
La
región de Asia y el Pacífico es la más propensa
a desastres y soporta los efectos del 60% de los desastres naturales
del mundo.
Los elevados niveles de población agravan los efectos de
estos desastres; en la región habitan casi dos tercios de
la población mundial y muchos de estos habitantes viven en
llanuras anegadizas y zonas costeras expuestas a ciclones.
Sin embargo, el problema fundamental más común en
Asia y el Pacífico es la pobreza; tres cuartas partes de
los pobres del mundo viven en la región y el 25% de estos
pobres viven en situación de ‘pobreza absoluta’.
La extensión y diversidad de la región, junto con
su población vasta y vulnerable y su susceptibilidad a los
desastres y las enfermedades, plantean enormes desafíos,
pero también presentan oportunidades para las 35 Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la región.
Maremotos, las olas asesinas
El 26 de diciembre, el fuerte oleaje desatado por un terremoto en
el Océano Índico llegó hasta Asia y África.
Su impacto fue devastador. Las comunidades quedaron aplastadas y
aldeas enteras fueron arrasadas por las aguas. El saldo: más
de 200.000 muertos o desaparecidos y miles de personas heridas o
privadas de sus hogares.
Aunque Indonesia fue el país más castigado, los maremotos
afectaron a 2,3 millones de personas en 12 países. Miles
de turistas quedaron atrapados por el desastre, y el mundo entero,
horrorizado por la catástrofe y galvanizado por la solidaridad,
multiplicó las iniciativas de obtención de fondos.
El maremoto impuso desafíos y responsabilidades a la Federación
para suministrar socorro inmediato a los damnificados y planificar
la rehabilitación de los medios de subsistencia destruidos.
Más de 22.000 voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja ayudaron en la operación de socorro, con el respaldo
de los medios de intervención de la Federación en
casos de desastre, como los equipos de evaluación y las unidades
de intervención de urgencia.
En los primeros cuatro meses de la operación, la Federación
y las Sociedades Nacionales suministraron alimentos, refugio y otros
artículos de socorro a más de 840.000 personas, brindaron
atención de salud básica y especializada a más
de 107.000 personas y prestaron servicios de saneamiento y abastecimiento
de agua salubre a 144.000 personas.
La lucha contra el VIH/SIDA en Asia meridional
El VIH y el SIDA se están propagando con alarmante celeridad
en Asia meridional, donde los elevados niveles de pobreza y los
movimientos de población intensifican la incidencia de la
epidemia en grupos vulnerables.
Conscientes de la necesidad de fortalecer la voluntad nacional
y regional de enfrentar este desastre cada vez mayor, 2004 fue un
momento decisivo en las intervenciones de las Sociedades Nacionales
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja contra el VIH/SIDA en Asia
meridional, pues formularon una estrategia regional a largo plazo
para ampliar la escala de sus intervenciones contra el flagelo.
La estrategia comprende la educación de jóvenes por
homólogos y el desarrollo de aptitudes para la vida, la captación
de donantes de sangre, la asistencia y el apoyo a personas que viven
con el VIH/SIDA y la lucha contra el estigma y la discriminación.
La estrategia, sustentada en análisis de intervenciones,
necesidades y carencias comprobadas, se formuló mediante
consultas con las partes interesadas en los planos regional y nacional,
desde los gobiernos hasta las redes de apoyo para las personas afectadas
por el VIH. Mediante estos programas, la Cruz Roja y la Media Luna
Roja podrán plasmar un enfoque común y concertado
en consonancia con las sensibilidades culturales de los diferentes
países.
Saneamiento comunitario en Timor Leste
En 2004, la Cruz Roja de Timor Leste ejecutó proyectos comunitarios
de abastecimiento de agua y saneamiento para suministrar agua limpia
y salubre a alrededor de 1.500 habitantes de localidades remotas
de la isla, donde las enfermedades transmitidas por el agua son
una de las principales causas de mortalidad de los niños
pequeños.
La Cruz Roja captó nuevos voluntarios que prestaron apoyo
técnico en la construcción de 150 letrinas familiares;
las obras mismas corrieron de cuenta de la comunidad; esta “autoría”
de la comunidad refuerza la sostenibilidad y la conservación
de las obras.
La Cruz Roja capacitó también a 50 voluntarios de
las aldeas para realizar visitas a las familias en sus hogares y
asesorarlas sobre las formas de mejorar su salud, higiene y saneamiento.
