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Publicaciones: Informe mundial sobre desastres 2004
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Farooq Burney/Federación Internacional
 
Sección uno - La capacidad de resistencia de las comunidades

Capítulo 4
Bam sirve de advertencia para reducir el riesgo de futuros sismos

En la madrugada del 26 de diciembre de 2003, bastaron 12 segundos para que una ciudad fuera aniquilada. Según las estimaciones, murieron entre 30.000 y 40.000 de los 120.000 habitantes de Bam y otros 30.000 resultaron heridos. Casi todos los supervivientes perdieron su hogar, pues 85 por ciento de los edificios de la ciudad se derrumbaron. Los daños económicos ascendieron a 1.500 millones de dólares. ¿Cómo se desenvolvieron los supervivientes y qué enseñanzas se pueden sacar de esta tragedia?

Varios factores contribuyeron al colapso de la ciudad. Ese terremoto fue el más devastador de la historia de Irán; sobrevino un viernes de madrugada, cuando la mayoría de la gente dormía; los edificios tradicionales de ladrillos de barro se vinieron abajo y sofocaron a quienes estaban dentro. Las oficinas municipales, los hospitales, los centros de enseñanza y el banco central, que tenían menos de 30 años, fueron destruidos o sufrieron daños graves. Algunos edificios sobrevivieron, entre ellos, el Centro de la Juventud de la Media Luna Roja Iraní y todas las mezquitas de Bam.

Aunque los terremotos no se pueden pronosticar, algunos habitantes huyeron para salvar su vida, después de los tres temblores de baja intensidad que precedieron el desastre. Además, sabido es que cerca de Bam hay una falla activa que hasta se señala en los mapas. Entonces, ¿por qué no se tomaron medidas para proteger la ciudad o, por lo menos, los hospitales? Dado que la ciudadela de ladrillos se había conservado intacta por 2.000 años, muchos pensaban que era indestructible.

Los 19 terremotos de mayor intensidad que hubo en Irán desde 1909, dejaron un saldo que puede cifrarse entre 143.000 y 178.000 muertos.

Construir bien cuesta más, pero gastar más dinero no es garantía de mayor seguridad. Muchos de los edificios más lujosos de Bam están en ruinas porque, en muchos casos, no se respetó el código de construcción antisísmica, vigente desde 1989. Irán se ha visto atrapado en el auge de la construcción porque se necesitan viviendas para una población que no cesa de aumentar. Algunas fuentes declaran que los inspectores encargados de certificar que los nuevas edificios cumplen con las normas vigentes, a menudo, reciben coimas de los constructores para que no hagan una inspección exhaustiva. El citado código contiene disposiciones para exigir responsabilidades a los arquitectos, pero el enjuiciamiento de particulares, prácticamente, es nulo. Tampoco existen leyes que castiguen la negligencia de aquellos municipios que no modernizan la infraestructura para que se ajuste a la normativa. El gobierno de Irán, sumamente centralizado, tiene facultad para hacer cumplir las normas de construcción, combatir la corrupción y sensibilizar acerca de los desastres. Entonces, ¿por qué no se han tomado más medidas para reducir el riesgo?

Dos horas después del terremoto, los primeros equipos de la Media Luna Roja Iraní (MLRI) llegaban a Bam. Luego, llegó el ejército. Se evacuó a unas 10.000 personas con heridas graves. Las autoridades iraníes hicieron un llamamiento, solicitando ayuda internacional y tomaron una decisión sin precedente: suspender los requisitos de visado para los socorristas extranjeros. Ahora bien, mientras 34 equipos internacionales de ayuda y rescate volaron a Irán y salvaron 22 personas con vida, los equipos de la Media Luna Roja local salvaron 157 vidas, sólo con 10 perros rastreadores. Los vecinos salvaron a centenares. En total, llegaron 1.800 socorristas de 44 países. Muchas cosas fallaron. El entierro de miles de víctimas fue bastante precipitado. La competencia entre el ejército y la Media Luna Roja se avivó. El director de la intervención no actuó con suficiente autoridad.

La MLRI dividió Bam en 13 sectores, cada uno "patrocinado" por una provincia iraní que enviaría miembros de la Media Luna Roja, funcionarios, personal médico, técnicos e imanes para que controlaran la situación y prestaran socorro práctico. Destacadas "personalidades" o "barbas blancas" ayudaron a organizar la comunidad. Este sistema de patrocinio permitió captar una ayuda considerable, pero también tuvo desventajas: problemas de coordinación; reparto desigual de la ayuda entre los sectores, y rotación de los 13 sectores de Bam entre las 28 provincias de Irán, lo que comprometió la "memoria municipal".

El gobierno estima que 25.000 personas necesitarán apoyo psicológico a largo plazo. Al otro día del terremoto, la MLRI envió 85 voluntarios formados en psicología social, que jugaron con los niños, escucharon a las mujeres, les impartieron nociones de higiene y les dieron consejos simples. Los lazos sociales entre familias, amigos y vecinos son muy fuertes: a fines de enero, 90 por ciento de los 1.850 niños que el desastre dejó huérfanos estaban viviendo con familiares. La MLRI y otras ONG distribuyeron máquinas de coser, materiales, y hornos de pan a las mujeres para que recuperaran su autoestima y sus medios de subsistencia.

