruz Roja brinda también apoyo
comunitario a más largo plazo para sostener la intervención
y allanar el camino a un mercado comercial de mosquiteros”,
dice la Dra. Antoinette Awaga, Coordinadora de Salud de la Cruz
Roja Togolesa.
La distribución formó parte
de una extraordinaria iniciativa gubernamental -con la participación
de más de 30 organizaciones asociadas- para proteger a los
niños pequeños contra el paludismo, el sarampión,
la poliomielitis y los parásitos.
El gran problema: la seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria sigue siendo un grave problema para muchas
comunidades de África oriental, a causa de inundaciones y
sequías recurrentes que asolan a países con altos
niveles de pobreza, erosionando continuamente la capacidad de la
población para hacer frente a las crisis.
La Federación y las Sociedades Nacionales africanas han
reconocido en años recientes la necesidad de pasar de la
ayuda alimentaria a corto plazo al objetivo de reducir la vulnerabilidad
a la inseguridad alimentaria a largo plazo.
Conscientes de que el problema es demasiado grande para que lo
puedan abordar por sí solas, las Sociedades Nacionales de
la región están forjando asociaciones, por ejemplo
con el Programa Mundial de Alimentos y con Sociedades Nacionales
hermanas. Muchos de estos programas abordan cuestiones más
amplias -aunque conexas- como el VIH/SIDA en Swazilandia, las fuentes
de agua en Kenya y el ganado en Ruanda.
La Federación está estudiando la manera de mitigar
los desastres mediante programas a largo plazo y se ha establecido
un Grupo de Trabajo Regional sobre Seguridad Alimentaria para prestar
apoyo en las evaluaciones.
Cuatro años de sequía en Eritrea
Fátima, una niña de 12 años, debe caminar un
día entero para ir a buscar agua para su familia. La fuente
de agua más cercana a Ashera, la aldea en que vive, se encuentra
a 12 kilómetros de distancia; el paisaje es árido
y seco, y Fátima no puede siquiera recordar el color de la
hierba.
Cuatro años de sequía han agotado las reservas de
alimentos de este país dependiente de la agricultura. Para
la Cruz Roja de Eritrea, lo que empezó siendo una operación
de emergencia en el distrito de Anseba, se transformó en
un desafío a largo plazo: asegurar la supervivencia de 55.000
personas cuya capacidad de superar crisis iba en descenso.
La Cruz Roja suministró alimentos, semillas y herramientas
y distribuyó agua mediante camiones cisterna. Rehabilitó
pozos de agua y ayudó a crear comités comunitarios
de aguas para que se encarguen de los pozos. Bombas de agua solares
han brotado en medio de campos áridos que se asemejan a un
paisaje lunar.
La Federación y la Cruz Roja de Eritrea ayudaron a evitar
una tragedia en 2004, llevando nuevas esperanzas a la población
de Anseba. Sin embargo, mucho queda por hacer en 2005 para rehabilitar
más pozos de agua, crear proyectos de almacenamiento de agua
y llevar a cabo actividades de salud para ayudar a familias como
la de Fátima.
Las
asociaciones fueron un tema prioritario en la Conferencia Panafricana
En septiembre de 2004, las Sociedades Nacionales africanas se comprometieron
a intensificar su labor en los ámbitos del VIH/SIDA, la salud
y la seguridad alimentaria, aprovechando mejor su red de voluntarios
y colaborando más estrechamente con sus gobiernos y las organizaciones
asociadas.
Las 50 Sociedades Nacionales representadas en la VI Conferencia
Panafricana de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
celebrada en Argel, acordaron un Plan de Acción en que se
confirmó que el VIH/SIDA era el desafío humanitario
más grave de África y se formularon los siguientes
objetivos:
ayudar a reducir la propagación del VIH/SIDA mediante la educación,
la promoción del uso de preservativos y la lucha contra el
estigma y la discriminación;
apoyar las medidas de los gobiernos para ampliar el acceso al tratamiento
antirretrovírico;
prestar apoyo psicosocial a los huérfanos y otros niños
vulnerables a causa del VIH/SIDA.
Un equipo de coordinación supervisará la aplicación
del plan, en el que las Sociedades Nacionales se comprometieron
a afianzar la seguridad alimentaria y reducir la morbilidad y la
mortalidad en las poblaciones vulnerables a causa del VIH/SIDA,
los desastres y la pobreza y en las situaciones de emergencia.
Medicamentos antirretrovíricos para enfermos del
SIDA
Las Sociedades de la Cruz Roja de seis países africanos fuertemente
afectados por la pandemia del SIDA cooperarán con sus gobiernos
para iniciar y ampliar la terapia antirretrovírica para personas
que viven con el VIH/SIDA. Para orientar esas iniciativas, en 2004
la Federación elaboró un “modelo de prestación
de servicios”.
Las Sociedades Nacionales de Namibia, Zambia, Zimbabwe, Kenia,
Etiopía y Uganda, que han elaborado proyectos de asistencia
y terapia antirretrovírica en colaboración con sus
respectivos ministerios de salud, tienen previsto beneficiar a un
total de 30.000 personas en cinco años. La Cruz Roja llevará
a cabo actividades a nivel de las comunidades y los hogares usando
los programas existentes de atención domiciliaria; por su
parte, los hospitales del Estado se encargarán de la gestión
de los aspectos clínicos de la labor.
En 2004, alrededor de 3,1 millones de personas en todo el mundo
murieron a causa del SIDA y 4,9 millones contrajeron la enfermedad,
según cálculos del Programa Conjunto de las Naciones
Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Sin embargo, aunque los afectados
en los países desarrollados se han beneficiado de la terapia
antirretrovírica, que ha prolongado su vida y mejorado la
calidad de vida, los enfermos de los países en desarrollo
carecen de acceso al tratamiento.
Para realzar los conocimientos y las pericias de los voluntarios
de la Cruz Roja se están formulando módulos de capacitación
que abarcan todos los aspectos de la terapia antirretrovírica,
desde la educación y el tratamiento hasta la nutrición
y el asesoramiento.
El maremoto en África oriental
Valerie, de seis años de edad, juega con una tortuguita;
su sonrisa oculta el trauma de haber perdido su hogar y todos sus
juguetes. La casa de sus padres, en una playa en La Digue, fue arrasada
por el maremoto que en diciembre de 2004 azotó a las islas
Seychelles, que se caracterizan por sus zonas costeras bajas.
Valerie es un símbolo de miles de niños que viven
en el litoral de África oriental y las islas del Océano
Índico. Las devastadoras olas del maremoto causaron la muerte
a 300 personas y dejaron a más de 2.300 habitantes traumatizados
y sin hogar en la región.
Las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestaron
un apoyo esencial a las comunidades más afectadas durante
la fase de emergencia, pues distribuyeron artículos de socorro
y removieron escombros. Ahora están creando los medios para
suministrar una alerta temprana a las comunidades y fortalecer su
capacidad de preparación para desastres y de intervención
en casos de desastre, con la mira de que niños como Valerie
puedan llevar una vida más segura.
Estrategia para la lucha antipalúdica
La Federación formuló una estrategia de lucha antipalúdica
para África, donde se produce el 90% de las defunciones por
esta causa en el mundo. La estrategia compromete a las Sociedades
Nacionales africanas a promover y apoyar la lucha antipalúdica
como parte integral de sus programas de salud comunitaria. Se focaliza
en el potencial de los voluntarios para fortalecer las iniciativas
comunitarias y compromete a las Sociedades Nacionales a mancomunar
su acción con los comités nacionales de la iniciativa
“Hacer retroceder el paludismo” y las redes antipalúdicas
regionales.