Curar las cicatrices invisibles del conflicto de Ucrania: la IFRC y la Unión Europea lanzan un proyecto de salud mental

Iryna from north east Ukraine sits in a Slovak Red Cross assistance point close to the border with Ukraine in late March 2022. She speaks to an IFRC delegate about her journey and how her life has been turned upside down by the conflict in her home country.

Iryna, del noreste de Ucrania, está sentada en un punto de asistencia de la Cruz Roja Eslovaca cerca de la frontera con Ucrania a finales de marzo de 2022. Habla con una delegada de la IFRC sobre su viaje y cómo su vida ha dado un vuelco por el conflicto en su país.

Foto: IFRC/Marko Kokic

Desde el inicio del conflicto en Ucrania, más de 5 millones de personas han huido a otros países, y se calcula que otros 6 millones son desplazados internos. Esto ha expuesto a la gente a situaciones extremadamente angustiosas. Muchos han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus empleos, y otros han sido testigos de acontecimientos traumáticos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco personas se ve afectada por trastornos de salud mental en situaciones de posconflicto. Si no reciben tratamiento y apoyo adecuado, los ucranianos se enfrentan a efectos duraderos que podrían perjudicarles a ellos mismos, a sus familias y a sus comunidades.

"Las heridas de la guerra son profundas, a veces demasiado profundas para manejarlas solo", dice Nataliia Korniienko, delegada de Salud Mental y Apoyo Psicosocial de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).

Como ucraniana que tuvo que abandonar el país cuando comenzó la escalada, entiende de primera mano el estrés que sufren los que huyen del conflicto. "La gente anhela que alguien se tome el tiempo de sentarse a su lado en su dolor, pero esto suele faltar para muchos que huyen de Ucrania en este momento".

En una iniciativa regional para cubrir esta enorme necesidad, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la República Checa, Hungría, Polonia, Rumania y Eslovaquia han unido sus fuerzas para ofrecer servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 300.000 personas procedentes de Ucrania. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y el Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y personas voluntarias de las cinco Sociedades Nacionales.

El apoyo se ofrece en ucraniano y en otros idiomas a través de varias plataformas, incluidas las líneas de ayuda, la divulgación móvil y las actividades de grupo en persona. También se van a distribuir materiales de apoyo psicosocial en varios idiomas entre los profesionales de la salud mental y el público.

Nataliia, delegada ucraniana de salud mental y apoyo psicosocial de la IFRC, ayuda a los niños que huyen del conflicto en Ucrania a recoger juguetes y otros suministros en un punto de asistencia al otro lado de la frontera en Hungría.

Nataliia, delegada ucraniana de salud mental y apoyo psicosocial de la IFRC, ayuda a los niños que huyen del conflicto en Ucrania a recoger juguetes y otros suministros en un punto de asistencia al otro lado de la frontera en Hungría.

Foto: IFRC/Nora Peter

Desde los primeros días del conflicto, el personal y el voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han prestado asistencia a las personas en los puestos fronterizos, las estaciones de tren y los refugios temporales, escuchando y demostrando empatía, compartiendo información que salva vidas y atendiendo a las personas vulnerables.

Aneta Trgachevska, jefa interina de Salud y Asistencia de la IFRC Europa, dijo: "Intentamos llegar a todos los necesitados de forma conveniente y personalizada. La asistencia no se limitará a un par de llamadas o reuniones: la persona recibirá apoyo mientras nos necesite. Este tipo de respuesta temprana puede aliviar los síntomas y evitar que las personas desarrollen niveles graves de angustia o incluso condiciones de salud mental."

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El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de la IFRC y no refleja necesariamente la opinión de la Unión Europea.