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Política
de seguridad alimentaria y nutrición |
Introducción |
“La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas,
en todo
momento, tienen acceso físico y económico a un alimento
suficiente,
sano y nutritivo para llevar una vida activa y sana.”
(Cumbre Mundial sobre la Alimentación, 1996)
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Reconociendo
el derecho a la alimentación y la vulnerabilidad creciente
de los hogares a la inseguridad alimentaria causada por los desastres,
la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja participa en programas de seguridad alimentaria
para mejorar la disponibilidad de los alimentos, el acceso a ellos
y su utilización.
Los programas de seguridad alimentaria
se extienden desde la fase de socorro a la fase de desarrollo, reduciendo
el riesgo de desastres, mitigando los efectos de los mismos y, cuando
resulta necesario, prestando socorro a los hogares más vulnerables
durante los desastres y ayudándoles a recuperarse de ellos.
Los programas de seguridad alimentaria también
pueden ser un aspecto esencial de los programas de apoyo a los enfermos
crónicos, incluidas las personas que viven con VIH y SIDA,
y a los enfermos de tuberculosis y otras enfermedades transmisibles.
Asimismo es preciso tener en cuenta a los familiares de enfermos
crónicos en los programas de seguridad alimentaria, ya que
sus oportunidades de producción o de obtener ingresos disminuyen,
debido al tiempo dedicado a cuidar a los enfermos o a la pérdida
del empleo por causa de la enfermedad.
Los programas de seguridad alimentaria pueden
abarcar muchas actividades diferentes según el objetivo del
programa. Pueden incluir, p. ej., el suministro de agua para riego,
la cría de ganado o la atención de salud, la distribución
de semillas o la creación de un banco de semillas, o “efectivo
por trabajo” la realización de proyectos de “comida
por trabajo” y la ayuda alimentaria. |
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| Ámbito
de aplicación |
Esta Política sienta las bases para la acción de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja en el ámbito de la seguridad
alimentaria. Se aplica a todos los tipos de programas de seguridad
alimentaria, a saber, programas de reducción del riesgo, preparación
para desastres, intervención en casos de desastre o recuperación
de los efectos de desastres en los niveles local, nacional, regional
e internacional, ya sean ejecutados por una sola filial de una Sociedad
Nacional, por una Sociedad Nacional a título individual o por
la Federación Internacional de Sociedades Nacionales en su
conjunto. |
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| Declaración |
La Federación Internacional y cada una de las Sociedades
Nacionales deberán:
- Reconocer el papel que cumplen la Cruz Roja y la Media
Luna Roja en la protección de la vida, lo cual
incluye velar por la seguridad alimentaria, como complemento
de la acción de los Gobiernos y de otros actores y tratar
de establecer asociaciones, sensibilizar y hacer tomar conciencia
de los problemas relacionados con la seguridad alimentaria.
- Poner empeño en integrar la seguridad alimentaria
en los programas para desastres, en las actividades
destinadas a reducir los riesgos de desastres, así como
en los programas de salud, incluida la asistencia a domicilio
de personas con VIH/SIDA.
- Reconocer que la inseguridad alimentaria puede tener
efectos distintos sobre hombres y mujeres y sobre diferentes
personas y grupos de personas. Los programas se deberán
diseñar y ejecutar teniendo en cuenta las dimensiones
de la diversidad y del género a fin de considerar las
diferencias biológicas, sociales y culturales.
- Efectuar una evaluación y un análisis
de la seguridad alimentaria que pongan de manifiesto
que se comprende cuál es la forma en que las poblaciones
afectadas obtienen de ordinario sus alimentos, cuáles
son los riesgos, las causas y los efectos de los desastres en
la seguridad alimentaria inmediata y futura, así como
cuál es la forma más apropiada para abordar la
inseguridad alimentaria, tanto transitoria (inseguridad alimentaria
aguda) como a largo plazo (inseguridad alimentaria crónica),
reconociendo y fomentando los mecanismos que poseen los hogares
para hacer frente a estos problemas.
- Efectuar una evaluación y un análisis
de la situación nutricional
que pongan de manifiesto que se han comprendido los aspectos
de salud pública a fin de poder determinar mejor las
causas y
los efectos de los desastres, así como la eficacia de
las
intervenciones.
- Apoyar la producción primaria cuando ésta
sea una estrategia de seguridad alimentaria viable,
velando por que la población disponga de los medios necesarios,
por ejemplo, para dedicarse a la producción agrícola,
la pesca o la ganadería, sea para el consumo o el intercambio,
en una forma económica y ecológicamente sostenible.
- Apoyar la generación de ingresos o puestos
de trabajo cuando haya una pérdida comprobada
de oportunidades de generación de ingresos o puestos
de trabajo, o cuando esté en juego un mecanismo esencial
de supervivencia de las personas afectadas por la inseguridad
alimentaria. La remuneración podrá ser en especie
o en efectivo, y se deberá velar por que los programas
no interfieran con las actividades estacionales de subsistencia.
- Apoyar el desarrollo, la protección o la recuperación
de bienes cuando éstos constituyan la base de
las estrategias de subsistencia o brinden una oportunidad para
diversificar esas estrategias.
- Apoyar el acceso a los mercados, como productores
y consumidores, para comprar, vender o intercambiar alimentos
y otros artículos esenciales a precios razonables y de
manera eficiente. Ello podría incluir abogar por esta
causa en foros internacionales, regionales o nacionales o apoyar
proyectos tales como la construcción comunitaria de carreteras
locales.
- Proporcionar ayuda alimentaria, cuando corresponda,
como aportación nutricional o económica para los
hogares. La ayuda alimentaria debe ser culturalmente
aceptable, carecer de consecuencias indeseables a largo plazo
y atenerse a las especificaciones de calidad del país
beneficiario y a las normas internacionales. Antes de la programación,
se deben examinar las repercusiones de la ayuda alimentaría
sobre la producción agropecuaria y la economía.
Los programas de ayuda alimentaria pueden adoptar formas diferentes,
incluidos la distribución gratuita de alimentos, los
proyectos de “comida por trabajo” y la alimentación
complementaria y suplementaria.
- No aceptar ni distribuir donaciones de leche desnatada
en polvo, u otra leche en polvo, por ejemplo leche
entera en polvo, si ello no forma parte de una base preparada
para alimentación suplementaria y salvo que estén
dadas circunstancias especiales que permitan supervisar la preparación
y haya acceso a suficiente agua potable. Se reconocerán
así las dificultades inherentes a garantizar una higiene
adecuada y el uso apropiado de la leche en polvo cuando se suministra
como artículo
separado para la distribución.
- Promover y proteger la lactancia materna
en consonancia con las políticas nacionales relativas
a la transmisión maternofilial del VIH mediante la sensibilización
y la distribución de sucedáneos de la leche materna
cuando sea absolutamente necesario. Cuando sea necesario recurrir
a sucedáneos de la leche materna y se distribuyan, la
organización distribuidora deberá comprobar la
observancia del “Código Internacional de Comercialización
de Sucedáneos de la Leche Materna” de la Organización
Mundial de la Salud.
- Prevenir deficiencias de micronutrientes
a través de programas adecuados y, de ser posible, de
la forma más sostenible, mediante la educación
comunitaria en materia de salud y nutrición y la promoción
de leyes nacionales sobre intervenciones de salud pública
como, por ejemplo, la yodación de la sal. Se considera
primordial atender a las carencias de micronutrientes derivadas
de deficiencias de vitamina A, yodo y hierro.
- Velar por que los programas de seguridad alimentaria
sean debidamente supervisados y evaluados de manera
participativa, a fin de garantizar que se evalúen los
efectos y se extraigan las debidas enseñanzas para las
Sociedades Nacionales y la Federación Internacional de
Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y por que
esas enseñanzas se difundan y utilicen en futuros programas.
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| Responsabilidades |
A las Sociedades Nacionales y a la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja les incumbe
la responsabilidad de velar por que todos los programas de seguridad
alimentaria sean compatibles con esta Política; por que los
empleados y voluntarios que participan en dichos programas tengan
conocimiento de los fundamentos y los detalles de la presente Política
y por que los asociados gubernamentales y no gubernamentales y de
las Naciones Unidas sean debidamente informados de la presente Política.
Cada una de las Sociedades Nacionales tiene la responsabilidad de
determinar su propio papel en una estrategia general de su país
relativa a la seguridad alimentaria, utilizando la Estrategia 2010
como orientación para sus programas. Esto puede significar
que una Sociedad Nacional sólo se ocupará de algunas
de las cuestiones antes mencionadas o que elaborará programas
para abordar todos los compromisos antes señalados. |
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Referencia:
La presente política, que fue aprobada durante la 8° Sesión
del Consejo de Dirección de la Federación Internacional
en Ginebra, del 21 al 23 de octubre de 2003, sustituye a todas las
políticas anteriores en materia de alimentación y nutrición.
Otros textos de referencia son la Política sobre intervención
en situaciones de emergencia y la Política de desarrollo. |
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| Enlazes a otras políticas |
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