Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC)
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Publicaciones: Informe mundial sobre desastres 2002
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Howard Davies
Exile Images, Cisjordanie 1992
 

Sección dos - Acerca del sistema

Capítulo 6
Evaluación de la vulnerabilidad y la capacidad

El enfoque de la Federación Internacional respecto a la planificación relativa al riesgo de desastres, conocido con el nombre de Evaluación de la vulnerabilidad y la capacidad (EVC), tiene por finalidad:

  • Evaluar los riesgos que corren las comunidades y su capacidad para hacerles frente;

  • lograr que comunidades, autoridades locales, organizaciones humanitarias y organizaciones de desarrollos participen desde un principio en esa evaluación, y

  • elaborar un plan de acción para prepararse y poder hacer frente a los riesgos detectados.
Esta participación permite que la gente cobre mayor conciencia de su propio potencial. "En lugar de considerarse víctimas, los participantes se dicen que pueden influir en lo que ocurre", asevera Graham Betts-Symonds, de la Federación Internacional. Por lo tanto, la EVC es un instrumento de desarrollo de capacidades y, a la vez, una medida de diagnóstico.

La meta fundamental del proceso de EVC es despertar conciencia en comunidades y organizaciones de ayuda antes de que haya un desastre. Luego, unas y otras traducen lo aprendido en actividades concretas de disminución del riesgo. Aun así, este proceso entraña desventajas porque puede revelar las raíces de la vulnerabilidad, proponer soluciones inaceptables para las autoridades y suscitar expectativas irreales.

Hasta la fecha, se han llevado a cabo cientos de EVC. La Cruz Roja Sueca, fue una de las primeras a ponerla a prueba, en 1994. El objetivo era identificar mejor a los grupos vulnerables y que el personal y los voluntarios se familiarizaran con el proceso de EVC. Una buena EVC exige un empeño total pero los esfuerzos dan fruto. La EVC realizada por la Cruz Roja de Gambia durante 18 meses permitió que la Sociedad Nacional desempeñara una función de primer plano en la planificación nacional relativa a los desastres.

La experiencia de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) demuestra que el proceso de EVC puede aportar una diferencia de talla tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz. La evaluación concluyó poco antes de la segunda intifada. Para garantizar que los principales protagonistas colaboraran desde un principio, se invitó a organismos internacionales y ministerios de la Autoridad Nacional Palestina a participar en los comités directivos. Asistentes sociales de la MLRP que conocen bien las comunidades en cuestión formaron grupos de discusión para definir las perspectivas locales en materia de desastres. Los 429 encuestados representaban distintos entornos de la sociedad palestina, es decir, ciudades, pueblos y los campamentos de refugiados de Gaza y Cisjordania. En esta evaluación se introdujo un nuevo elemento, pidiendo a 113 niños que hicieran dibujos sobre la idea que se hacían de los desastres y los medios de mitigarlos.

Según los encuestados, los peligros más probables en el futuro eran, por orden de importancia: escasez de agua; disturbios de orden político; accidentes de tráfico (para los de Cisjordania), y alcantarillado abierto (para los de Gaza); contaminación; incendios; terremotos; salud precaria, y epidemias. Se estimaba que los enfrentamientos (frecuentes incluso antes de la intifada) encabezarían la lista, pero no fue así porque los problemas relacionados con el agua son cotidianos y afectan a todo el mundo. El agua escasea, es cara y, en muchos casos, está contaminada. Ello sumado al bajo nivel de precipitaciones hace que israelíes y palestinos se disputen este recursolimitado que, en gran medida, está bajo control israelí.

El análisis de los resultados de la EVC concluyó en agosto de 2000; el 28 de septiembre estalló la intifada y, entonces, el peligro de disturbios de orden político pasó a ser el primero.

Según un representante oficial de la MLRP, "la EVC sirvió de catalizador del planteamiento y la acción estratégica de la MLRP respecto a la preparación y la intervención en caso de desastre. Esta última, cuyas intervenciones en diversas crisis consistían en mandar ambulancias comenzó a plantearse la programación en gestión de desastres". Evidentemente, siguió enviando ambulancias, pero duplicó su parque. No tuvo más remedio porque en los primeros 18 meses de intifada murieron 1.000 palestinos y otros 20.000 resultaron heridos.

Ello no quita que se haya dado curso a las recomendaciones hechas en la EVC, estableciendo una sala de operaciones que funciona las 24 horas del día y creando una unidad de gestión de desastres. También se preparó un plan de acción en casos de emergencia en el que se definen las respectivas funciones de la Media Luna Roja y sus organismos asociados. Por otra parte y, tal como lo habían recomendado los colaboradores de la MLRP desde un principio, se crearon comités de emergencia, integrados por un docente, un profesional de la salud, un representante del consejo municipal y un empleado local de la Media Luna Roja. Estos comités se ocupan de intervenir en enfrenamientos y accidentes de tráfico, así como de informar a la MLRP en caso de carestía y escasez de medicamentos.

Pero, ¿que se hizo respecto a los demás peligros detectados durante la EVC, es decir, suministro de agua, salud pública y accidentes de tráfico? Aunque no se relegaron a segundo plano debido a la intifada, la MLRP tuvo que definir claros criterios para evitar que surgieran expectativas irreales.

La atención de salud es fundamental para la MLRP, de ahí que en la ciudad de Silwad, Cisjordania, por ejemplo, lograra: aumentar la dotación de personal de su clínica, que pasó de seis a nueve; mejorar las comunicaciones instalando un telefax; garantizar la apropiada conservación de vacunas, instalando un generador, y constituir una reserva de medicamentos para seis meses en caso de bloqueo.