La reconstrucción por valor de 1.000 millones de dólares será tarea de titanes. Los sistemas de riego sufrieron graves daños, comprometiendo la producción de las plantaciones de dátiles y cítricos. Los alrededores también se vieron seriamente afectados porque la ciudad era el mercado principal y empleaba a 250 personas. En el plazo de un mes, las organizaciones iniciaron programas de "dinero por trabajo" o entregaron bonos en efectivo, en lugar de artículos de socorro, lo que contribuyó a estimular la economía local. En mayo de 2004, el Banco Mundial propuso un préstamo de 300 millones de dólares para la reconstrucción, destinando 42 millones a la reactivación de la economía.

¿La nueva Bam tendrá mayor capacidad de resistencia? La participación de sus habitantes será crucial. En marzo, comenzaron a celebrarse consultas con las comunidades damnificadas, ONG locales y el sector privado sobre "La Bam que queremos". En ellas se abordan principalmente dos temas: formación en prácticas de construcción antisísmica y mayor sensibilización acerca de los desastres. El Banco Mundial asignará 140 millones de dólares de su préstamo a la reconstrucción de viviendas y oficinas de mejor calidad y menos vulnerables a futuros terremotos, y otros 15 millones a la modernización de la infraestructura esencial. En casi todas las universidades y otros centros de enseñanza, la MLRI, por conducto de sus secciones provinciales, imparte cursos a la juventud iraniana sobre sensibilización acerca de desastres y preparación en previsión de desastres. Este programa ya ha llegado a 3.000.000 de iraníes y la nueva meta consiste en formar a una persona por familia.

Probablemente, Bam se reconstruya "más fuerte que antes" como prometió el Presidente Jatamí. El dinero está ahí, en 2003, el PIB de Irán ascendió a 135.000 millones de dólares. No obstante, cabe recordar que, según el instituto de sismología de Teherán, 24 grandes ciudades se exponen a algún riesgo "inmediato" o "importante". En Teherán, un terremoto de gran intensidad podría llegar a cobrar 700.000 vidas. En el plano nacional, las principales medidas para reducir el riesgo de desastres abarcan: fortalecimiento de la infraestructura pública; reforma de la industria de la construcción; puesta en marcha de un régimen de seguros contra desastres y consolidación del sistema de gestión de desastres.

También se puede hacer mucho en el plano local, porque se dispone de conocimientos, pericia y recursos para que Irán sea menos vulnerable a los terremotos. Pero, una vez más, no se tuvo en cuenta la urgencia de integrar la reducción del riesgo en el desarrollo. Las principales medidas para sustentar la capacidad de resistencia de la comunidad son:

  • invertir en la sensibilización pública sobre los riesgos que conllevan los desastres y los medios de mitigarlos;
  • fomentar los valores comunitarios de seguridad y responsabilidad en las empresas de construcción y los dirigentes políticos del lugar;
  • incorporar las redes tradicionales de los barrios en las actividades de preparación en previsión de desastres y mitigación de los mismos;
  • invertir en búsqueda y rescate;
  • consolidar la preparación en previsión de desastres y la intervención en casos de desastres en los barrios expuestos a riesgo;
  • preservar los medios de subsistencia locales, y
  • forjar alianzas a largo plazo entre organismos de ayuda locales e internacionales.

Capítulo escrito por Iolanda Jaquement, periodista independiente, residente en Yakarta, Indonesia. El texto del recuadro es de Iolanda Jaquement y Gert Venghaus, Jefe del Departamento de Socorro Internacional en Casos de Desastre, de la Cruz Roja Alemana.

Los perros rastreadores de Irán salvaron más vidas

En 1990, tras el mortífero terremoto que sacudió Gilan, los perros de los equipos extranjeros de búsqueda y rescate causaron problemas porque, según el Islam, estos animales son impuros. Sin embargo, 13 años más tarde, los equipos de la Media Luna Roja Iraní (MLRI) comenzaron a trabajar con sus perros rastreadores, cinco horas después del terremoto de Bam y casi nadie se quejó. Estos perros salvaron 157 vidas, es decir, siete veces más que los equipos internacionales.

Entre Gilan y Bam, por suerte, hubo un notable cambio de actitud. Todo comenzó en 2000: "Uno de nuestros presidentes donó ocho pastores alemanes. Inmediatamente, pensamos que sería una excelente oportunidad para reforzar nuestra propia capacidad operativa de búsqueda y rescate. En un país vulnerable a los desastres como Irán, eso tiene mucho más sentido que depender de la ayuda extranjera", recuerda Farshid Towfighi de la MLRI.

Se pidió a la Cruz Roja Alemana que formara a los equipos iraníes durante dos años. Paralelamente, la MLRI defendió la idea ante el Supremo Consejo Islámico, que declaró aceptable la labor con perros para salvar vidas humanas. Desde entonces, el presi-dente de la Media Luna Roja va a todos los actos públicos con un perro rastreador.

"Actualmente, tenemos 20 equipos y nos proponemos ampliar aún más nuestra capacidad", afirma Towfighi. Enviar de Europa un equipo de seis personas y cinco perros a una misión de seis días en Irán cuesta, por lo menos, 50.000 dólares. Con esa suma se costea un programa de dos años para adiestrar a tres perros y formar a sus instructores en Irán, que podrán intervenir unas horas, no días, después de un desastre y, además, permanecerán en el país.



Capítulo escrito por Anna Jefferys y Chris McIvor de la FSC. El texto del recuadro es de Jonathan Walter y Mercedes Sayagues, periodista independiente.

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