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Informe Mundial sobre Desastres 2005 - Capítulo
7
Afganistán: Una radionovela
cuestiona costumbres y cambia comportamientos
A pesar de los últimos avances de
la tecnología de la información, la radio sigue siendo
un medio vital de comunicación rápida y directa con
quienes están más expuestos al riesgo de desastres,
enfermedades o conflictos armados.
En
este capítulo se examina la manera de usar la radio para
instruir sobre los desastres, reducir riesgos y propiciar la reconciliación.
La radionovela Casa nueva, vida nueva destinada a los afganos
– que la BBC emitió en dos idiomas locales y tres veces
por semana, desde mayo de 1994 – sirve de ejemplo para mostrar
que cuando se producen con profesionalismo y durante largo tiempo,
los programas de radio contribuyen a que la gente cambie de comportamiento.
En la década de 1980, la mayoría
de los afganos consideraba que la BBC informaba con ecuanimidad
sobre la guerra con la Unión Soviética. En tiempos
de guerra, cuando viajar es peligroso y hay tanta gente aislada
y asustada, la radio es la fuente más importante de noticias
y comentarios fidedignos. Muchos afganos hacían verdaderos
sacrificios para comprar pilas y los que no tenían radio
iban a escuchar las noticias a casa de algún vecino.
Ese era un terreno fértil para ampliar
la programación y asesorar sobre la supervivencia cotidiana.
En las zonas rurales de Afganistán, prácticamente,
no quedaban centros de salud ni establecimientos de enseñanza.
Los campos habían sido sembrados de millones de minas antipersonal.
Los campesinos tenían que aprender a tomar las debidas precauciones
para volver a cultivar y proteger la vida de sus animales. A tales
efectos, había que secundar con información los servicios
básicos que prestaban las ONG. La radio oficial no satisfacía
esa necesidad.
La BBC decidió producir la citada
radionovela en la ciudad paquistaní de Peshawar porque Londres
era demasiado lejos y Afganistán demasiado peligroso. Entonces,
contrató a 150 profesionales afganos – autores, actores,
productores, educadores y un equipo de evaluación –
refugiados en Pakistán.
El argumento narraba las peripecias románticas
de Gulalai, cuya profesión de trabajadora de la salud servía
de modelo a las oyentes, y las andadas de Jabbar Khan, el jefe del
pueblo, junto a Nazir su pícaro servidor. En las escenas
cómicas se recurría al humor negro porque a los afganos
les gusta mucho.
En el guión también se trataban
temas serios como la ilegalidad, la salud infantil, los casamientos
forzosos y la esterilidad masculina. Además, se abogaba constantemente
por la educación y el trabajo de las mujeres.
La popularidad de esta radionovela obedeció
a la inteligencia del guión, la versatilidad del argumento
y la sutileza de la actuación. Los oyentes se acostumbraron
a que los episodios se centraran en temas concretos por meses sin
ser aburridos ni aleccionadores. La insistencia es esencial, si
se pretende que cuestiones clave sean aceptadas y se actúe
en consecuencia.
Aunque la radionovela no era abiertamente
política, los guiones fueron objeto de controversia; pero
aún así, los investigadores constataron que el programa
creaba un «espacio» ficticio donde se podían
tratar temas tabúes en el seno de la familia, primera instancia
del cambio de las normas sociales.
En una sociedad tan patriarcal como la afgana,
mantener el equilibro era fundamental. A pesar de la clara orientación
a favor de la mujer, incluso los talibanes eran oyentes asiduos
porque el argumento picaba su curiosidad y querían saber
qué le pasaría a sus personajes preferidos.
La BBC explotó al máximo la
popularidad del programa, repitiéndolo y distribuyendo una
revista de historietas por conducto de organizaciones de ayuda.
La estrecha colaboración con los integrantes de las ONG fue
primordial, pues comentaban los proyectos de guión y asesoraban
sobre cuestiones culturales y técnicas. También se
consultaba a los oyentes periódicamente.
Ahora bien, la prueba de fuego era saber
si la radionovela había influido en el comportamiento de
la gente. Citemos uno de varios ejemplos. Una aldeana escribió
en su diario: «28/11/96: Un equipo de vacunadores vino aquí...
les pregunté si los ancianos habían tratado de impedirles
que vacunaran a alguien. Me respondieron que unos años antes,
algunos habían permitido que fueran los niños, pero
no las mujeres. Ahora, como habían escuchado la radionovela,
la mayoría sabía que había que vacunarse y
permitió que ellas también fueran.»
En 1998, durante el régimen talibán,
un periodista informaba: «Una mujer que dijo ser la esposa
del imán Jam afirmó que el ejemplo de Gulalai le había
persuadido de que sus hijas podían trabajar fuera de casa.»
