Ciclones, huracanes
y tifones: nombres distintos para describir un mismo tipo de desastre.
En esencia, estos tipos de desastres se refieren a un gran sistema
de circulación cerrada en la atmósfera, que combina
baja presión y fuertes vientos que rotan en sentido contrario
a las agujas del reloj en el Hemisferio Norte y en el sentido de
las agujas del reloj en el Hemisferio Sur.
El sistema se denomina ciclón en el Océano Índico
y en el Pacífico Sur, huracán en el Atlántico
Occidental y el Pacífico Oriental y tifón en el Pacífico
Occidental. Los huracanes y tifones son el mismo tipo de tormentas
que los "ciclones tropicales" (el nombre local de las
tormentas originadas en el Caribe y en la región del Mar
de China, respectivamente).
Los ciclones, huracanes y tifones se pueden pronosticar con varios
días de anticipación. Se originan en un frente amplio
y con frecuencia son muy destructivos. Por lo general, esos desastres
son más destructivos que las inundaciones.
Inicialmente, en un embate repentino y breve, los fuertes vientos
causan daños graves a la infraestructura y las viviendas,
en particular a las construcciones frágiles. Generalmente,
van seguidos de fuertes lluvias e inundaciones y, en las regiones
costeras llanas, de maremotos.
En el caso de los ciclones, los pronósticos precisos de recalada
sólo pueden dar la alerta con pocas horas de anticipación
a las poblaciones amenazadas. Además, generalmente la gente
prefiere esperar hasta último momento antes de abandonar
sus hogares y pertenencias. Muchas personas perecen ahogadas en
las grandes mareas e inundaciones repentinas.

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