Tormentas y deslizamientos de tierra en Filipinas
En noviembre, Filipinas fue blanco de tormentas, tifones, aludes
de lodo y deslizamientos de tierra que se cobraron más de
mil vidas y afectaron hasta 3 millones de habitantes debido a la
destrucción o los daños causados a viviendas y tierras
de labranza.
La Cruz Roja Nacional de Filipinas respondió con rapidez,
pues tenía preparados paquetes con artículos de socorro
y planes para la evacuación de damnificados. Los voluntarios
distribuyeron alimentos, enseres del hogar y materiales para refugios
y prestaron servicios de salud comunitaria.
La Federación financiará proyectos de abastecimiento
de agua y saneamiento, apoyo psicológico, alimentos y medidas
de rehabilitación para los damnificados de las inundaciones.
Día de los Primeros Auxilios
El 11 de septiembre, muchas Sociedades Nacionales de Asia celebraron
el Día Mundial de los Primeros Auxilios con el lema “Primeros
auxilios: un gesto humanitario que marca la diferencia”.
En Singapur, la Cruz Roja organizó un concurso de primeros
auxilios, que incluyó simulacros de un anciano que sufría
un ataque al corazón, soldadores heridos en el trabajo y
jóvenes con quemaduras provocadas por un incendio fuera de
control en una playa. En Filipinas, más de 1.000 socorristas
voluntarios y empleados de la Cruz Roja formaron una cadena humana
de ayuda en Manila.
Rápida intervención ante la explosión
de un tren
Kim Suk Hyang se unió a los voluntarios de la Cruz Roja cuando
la explosión de un tren devastó su ciudad natal de
Ryongchon, en la República Popular Democrática de
Corea. Mientras vivía en un refugio levantado con lonas impermeables,
quedó impresionada por los voluntarios de la Cruz Roja que
acudían a prestar asistencia a pesar de que ellos mismos
habían perdido familiares y viviendas, y decidió unirse
a ellos.
En la explosión del 22 de abril, que arrasó los alrededores
de la estación, murieron 161 personas y más de 1.300
resultaron heridas, 1.850 casas fueron destruidas y otras 6.300
sufrieron daños.
Dirigida por la Vicepresidenta de la sección local, Jong
Kangson, de 60 años, que también se vio directamente
afectada por el desastre, la Cruz Roja de la República Popular
Democrática de Corea reaccionó de inmediato ante el
desastre y estableció puestos de primeros auxilios y refugios
provisionales.
Los voluntarios distribuyeron miles de equipos de cocina, mantas,
contenedores de agua, lonas impermeables, tabletas potabilizadoras
y botiquines de primeros auxilios desde un almacén de socorro
en la cercana localidad de Sinuiju, uno de seis centros de preparación
para desastres de la Cruz Roja en el país.
Una vez concluida la fase de socorro de emergencia, la Cruz Roja
se concentró en reconstruir el dispensario de la localidad
y restaurar la red de abastecimiento de agua. Para el fin del año,
el gobierno había suministrado nueva vivienda a muchas familias;
por su parte, la Federación y la Cruz Roja de la República
Popular Democrática de Corea continuaron dando apoyo a las
familias durante los inclementes meses de invierno con ropa, calzado,
colchas y carbón.
Potenciación de las comunidades para reducir el
riesgo
Un proyecto elaborado en las Islas Salomón, que ayudó
a las comunidades a reforzar sus capacidades, se focalizó
en alentarlas a ejecutar por su cuenta actividades sanitarias y
de reducción del riesgo de pequeña escala.
Usando el instrumento de evaluación de la vulnerabilidad
y de la capacidad de la Federación como modelo, los voluntarios
capacitados comenzaron en abril de 2004 a identificar los problemas
locales en tres comunidades: inundaciones y aguas estancadas localizadas,
diarrea y paludismo, problemas de malnutrición e insuficiencia
de las redes de aguas servidas y saneamiento.
La Cruz Roja de las Islas Salomón diseñó proyectos
comunitarios para resolver estos problemas y prestó apoyo
técnico; las comunidades, por su parte, ejecutaron las diversas
actividades. Los elementos esenciales del proceso se cifraron en
la autoría de los proyectos por las comunidades y la obtención
de resultados tangibles en un breve lapso.
En la Provincia Occidental, un comité de salud en la comunidad
supervisa ahora la educación sanitaria, organiza cursos de
capacitación en primeros auxilios y vela por el debido mantenimiento
de las redes de agua y drenaje. En la Provincia de Malaita, un proyecto
de drenaje, a más de realzar la higiene en la zona, mejoró
el entendimiento entre dos grupos de la comunidad que normalmente
mantenían una tensa relación.