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Publicaciones: Informe mundial sobre desastres 2004
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Marko Kokic/Federación Internacional
 
Sección dos - Acerca del sistema

Capítulo 8
Datos sobre desastres: Estadísticas y tendencias principales

En la última década, el número de desastres "naturales" y tecnológicos aumentó; entre 1994 y 1998, la media anual fue de 428, mientras que entre 1999 y 2003 acusó un aumento de dos tercios, cifrándose en 707. El mayor aumento fue de 142 por ciento y se registró en países de bajo desarrollo humano (BDH). Los accidentes de tráfico fueron los que más aumentaron: 75 por ciento en la segunda mitad de la década. Cabe señalar que en nuestros cuadros, sólo se contabilizan aquellos accidentes en los que hubo 10 muertos o 100 afectados como mínimo.

Los desastres de origen hidrometeorológico y de origen geofísico se han vuelto más comunes, pues en el curso de la década, su frecuencia acusó un aumento de 68 por ciento y 62 por ciento, respectivamente. Esto ultimo traduce tendencias a más largo plazo. No obstante, los desastres relacionados con el clima siguen siendo los más frecuentes, ya que en la última década, la proporción fue de nueve a uno respecto a los desastres de origen geofísico. Los desastres naturales más frecuentes en África, Asia y Europa son las inundaciones, mientras que en las Américas y Oceanía son los huracanes.

El año pasado, los desastres dejaron un saldo de 77.000 muertos, el triple que en 2002, y los más castigados fueron países de desarrollo medio y alto; en Europa, cobraron 31.000 vidas, principalmente, la ola de calor del mes de agosto. Esta cifra es ocho veces más alta que la media europea anual de muertos en desastres de los nueve años anteriores. El terremoto que devastó la ciudad de Bam, Irán, dejó un saldo de 26.000 muertos, como mínimo. El año pasado, el número de muertos en países de BDH fue el más bajo de los últimos nueve años. No obstante, el número de muertos en desastres en dichos países representa más de la mitad del total mundial de la década que nos ocupa.

A escala mundial, la sequía y la hambruna fueron los desastres más mortíferos de la década, pues habiendo cobrado 275.000 vidas, como mínimo, desde 1994, contabilizan casi la mitad del total de los desastres naturales en su conjunto. En los 10 últimos años, la sequía y la hambruna dejaron un saldo de más de 1.000 muertos por desastre; los terremotos, una media de 370 por desastre, y las temperaturas extremas, más de 300 por desastre.

A pesar del mayor número de desastres, la media anual de muertos disminuyó, pasando de 75.000, en el quinquenio 1994-1998, a 59.000 en el quinquenio 1999-2003. Por el contrario, en ese mismo período, el número de damnificados no cesó de aumentar; en los cincos primeros años de la década, la media ascendió a 213 millones y en la segunda mitad registró un aumento de 40 por ciento, cifrándose en 303 millones por año.

Principalmente, en lo que respecta a los desastres de origen hidrometeorológico, esta disminución del número de muertos obedeció, por una parte, a las mejores previsiones, facilitadas por los satélites y, por la otra, a sistemas de alerta temprana. La preparación sistemática en previsión de desastres a escala comunitaria también contribuyó a reducir el número de muertos. En el aumento del número de damnificados intervinieron factores tales como la creciente cantidad de desastres, el rápido aumento de la población en las partes más pobres del mundo, y el rápido desarrollo no planificado, sobre todo, en zonas urbanas.

Las consecuencias varían enormemente en función del nivel de desarrollo humano de los países castigados por desastres. En la última década, la media de muertos por desastre fue de 44 en países de alto desarrollo humano (ADH) y de 300 en países de BDH.

En los países de ADH, los desastres causaron daños por un valor de 318 millones de dólares en término medio, es decir, 11 veces más que la media de 28 millones de dólares de los países de BDH, pero las estadísticas no recogen el impacto mucho más devastador que tuvieron los desastres en el PIB de los países más pobres.

En cuanto a los flujos de asistencia, la ayuda oficial para el desarrollo (AOD) de los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) registró un aumentó significativo, ascendiendo a 58.300 millones de dólares en 2002, es decir, un 11,3 por ciento más que en 2001. Canadá, Francia, Grecia, Irlanda e Italia incrementaron sus aportes en más de 30 por ciento. Los mayores aumentos por país fueron los de Estados Unidos (1.860 millones de dólares) y Francia (1.280 millones de dólares).