Ahora bien, la escasez de agua es un problema mucho más difícil y político que supera incluso la capacidad de la Autoridad Nacional Palestina para resolverlo. No obstante, la MLRP definió esferas en las que podía ser útil. En primer lugar, se ocupó del suministro de agua potable y el saneamiento en los campamentos y los hospitales móviles. En segundo lugar, organizó campañas en Gasa para que se recogiera la basura sólida y se limpiara el alcantarillado y las aguas estancadas, contando con el apoyo de la municipalidad, estudiantes y voluntarios. En lo que respecta a los demás peligros, la MLRP inició campañas de sensibilización pública.

A pesar de estos esfuerzos, la frustración fue inevitable. En Silwad, un consejero local se quejó porque si bien la MLRP había ofrecido una ambulancia, no tenían dinero para pagar salarios. Entonces, y aun cuando no todo el mundo reaccionó así, cabe preguntarse para qué sirve la EVC si las cuestiones planteadas no se pueden abordar. Una de las respuestas puede ser que antes de tomar cualquier medida, los organismos conozcan bien los recursos de que dispone la comunidad y cuales son sus necesidades. Además, en el caso de que un organismo descubra cuestiones que no entran en su esfera de competencia puede solicitar ayuda a otra organización, o bien abogar por cambios del sistema.

"La defensa de causas requiere tiempo y ardua labor", opina Younis Al Khatib, Presidente de la MLRP, que se ha propuesto dirigirse a los ministerios competentes para lograr que sancionen la reglamentación que tanta falta hace. Principalmente, quiere exhortarles a establecer y aprobar un plan nacional en materia de desastres, pero día tras días tropieza con dificultades. La fragmentación territorial impide que los ministros, desperdigados aquí y allá, puedan reunirse. Por otra parte, la reunión de muchos líderes en un mismo lugar puede convertirse en objetivo militar.

En cada EVC habrá que encarar problemas peculiares. La evaluación puede centrarse en la comunidad o más bien en el propio organismo de ejecución. La prioridad puede consistir en poner de relieve la capacidad o en definir los grupos vulnerables con mayor precisión, pero todo el proceso se rige por los tres principios generales que se reseñan a continuación.
  • En la EVC, lo primero es la gente. En lugar de recurrir a sistemas técnicos para determinar el riesgo, la EVC permite detectar los riesgos que las personas vulnerables consideran más peligrosos. En lugar de evaluar únicamente las necesidades, la EVC también tiene en cuenta la capacidad y la vulnerabilidad. La evaluación centrada en la gente garantiza que las medidas tomadas por las autoridades, las organizaciones de ayuda y las comunidades se ajusten mejor a las necesidades y los recursos disponibles.

  • La EVC es un proceso, no un producto. La finalidad de la EVC no es hacer una "instantánea" de la situación. Se trata de un proceso de aprendizaje que conlleva una evaluación a largo plazo del entorno donde se opera.

  • En la EVC se incluye a todos los protagonistas desde un principio. La EVC actúa de catalizador para estrechar las relaciones de trabajo entre los actores principales. Contar con el aporte de todos ellos desde un principio es la única manera de suscitar el sentimiento de pertenencia tanto del proceso de evaluación como del consiguiente programa.

Autosuficiencia en el sudoeste del Pacífico

El volcán de la Isla de Manam, frente a las costas de Papua Nueva Guinea es uno de los más activos de la región. En la erupción de 1996 murieron 13 de los 8.500 habitantes de la isla; unos por no haber podido partir antes de que la lava invadiera su hogar, y otros por falta de primeros auxilios.

Las erupciones volcánicas no son el único peligro que acecha a los isleños ya que también se exponen a maremotos, terremotos, deslizamientos de tierra y sequías. De ahí que en 2001, la Cruz Roja de Papua Nueva Guinea iniciara una evaluación de la vulnerabilidad y la capacidad. Los resultados fueron alarmantes: tan solo 11 por ciento de los isleños estaban al tanto de los riesgos a los que se exponían y sólo 6 por ciento disponía de recursos para hacerles frente. Más de la mitad conocían las rutas de evacuación y los lugares donde tenían que ir para que pasaran a buscarlos, pero nadie conocía el plan gubernamental de evacuación.

Isabell, maestra de 43 años, muy entusiasmada con la EVC comenta: "A nuestras mujeres nunca se les invitó a participar en alguna sesión de evaluación o planificación en Manam. Se trataba de una tarea de hombres exclusivamente. No sé como ustedes de la Cruz Roja convencieron a nuestros dirigentes y a nuestros hombres de incluir a las mujeres en el proceso. Han hecho muy bien porque ahora nuestros hombres saben que las mujeres también podemos contribuir."

A partir de la EVC, la Sociedad Nacional inició un proyecto de autosuficiencia comunitaria cuya finalidad es acrecentar la confianza de los isleños en su propio ingenio para disminuir el riesgo. El director de la escuela católica comenta: "EVC, prevención de desastres, mitigación, preparación en previsión de desastres, todo esto es nuevo para nosotros y renueva nuestra esperanza porque no formamos parte del plan gubernamental. A través de este proceso hemos aprendido a valorar la autosuficiencia."


Capítulo escrito por Iolanda Jaquemet, periodista independiente. Texto del recuadro escrito por Latifur Rahman, Delegado de Preparación en Previsión de Desastres de la Federación Internacional en Papua Nueva Guinea.





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