El año pasado hubo más desastres que en cualquier
otro año del decenio anterior. Afortunadamente, los desastres
de 2002 fueron menos mortíferos, pues cobraron 24.500 vidas
cuando el promedio anual del decenio es de 62.000. Sin embargo,
tuvieron consecuencias mucho más graves. La enorme cantidad
de damnificados, 608 millones, equivale al triple del promedio anual
del decenio 1992-2001. Tan solo en la India, la sequía afectó
a 300 millones de personas en 2002. Estas cifras no incluyen datos
sobre los afectados por la guerra y la hambruna o las enfermedades
provocadas por conflictos armados ya que, aunque parezca mentira,
no existen datos mundiales sobre estas emergencias más complejas.
Aun así, algunos estudios sobre la mortalidad en Sudán
y la República Democrática del Congo revelan índices
que superan con creces las cifras que figuran en los cuadros del
Capítulo 7.
Los desastres siguen afectando principalmente a los países
más pobres y menos adelantados. Del total de muertos en 2002,
sólo 6 por ciento vivía en países de alto desarrollo
humano (ADH). Paralelamente, los países de bajo desarrollo
humano (BDH) registraron el menor número de desastres del
decenio, pero la cantidad de muertos es muchísimo mayor.
En cuanto al número de muertos en desastres, el promedio
es de 555 en los países de BDH, 133 en los de desarrollo
humano medio (DHM), y 18 en los de ADH.
El número de muertos en desastres sigue siendo bajo en los
países muy desarrollados, pero los costos financieros son
altísimos. El año pasado, el monto global de los daños
causados por desastres ascendió a 27.000 millones de dólares;
más de dos tercios de esa suma corresponde a países
de ADH, mientras que los países de BDH representan tan sólo
0,15 por ciento de dicha suma. En lo que respecta a todo el decenio,
el costo medio de los daños provocados por cada desastre
natural se eleva a: 477 millones de dólares en los países
de ADH; 149 millones de dólares en los países de DHM,
y 61 millones de dólares en los de BDH. El motivo principal
de esta diferencia reside en el alto valor financiero de la infraestructura
de los países desarrollados. En lo que se refiere a la infraestructura
de los países de BDH, las ingentes pérdidas financieras,
saltan a la vista cuando el elemento de comparación es el
producto interno bruto (PIB) en lugar del monto en dólares.
Los desastres relacionados con el clima siguen en aumento: el promedio
anual pasó de 200, en el quinquenio 1993-1997, a 331, en
el quinquenio 1998-2003. En todo el decenio, la hambruna fue el
desastre más mortífero ya que 275.000 personas, como
mínimo, murieron de inanición (casi la mitad del total
de muertos) y, muy probablemente, esta cifra diste de corresponder
a la realidad. Ahora bien, el número de damnificados por
inundaciones supera la suma de los demás desastres naturales
y tecnológicos, pues la media anual se cifra en 140 millones.
En el decenio de 1993-2002, el total mundial de muertos en desastres
naturales y tecnológicos acusa una disminución de
38 por ciento respecto al decenio de 1983-1992, pero el total de
damnificados en ese mismo período registra un aumento de
54 por ciento.
Capítulo escrito por Jonathan Walter, Redactor del Informe
mundial sobre desastres.