Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC)
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Política de rehabilitación posterior a la situación de emergencia

Introducción
Una vez atendidas las necesidades urgentes provocadas por un desastre y superada la fase inicial de la crisis, las personas afectadas y las comunidades que las apoyan continúan en una situación de extrema vulnerabilidad. El país y la propia Sociedad Nacional, desde el plano local al nacional, pueden encontrarse debilitadas por el desastre. En ese contexto es donde deben situarse los programas de rehabilitación posteriores a la situación de emergencia.
Ámbito de aplicación
La presente política abarca todas las actividades de asistencia de la Sociedad Nacional y de la Federación encaminadas a ayudar a las comunidades víctimas de desastres en la fase de intervención posterior al desastre (como se estipula en la Política de Intervención en Situaciones de Emergencia) y cuyo objeto es reducir la vulnerabilidad frente a desastres futuros o remediar las causas de la vulnerabilidad. También se aplica a las iniciativas adoptadas específicamente para restablecer y fortalecer la capacidad de la Sociedad Nacional afectada por el desastre. La política reconoce la responsabilidad principal del Gobierno, a nivel nacional y local, para dirigir y financiar la rehabilitación posterior al desastre y la función auxiliar de las Sociedades Nacionales en apoyo a esa labor. Esta política se aplica a las actividades llevadas a cabo en todos los niveles de la Federación: local (secciones), nacional e internacional.
Declaración

La Federación Internacional y cada Sociedad Nacional deben:

  • Emprender actividades de rehabilitación, contando con la participación activa de la comunidad en su planificación y puesta en marcha y basándose en evaluaciones oportunas y pormenorizadas de las necesidades y de la capacidad de intervención disponible, y asegurarse de que, en caso de que se proporcione asistencia, ésta se destine a los grupos más necesitados y vulnerables y complemente, en lugar de sustituir, las responsabilidades y actividades de los servicios públicos.
  • Entablar un diálogo activo con las autoridades locales sobre las prioridades y la finalidad de los programas de rehabilitación con miras a que las autoridades locales sean conscientes de la función potencial de la Sociedad Nacional en la rehabilitación, así como de las preocupaciones y prioridades de la Sociedad con respecto a los programas de rehabilitación.
  • Asignar un orden de prioridades a los servicios comunitarios. La Sociedad Nacional y la Federación asignarán un orden de prioridades que permita rehabilitar los sistemas más esenciales para la preservación de la vida, de forma tal que se aprovechen el carácter voluntario de la Sociedad Nacional, sus programas y aptitudes, así como los conocimientos de que dispone en el plano local y a través de la Federación. Se debería dedicar una atención particular a la rehabilitación de los sistemas de apoyo a los centros de atención de salud y de las infraestructuras de salud pública, a los servicios de búsqueda, a la rehabilitación de los sistemas para garantizar la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable, y a la rehabilitación de las viviendas.
  • Mejorar el fortalecimiento de la capacidad. La Sociedad Nacional y la Federación Internacional deberán utilizar los programas de rehabilitación como una oportunidad para desarrollar en mayor grado sus propias aptitudes y capacidades a fin de estar en mejores condiciones para hacer frente a los desastres en el futuro.
  • Tomar en consideración las diferencias entre hombres y mujeres y el medio ambiente. Todas las iniciativas de rehabilitación de la Sociedad Nacional y de la Federación han de realizarse tomando en consideración las diferencias entre hombres y mujeres y con el debido respeto por la protección del medio ambiente. Los programas de rehabilitación ofrecen una oportunidad para reparar daños causados inevitablemente al medio ambiente durante las operaciones de socorro, y para desarrollar aptitudes en las comunidades a fin de que adquieran una mayor capacidad de recuperación ante los desastres, a través de medidas tendentes a mitigar los efectos de los mismos.
  • Coordinar con eficacia las actividades de rehabilitación. La Sociedad Nacional operante es la que, en último término, tiene la responsabilidad y las facultades para dirigir todas las actividades de rehabilitación realizadas en nombre de la Federación en su país. Incumbe a todos los componentes de la Federación -la Sociedad operante, las Sociedades participantes y la Secretaría- garantizar que la planificación, la movilización de recursos, la ejecución y la presentación de informes estén debidamente coordinadas.
  • Coordinar las actividades con las autoridades nacionales y locales y los demás organismos. Las actividades de rehabilitación que lleve a cabo la Federación son un complemento de las actividades organizadas por las autoridades nacionales y locales. En la planificación y ejecución de las actividades de la Federación deben tenerse en cuenta las políticas, las normas y las iniciativas de las autoridades locales competentes, así como las actividades de rehabilitación que estén planificando y aplicando otros organismos.
  • Promover la sensibilización sobre la necesidad de mitigar los efectos de los desastres. Basándose en su labor operativa, la Sociedad Nacional y la Federación, cuando sea oportuno, intercambiarán con las autoridades nacionales y locales, así como con otros organismos y organizaciones internacionales, información y opiniones sobre las estrategias y actividades apropiadas para hacer frente a la vulnerabilidad a los desastres.
  • Preparar una estrategia de salida. La Sociedad Nacional y la Federación deben mantener su participación en los programas de rehabilitación mientras sea necesario, a fin de salvaguardar la vida y los medios de subsistencia de las personas a las que asisten. La rehabilitación se programará de tal manera que los servicios y actividades cuya responsabilidad principal incumbe al Gobierno o a otras autoridades puedan transferirse a éstos o adaptarse de modo que puedan integrarse en la programación a largo plazo de la Sociedad Nacional.
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Responsabilidades
Las Sociedades Nacionales y la Federación tienen la responsabilidad de garantizar que todas las operaciones de rehabilitación posterior al desastre se lleven a cabo de conformidad con esta política, que las medidas adoptadas en virtud de la misma se coordinen con las actividades de rehabilitación que realicen las autoridades nacionales y locales y otros organismos competentes, y que dichas autoridades y organismos reciban la debida información sobre la presente política.

Referencias:
La presente política, que fue aprobada por la Asamblea General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en su duodécimo período de sesiones, el 26 de octubre de 1999, sustituye a todas las políticas de rehabilitación posterior a desastres establecidas anteriormente.

Otros textos de referencia son:

  • La Política de Intervención en Situaciones de Emergencia
  • Los Principios y Normas para el Socorro en Casos de Desastre
  • El Acuerdo de Sevilla
  • El Código de Conducta
  • La Política de Desarrollo
  • La Política de Cooperación para el Desarrollo
  • La Política de Género

Decision 40 - Duodécimo periodo de sesiones de la Asamblea General de 1999

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