Entre los principales donantes, la ayuda de EE.UU. aumentó considerablemente desde 1997, mientras que en la última década, los aportes del Reino Unido acusaron un aumento sostenido, equiparándose a los de Alemania y Francia, cuya ayuda disminuyó desde mediados de la década de 1990. Hasta el año 2000, Japón fue el mayor donante de AOD, pero desde entonces, sus aportes fueron inferiores a los de Estados Unidos.

Sólo cinco países superaron el objetivo del 0,7 por ciento de su ingreso nacional bruto (INB): Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y Suecia. En comparación a 2001, 12 países aumentaron su ayuda en términos de porcentaje del respectivo INB: Australia, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Noruega, Portugal y Suecia.

Paralelamente, el socorro en casos de desastre y otras emergencias (salvo el que prestaron las instituciones multilaterales y las ONG) aumentó un 18 por ciento, pasando de 3.300 millones de dólares en 2001, a 3.900 millones en 2002. Al igual que en años anteriores, EE.UU. fue el mayor donante, ya que sus aportes representaron 36 por ciento del total. Cabe señalar que el CAD autoriza a los países donantes que acogen refugiados a incluir ese gasto en su presupuesto para socorros y emergencias, lo que en 2001, representó 25 por ciento del total.

Sabido es que calcular el gasto total por concepto de socorro humanitario resulta difícil, pues los donantes lo contabilizan de distintas maneras. La cifra de 3.900 millones de dólares, indicada anteriormente, no traduce el cuadro completo. Informes independientes sugieren que, globalmente, la asistencia humanitaria totaliza, como mínimo, 10.000 millones de dólares por año. Veamos el desglose de 2001 en millones de dólares.

  • Ayuda humanitaria de donantes del CAD de la OCDE (excluidos los gastos por concepto de refugiados en el respectivo país): 4.200.
  • Actividades de mantenimiento de la paz, una vez terminados los conflictos, costeadas por dichos donantes: 4.000.
  • Asistencia humanitaria de países que no forman parte del CAD (en particular, Arabia Saudita y Corea del Sur): 500. " Aportes individuales y voluntarios por conducto de las ONG: 700 a 1.500.
  • Ayuda humanitaria multilateral (por conducto de las ONG, la ONU y otrasorganizaciones internacionales) que no recogen las estadísticas del CAD: 400.

Análisis de Jonathan Walter, Redactor del Informe Mundial sobre Desastres; Philippe Hoyois, Investigador Principal del CRED; Regina Below, Administradora de EM-DAT, y Debarati Guha-Sapir, Director del CRED.

EM-DAT: Una base de datos especializada en desastres

Los cuadros sobre los desastres de la última década y sus consecuencias para los seres humanos se establecieron a partir de los datos de EM-DAT y fueron documentados por el Centro de Investigación sobre Epi-demiología de los Desastres, (CRED). Institución sin fines de lucro, el CRED se fundó en 1973 y forma parte de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Lovaina, Bélgica. Aunque su labor se centra en la salud pública, en el CRED también se estudian las consecuencias socioeconómicas y los efectos a largo plazo de los desastres de grandes proporciones.

Desde 1988, el CRED se ocupa de EM-DAT, la base que contiene datos esenciales sobre los 14.000 desastres que sobrevinieron en el mundo desde 1900 al presente y las consecuencias de los mismos. Dicha base compila datos de distintas fuentes, incluidos organismos especializados de las Naciones Unidas, ONG, compañías de seguros, institutos de investigación y agencias de prensa. Las entradas se examinan constantemente para evitar duplicaciones e incoherencias y completar los datos que faltan.

El CRED consolida y actualiza los datos a diario y cada tres meses. Las revisiones se introducen una vez por año, al final del año lectivo, dando prioridad a los datos procedentes de organismos especializados de las Naciones Unidas, seguidos de los de OFDA, los gobiernos y la Federación Internacional. Este orden de prioridades no obedece a una cuestión de calidad o valor de los datos sino al hecho de reconocer que las fuentes que presentan más informes no abarcan todos los desastres o bien, están sujetas a limitaciones de carácter político que pueden incidir en las cifras.

El principal objetivo de esta base de datos es prestar asistencia al quehacer humanitario, tanto a escala nacional como internacional, a fin de racionalizar el proceso decisorio en materia de preparación en previsión de desastres y proporcionar una base objetiva para evaluar la vulnerabilidad y definir prioridades.

 


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