En la madrugada del 26 de diciembre de 2003, bastaron 12 segundos
para que una ciudad fuera aniquilada. Según las estimaciones, murieron
entre 30.000 y 40.000 de los 120.000 habitantes de Bam y otros 30.000
resultaron heridos. Casi todos los supervivientes perdieron su hogar,
pues 85 por ciento de los edificios de la ciudad se derrumbaron.
Los daños económicos ascendieron a 1.500 millones de dólares. ¿Cómo
se desenvolvieron los supervivientes y qué enseñanzas se pueden
sacar de esta tragedia?
Varios factores contribuyeron al colapso de la ciudad. Ese terremoto
fue el más devastador de la historia de Irán; sobrevino un viernes
de madrugada, cuando la mayoría de la gente dormía; los edificios
tradicionales de ladrillos de barro se vinieron abajo y sofocaron
a quienes estaban dentro. Las oficinas municipales, los hospitales,
los centros de enseñanza y el banco central, que tenían menos de
30 años, fueron destruidos o sufrieron daños graves. Algunos edificios
sobrevivieron, entre ellos, el Centro de la Juventud de la Media
Luna Roja Iraní y todas las mezquitas de Bam.
Aunque los terremotos no se pueden pronosticar, algunos habitantes
huyeron para salvar su vida, después de los tres temblores de baja
intensidad que precedieron el desastre. Además, sabido es que cerca
de Bam hay una falla activa que hasta se señala en los mapas. Entonces,
¿por qué no se tomaron medidas para proteger la ciudad o, por lo
menos, los hospitales? Dado que la ciudadela de ladrillos se había
conservado intacta por 2.000 años, muchos pensaban que era indestructible.
Los 19 terremotos de mayor intensidad que hubo en Irán desde 1909,
dejaron un saldo que puede cifrarse entre 143.000 y 178.000 muertos.
Construir bien cuesta más, pero gastar más dinero no es garantía
de mayor seguridad. Muchos de los edificios más lujosos de Bam están
en ruinas porque, en muchos casos, no se respetó el código de construcción
antisísmica, vigente desde 1989. Irán se ha visto atrapado en el
auge de la construcción porque se necesitan viviendas para una población
que no cesa de aumentar. Algunas fuentes declaran que los inspectores
encargados de certificar que los nuevas edificios cumplen con las
normas vigentes, a menudo, reciben coimas de los constructores para
que no hagan una inspección exhaustiva. El citado código contiene
disposiciones para exigir responsabilidades a los arquitectos, pero
el enjuiciamiento de particulares, prácticamente, es nulo. Tampoco
existen leyes que castiguen la negligencia de aquellos municipios
que no modernizan la infraestructura para que se ajuste a la normativa.
El gobierno de Irán, sumamente centralizado, tiene facultad para
hacer cumplir las normas de construcción, combatir la corrupción
y sensibilizar acerca de los desastres. Entonces, ¿por qué no se
han tomado más medidas para reducir el riesgo?
Dos horas después del terremoto, los primeros equipos de la Media
Luna Roja Iraní (MLRI) llegaban a Bam. Luego, llegó el ejército.
Se evacuó a unas 10.000 personas con heridas graves. Las autoridades
iraníes hicieron un llamamiento, solicitando ayuda internacional
y tomaron una decisión sin precedente: suspender los requisitos
de visado para los socorristas extranjeros. Ahora bien, mientras
34 equipos internacionales de ayuda y rescate volaron a Irán y salvaron
22 personas con vida, los equipos de la Media Luna Roja local salvaron
157 vidas, sólo con 10 perros rastreadores. Los vecinos salvaron
a centenares. En total, llegaron 1.800 socorristas de 44 países.
Muchas cosas fallaron. El entierro de miles de víctimas fue bastante
precipitado. La competencia entre el ejército y la Media Luna Roja
se avivó. El director de la intervención no actuó con suficiente
autoridad.
