En todas partes del mundo, particulares,
gobiernos y empresas abrieron su corazón y su billetera
para ayudar a los damnificados por el tsunami. De niños
que donaron su dinero semanal a empresas que prometieron
millones fue una muestra de solidaridad sin precedente.
Desde entonces, esa generosidad
ha permitido que la Cruz Roja y la Media Luna Roja presten
asistencia a más de 1.000.000 de personas. La Cruz
Roja instaló hospitales de campaña y potabilizó
millones de litros de agua. Ahora bien, a veces, conviene
recordar que incluso una donación de poca cuantía
puede aportar una diferencia práctica y tangible.
En las comunidades afectadas, los
voluntarios y el personal de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja distribuyeron miles y miles de alimentos y paquetes
de artículos de cocina, artículos de higiene
y artículos para bebé; una forma de asistencia
simple y relativamente barata, pero que puede salvar vidas.
Huelga decir que el contenido de esos paquetes varía
de un país a otro en función de las necesidades
concretas de la población damnificada.
En la medida de lo posible, la Federación
Internacional adquiere los productos en los propios países
afectados. Esto surte un doble efecto positivo: por un lado,
contribuye a la reactivación de las economías
dañadas y, por el otro, reduce los costos de transporte,
por lo cual, los fondos de socorro rinden más.
A continuación se dan ejemplos
del contenido habitual de los paquetes de socorro de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja.