En la última década, el número de desastres "naturales" y tecnológicos
aumentó; entre 1994 y 1998, la media anual fue de 428, mientras
que entre 1999 y 2003 acusó un aumento de dos tercios, cifrándose
en 707. El mayor aumento fue de 142 por ciento y se registró en
países de bajo desarrollo humano (BDH). Los accidentes de tráfico
fueron los que más aumentaron: 75 por ciento en la segunda mitad
de la década. Cabe señalar que en nuestros cuadros, sólo se contabilizan
aquellos accidentes en los que hubo 10 muertos o 100 afectados como
mínimo.
Los desastres de origen hidrometeorológico y de origen geofísico
se han vuelto más comunes, pues en el curso de la década, su frecuencia
acusó un aumento de 68 por ciento y 62 por ciento, respectivamente.
Esto ultimo traduce tendencias a más largo plazo. No obstante, los
desastres relacionados con el clima siguen siendo los más frecuentes,
ya que en la última década, la proporción fue de nueve a uno respecto
a los desastres de origen geofísico. Los desastres naturales más
frecuentes en África, Asia y Europa son las inundaciones, mientras
que en las Américas y Oceanía son los huracanes.
El año pasado, los desastres dejaron un saldo de 77.000 muertos,
el triple que en 2002, y los más castigados fueron países de desarrollo
medio y alto; en Europa, cobraron 31.000 vidas, principalmente,
la ola de calor del mes de agosto. Esta cifra es ocho veces más
alta que la media europea anual de muertos en desastres de los nueve
años anteriores. El terremoto que devastó la ciudad de Bam, Irán,
dejó un saldo de 26.000 muertos, como mínimo. El año pasado, el
número de muertos en países de BDH fue el más bajo de los últimos
nueve años. No obstante, el número de muertos en desastres en dichos
países representa más de la mitad del total mundial de la década
que nos ocupa.
A escala mundial, la sequía y la hambruna fueron los desastres
más mortíferos de la década, pues habiendo cobrado 275.000 vidas,
como mínimo, desde 1994, contabilizan casi la mitad del total de
los desastres naturales en su conjunto. En los 10 últimos años,
la sequía y la hambruna dejaron un saldo de más de 1.000 muertos
por desastre; los terremotos, una media de 370 por desastre, y las
temperaturas extremas, más de 300 por desastre.
A pesar del mayor número de desastres, la media anual de muertos
disminuyó, pasando de 75.000, en el quinquenio 1994-1998, a 59.000
en el quinquenio 1999-2003. Por el contrario, en ese mismo período,
el número de damnificados no cesó de aumentar; en los cincos primeros
años de la década, la media ascendió a 213 millones y en la segunda
mitad registró un aumento de 40 por ciento, cifrándose en 303 millones
por año.
Principalmente, en lo que respecta a los desastres de origen hidrometeorológico,
esta disminución del número de muertos obedeció, por una parte,
a las mejores previsiones, facilitadas por los satélites y, por
la otra, a sistemas de alerta temprana. La preparación sistemática
en previsión de desastres a escala comunitaria también contribuyó
a reducir el número de muertos. En el aumento del número de damnificados
intervinieron factores tales como la creciente cantidad de desastres,
el rápido aumento de la población en las partes más pobres del mundo,
y el rápido desarrollo no planificado, sobre todo, en zonas urbanas.
Las consecuencias varían enormemente en función del nivel de desarrollo
humano de los países castigados por desastres. En la última década,
la media de muertos por desastre fue de 44 en países de alto desarrollo
humano (ADH) y de 300 en países de BDH.
En los países de ADH, los desastres causaron daños por un valor
de 318 millones de dólares en término medio, es decir, 11 veces
más que la media de 28 millones de dólares de los países de BDH,
pero las estadísticas no recogen el impacto mucho más devastador
que tuvieron los desastres en el PIB de los países más pobres.
En cuanto a los flujos de asistencia, la ayuda oficial para el
desarrollo (AOD) de los miembros del Comité de Asistencia para el
Desarrollo (CAD) de la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE) registró un aumentó significativo, ascendiendo
a 58.300 millones de dólares en 2002, es decir, un 11,3 por ciento
más que en 2001. Canadá, Francia, Grecia, Irlanda e Italia incrementaron
sus aportes en más de 30 por ciento. Los mayores aumentos por país
fueron los de Estados Unidos (1.860 millones de dólares) y Francia
(1.280 millones de dólares).
Entre los principales donantes, la ayuda de EE.UU. aumentó considerablemente
desde 1997, mientras que en la última década, los aportes del Reino
Unido acusaron un aumento sostenido, equiparándose a los de Alemania
y Francia, cuya ayuda disminuyó desde mediados de la década de 1990.
Hasta el año 2000, Japón fue el mayor donante de AOD, pero desde
entonces, sus aportes fueron inferiores a los de Estados Unidos.
Sólo cinco países superaron el objetivo del 0,7 por ciento de su
ingreso nacional bruto (INB): Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Países
Bajos y Suecia. En comparación a 2001, 12 países aumentaron su ayuda
en términos de porcentaje del respectivo INB: Australia, Bélgica,
Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia,
Noruega, Portugal y Suecia.
Paralelamente, el socorro en casos de desastre y otras emergencias
(salvo el que prestaron las instituciones multilaterales y las ONG)
aumentó un 18 por ciento, pasando de 3.300 millones de dólares en
2001, a 3.900 millones en 2002. Al igual que en años anteriores,
EE.UU. fue el mayor donante, ya que sus aportes representaron 36
por ciento del total. Cabe señalar que el CAD autoriza a los países
donantes que acogen refugiados a incluir ese gasto en su presupuesto
para socorros y emergencias, lo que en 2001, representó 25 por ciento
del total.
Sabido es que calcular el gasto total por concepto de socorro humanitario
resulta difícil, pues los donantes lo contabilizan de distintas
maneras. La cifra de 3.900 millones de dólares, indicada anteriormente,
no traduce el cuadro completo. Informes independientes sugieren
que, globalmente, la asistencia humanitaria totaliza, como mínimo,
10.000 millones de dólares por año. Veamos el desglose de 2001 en
millones de dólares.