Ese mismo año, se hizo una encuesta
independiente para evaluar el medio más eficiente de informar
a los afganos sobre el peligro de las minas terrestres. La muestra
abarcó a 57.000 personas de 86 comunidades. Se evaluó
la labor de la BBC y de otras tres organizaciones para sensibilizar
sobre el tema. En las conclusiones de la encuesta se dice que a
partir de 1994 (año en que empezó a emitirse la radionovela),
las probabilidades de ser víctima de una mina eran el doble
para quienes no la escuchaban. Este indicador alentador contrasta
con la inexistencia de pruebas sobre el resultado de los otros programas
de formación (en el aula) respecto a los accidentes provocados
por minas terrestres.
Además, el impacto se puede ampliar
mucho mediante alianzas de los medios de comunicación y las
organizaciones de ayuda. En noviembre de 1994, gracias a la combinación
de programas de la BBC y negociaciones de dichas organizaciones,
se obtuvo un cese el fuego en todo el país por una semana.
Fue el primero en 16 años y se aprovechó para vacunar
a 1.000.000 de niños y 300.000 mujeres. Después se
negociaron otras cesaciones del fuego y jornadas nacionales de vacunación;
una de ellas, justo antes que las fuerzas armadas de la coalición
invadieran Afganistán en octubre de 2001.
En el Afganistán de posguerra, la
libertad de prensa se plasmó en la ley y, auspiciadas con
dinero de la ayuda, nacieron 40 estaciones de radio FM, comunitarias
e independientes. Queda por ver cómo se desenvolverán
cuando termine la financiación a corto plazo. Esa proliferación
fragmentó la audiencia de emisoras extranjeras como la BBC.
Probablemente, la radionovela Casa nueva, vida nueva ya
no tenga la misma influencia que en el pasado, pero un estudio independiente
de marzo de 2005 indica que sigue siendo el programa de radio más
conocido en el país.
Gracias a la ayuda de mejores sistemas de
transmisión vía satélite, la liberalización
de la reglamentación en materia de difusión y la nueva
tecnología digital, la radio tiene una importante función
que cumplir en la comunicación «social y útil»
para quienes están en peligro debido a crisis o conflictos
armados.
En cuanto al uso de la radio para comunicar
cuestiones vitales a personas expuestas a riesgos, la experiencia
enseña que hay que: ser creíble, entretener e informar;
garantizar el acceso a las radios; alentar la participación
de los oyentes; producir programas de calidad y emitirlos a la hora
de mayor audiencia; forjar alianzas con organizaciones de ayuda,
gobiernos o ambos; contratar al mejor personal local; investigar
a fondo sobre los personajes que servirán de modelo y seguir
su evolución de cerca; utilizar un lenguaje común
y corriente; dividir los temas fundamentales en secuencias para
que la audiencia tenga tiempo de asimilarlos y difundir el programa
a largo plazo.
La producción radiofónica
de Madagascar aborda el sida
Se estima que en Madagascar, la tasa
de incidencia del VIH es del 1,7 por ciento, mucho más
baja que las de otros países de la región. El
gobierno se ha embarcado en las tareas de sensibilizar más
sobre la enfermedad y modificar comportamientos para evitar
una explosión de infecciones por el VIH.
La radio es un elemento importante
de la estrategia nacional de prevención, iniciada por
Andrew Lees Trust (ALT), que lleva seis años trabajando
en ese proyecto. Se trata de una iniciativa participativa
que abarca 24 ONG y 17 estaciones locales que difunden programas
educativos para una audiencia de 300.000 personas vía
radios alimentadas por energía solar o heólica.
ALT imparte formación de divulgador, más que
de radiodifusor, a los trabajadores de las ONG que hacen investigaciones
sobre cuestiones locales y, luego, se crean programas al respecto.
La emisión cuesta menos de un dólar por oyente
y por campaña.
Ahora bien, explicar complicados temas
médicos a una audiencia analfabeta no es nada fácil,
sobre todo, cuando la gente cree que la enfermedad es signo
de estar poseído por los demonios. Una emisora utilizó
analogías agrícolas para que se entendiera la
causa racional del VIH/SIDA. Desde siempre, los agricultores
cercan sus campos con cactus para proteger los cultivos del
ramoneo y otros daños causados por los animales. En
el programa de radio se escenificaba una conversación
entre dos mujeres en idioma antandroy. Una de ellas explicaba
que los insectos (VIH) pueden acabar con los cactus de protección
(el sistema inmunitario) y, entonces, los animales (las infecciones
oportunistas) pueden entrar en los campos (el organismo) y
destruirlos.
Las evaluaciones demostraron que ese
diálogo era el segundo programa de radio más
recordado en toda la región. En Ambovombe, ciudad a
la que estaba destinado, los asesores también constataron
que después de la difusión del programa, 80
por ciento de los oyentes de la radio estaba al tanto del
VIH/SIDA y conocía por lo menos un método de
protección; antes sólo era el caso del 33 por
ciento.
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Capítulo y recuadro escritos por Gordon
Adam, Director de Media Support, ONG escocesa, consultor de proyectos
de desarrollo de comunicaciones en África meridional y ex
jefe del servicio en idioma pashto de la BBC. El texto del capítulo
es una adaptación del artículo que escribió
para el libro Media, Communication and Social Change – Rethinking
Communication for Development, que será publicado por Tufte
Thomas and Hemer Oscar (eds.)
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