Los
desastres destrozan vidas, arruinan fuentes de subsistencia y afectan
a cientos de millones de personas todos los años. Más
del 90 por ciento de las muertes relacionadas con desastres ocurren
en países en desarrollo.
Cuando sobreviene un desastre, puede aniquilarse en pocos segundos
el progreso logrado en años. Con frecuencia, la inestabilidad
económica y política se agrava, y servicios públicos
precarios de por sí, tales como los de salud y agua potable
y saneamiento, se debilitan aún más.
Crisis recurrentes, como las inundaciones ocurridas en Mozambique,
han mostrado cómo a veces las personas y sus cultivos no
disponen de tiempo suficiente para recuperarse antes de que sobrevenga
un nuevo desastre. Además, las situaciones de emergencia
son crecientemente complejas, y sus efectos persisten períodos
de tiempo cada vez más largos.
Una planificación y preparación correctas pueden contribuir
a reducir el impacto de las crisis. El reconocimiento de este hecho
desencadenó el desarrollo del enfoque de las Unidades de
Intervención de Urgencia (ERU en sus siglas en inglés)
y su primer despliegue en 1994.
La tendencia de los desastres a mostrar una complejidad cada vez
mayor se hizo más patente a finales de los años 1980
y 1990. El tremendo alcance del terremoto en Armenia, el masivo
desplazamiento de kurdos durante la Guerra del Golfo y la crisis
de los Grandes Lagos expusieron a las organizaciones humanitarias
a exigencias sin precedentes. Ante esta situación de presión,
se cometieron errores tales como el ocurrido con la llegada de material
hospitalario a Goma sin personal médico capacitado para utilizarlo.
La Federación tomó la decisión de concebir
respuestas más coordinadas y específicas, y las ERU
se han convertido en una parte integral de este proceso.
A fin de reducir el tiempo de respuesta a emergencias, surgió
la idea de organizar equipos de especialistas voluntarios previamente
formados, que se conozcan mutuamente, y conjuntos de material normalizado
preparados con antelación y listos para su uso inmediato.
Las ERU pronto demostraron su valor. Aceleraron la respuesta a desastres
y permitieron a la Federación coordinar de mejor manera operaciones
combinadas en las que participaban varias Sociedades Nacionales.
El terremoto de 2001 en Gujarat, India, constituyó un buen
ejemplo: Con la participación de ocho Sociedades Nacionales
se desplegaron seis ERU en 48 horas.
Las unidades también están diseñadas para capacitar
a la Federación a responder mejor a las necesidades locales
en el corto plazo y, en ocasiones, desarrollar una capacidad en
el largo plazo. Después de que el huracán Mitch azotara
Honduras, los equipos de la Cruz Roja Sueca y de la Cruz Roja Austríaca
permanecieron en el lugar para organizar la purificación
de aguas así como para impartir formación y asesorar
a ONG locales y gente del lugar en relación con pequeños
proyectos de saneamiento y agua potable.
Después de haber vivido un despliegue tras otro desde 1994,
Jean Ayoub, director de la División de Gestión de
Desastres y Coordinación de las Operaciones, afirma que “el
desafío que se presenta en este momento es mantener el ritmo,
adaptarse a las características cambiantes tanto de los desastres
como de las necesidades y lograr que aumente el número de
Sociedades Nacionales que participan en operaciones de ERU”.
En este momento, las ERU representan una parte esencial de la respuesta
de la Federación a desastres y forman parte de sus programas
de gestión integrada de desastres, que abarcan los temas
de respuesta a emergencias, preparación para desastres y
rehabilitación. La Federación es responsable de la
coordinación, el seguimiento técnico y la evaluación
de los despliegues de ERU. Sociedades Nacionales, el núcleo
de coordinación de la Federación para las ERU y asesores
técnicos han desarrollado, junto con las diversas ERU, procedimientos
de operación normalizados y especificaciones técnicas
para las ERU. El grupo de trabajo de las ERU celebra periódicamente
reuniones de consulta a fin de seguir perfeccionando las normas
y los mecanismos de respuesta rápida.
El Sistema de Información para la Gestión en Casos
de Desastre (DMIS) también representa para las Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja una importante herramienta
que puede ser de ayuda en la creación, preparación
y movilización de una ERU y en la provisión de especificaciones
técnicas relacionadas.
semanas.

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