La MLRI dividió Bam en 13 sectores, cada uno "patrocinado" por
una provincia iraní que enviaría miembros de la Media Luna Roja,
funcionarios, personal médico, técnicos e imanes para que controlaran
la situación y prestaran socorro práctico. Destacadas "personalidades"
o "barbas blancas" ayudaron a organizar la comunidad. Este sistema
de patrocinio permitió captar una ayuda considerable, pero también
tuvo desventajas: problemas de coordinación; reparto desigual de
la ayuda entre los sectores, y rotación de los 13 sectores de Bam
entre las 28 provincias de Irán, lo que comprometió la "memoria
municipal".
El gobierno estima que 25.000 personas necesitarán apoyo psicológico
a largo plazo. Al otro día del terremoto, la MLRI envió 85 voluntarios
formados en psicología social, que jugaron con los niños, escucharon
a las mujeres, les impartieron nociones de higiene y les dieron
consejos simples. Los lazos sociales entre familias, amigos y vecinos
son muy fuertes: a fines de enero, 90 por ciento de los 1.850 niños
que el desastre dejó huérfanos estaban viviendo con familiares.
La MLRI y otras ONG distribuyeron máquinas de coser, materiales,
y hornos de pan a las mujeres para que recuperaran su autoestima
y sus medios de subsistencia.
La reconstrucción por valor de 1.000 millones de dólares será tarea
de titanes. Los sistemas de riego sufrieron graves daños, comprometiendo
la producción de las plantaciones de dátiles y cítricos. Los alrededores
también se vieron seriamente afectados porque la ciudad era el mercado
principal y empleaba a 250 personas. En el plazo de un mes, las
organizaciones iniciaron programas de "dinero por trabajo" o entregaron
bonos en efectivo, en lugar de artículos de socorro, lo que contribuyó
a estimular la economía local. En mayo de 2004, el Banco Mundial
propuso un préstamo de 300 millones de dólares para la reconstrucción,
destinando 42 millones a la reactivación de la economía.
¿La nueva Bam tendrá mayor capacidad de resistencia? La participación
de sus habitantes será crucial. En marzo, comenzaron a celebrarse
consultas con las comunidades damnificadas, ONG locales y el sector
privado sobre "La Bam que queremos". En ellas se abordan principalmente
dos temas: formación en prácticas de construcción antisísmica y
mayor sensibilización acerca de los desastres. El Banco Mundial
asignará 140 millones de dólares de su préstamo a la reconstrucción
de viviendas y oficinas de mejor calidad y menos vulnerables a futuros
terremotos, y otros 15 millones a la modernización de la infraestructura
esencial. En casi todas las universidades y otros centros de enseñanza,
la MLRI, por conducto de sus secciones provinciales, imparte cursos
a la juventud iraniana sobre sensibilización acerca de desastres
y preparación en previsión de desastres. Este programa ya ha llegado
a 3.000.000 de iraníes y la nueva meta consiste en formar a una
persona por familia.
Probablemente, Bam se reconstruya "más fuerte que antes" como prometió
el Presidente Jatamí. El dinero está ahí, en 2003, el PIB de Irán
ascendió a 135.000 millones de dólares. No obstante, cabe recordar
que, según el instituto de sismología de Teherán, 24 grandes ciudades
se exponen a algún riesgo "inmediato" o "importante". En Teherán,
un terremoto de gran intensidad podría llegar a cobrar 700.000 vidas.
En el plano nacional, las principales medidas para reducir el riesgo
de desastres abarcan: fortalecimiento de la infraestructura pública;
reforma de la industria de la construcción; puesta en marcha de
un régimen de seguros contra desastres y consolidación del sistema
de gestión de desastres.
También se puede hacer mucho en el plano local, porque se dispone
de conocimientos, pericia y recursos para que Irán sea menos vulnerable
a los terremotos. Pero, una vez más, no se tuvo en cuenta la urgencia
de integrar la reducción del riesgo en el desarrollo. Las principales
medidas para sustentar la capacidad de resistencia de la comunidad
son: