Socorro


El socorro se refiere a la prestación de asistencia humanitaria esencial, apropiada y oportuna a las personas afectadas por un desastre, de acuerdo con una evaluación rápida inicial de las necesidades y con el objetivo de contribuir eficaz y rápidamente a su recuperación inicial. Consiste en distribuir una cantidad concreta de artículos de una calidad determinada a un grupo cuantificado de beneficiarios, de acuerdo con unos criterios de selección a partir de los cuales se determinan las necesidades reales y los grupos menos capaces de responder a las mismas.

A través de su presencia en las comunidades, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son los proveedores de socorro de primera línea. La Federación Internacional reúne todos sus recursos para asegurar que se brinde socorro con la mayor rapidez posible.

El socorro puede agruparse en tres categorías:

  • Alimentos: Los suministros alimentarios frecuentemente forman parte de la respuesta de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en situaciones de emergencia. Sin embargo, es esencial que en cada situación primero se determine si el suministro de alimentos es una respuesta correcta y después se defina y describa la composición de acuerdo con un estudio completo pertinente. En todos los casos es necesario velar por que las donaciones de alimentos sean apropiadas para la población afectada desde los puntos de vista cultural y nutricional, y por que los costos de adquisición, transporte, almacenamiento y distribución de los alimentos se mantengan en el nivel mínimo posible.

    No es necesaria asistencia alimentaria en los desastres que no afectan en grado notable a las reservas de alimentos o a los cultivos, o cuando sus efectos son muy localizados, o cuando las personas pueden recurrir a sus ahorros o reservas de alimentos. Existen tres tipos principales de asistencia alimentaria para las situaciones más comunes:
    • Asistencia a corto plazo: La necesidad de socorro alimentario a corto plazo, seguido inmediatamente por actividades de rehabilitación y desarrollo, es típico de muchos desastres "repentinos", incluidos inundaciones, terremotos, vientos fuertes, incendios, plagas, disturbios civiles a corto plazo, etc. En estos casos, pueden resultar destruidas las reservas de alimentos, perturbados los sistemas habituales de abastecimiento de alimentos y comercialización, y dañados o destruidos los cultivos. A veces, este tipo de ayuda sólo es necesario durante unos pocos días –p. ej., en el caso de muchos terremotos–. Otras, debe prestarse ayuda hasta la próxima cosecha, p. ej., cuando los agricultores de sistemas de subsistencia o los trabajadores agrarios pierden todas sus reservas de alimentos y cultivos.
    • Asistencia transitoria: La asistencia transitoria –p. ej., hasta inmediatamente antes de la siguiente cosecha– se presta después de eventos que han dañado, aunque no destruido completamente, los cultivos o las reservas de alimentos, como muchas inundaciones, tormentas y sequías localizadas.
    • Asistencia a largo plazo: En este caso, se presta asistencia durante un período de tiempo prolongado, combinando actividades de socorro y actividades de desarrollo encaminadas a promover la autosuficiencia. Con el tiempo, la balanza se aleja progresivamente del socorro. Este tipo de asistencia es útil en situaciones de emergencia resultantes de sucesivas pérdidas de cosechas y en la mayoría de las situaciones que conciernen a refugiados u otras personas desplazadas.

El equilibrio entre, por un lado, el socorro y, por otro, las actividades de asistencia alimentaria de carácter más productivo, y la velocidad a la que puede inclinarse la balanza hacia estas últimas, dependen de muchos factores. Entre ellos se incluyen el estado inicial de salud y nutricional de las personas, las posibilidades de cultivar alimentos o participar en otras actividades de generación de ingresos, las políticas del gobierno, la situación de seguridad, etc.

Para obtener más información, consulte la Política de seguridad alimentaria y nutrición de la Federación Internacional.

  • Refugio: El refugio es un factor condicionante crítico para la supervivencia en las primeras fases de un desastre. Además, es necesario para la seguridad y la protección personal, la protección frente a factores externos y la resistencia frente al deterioro de la salud y las enfermedades. La ayuda concerniente al refugio se brinda a hogares individuales, para la reparación o construcción de viviendas o para el asentamiento de familias desplazadas en el seno de alojamientos o comunidades ya existentes. Cuando no es posible proporcionar refugio individual, se proporciona refugio colectivo en grandes edificios o estructuras públicos adecuados, como almacenes, naves o barracones, o en campamentos provisionales o autoestablecidos.

  • Artículos no alimentarios: Cuando las personas lo han perdido todo en un desastre, necesitan artículos y suministros básicos y apropiados desde el punto de vista cultural para mantener su salud, privacidad y dignidad, cubrir sus necesidades de higiene personal, preparar e ingerir alimentos, y alcanzar un nivel razonable de comodidad térmica. Estos artículos pueden incluir ropa, mantas, ropa de cama, estufas, utensilios de cocina, contenedores de agua y productos de higiene.

  • Programas de distribución de dinero y vales: Aunque muchas veces resulta verdaderamente fácil determinar qué tipo de asistencia de emergencia se requiere después de un desastre (p. ej., las víctimas de terremotos, inundaciones y huracanes casi siempre requieren refugio de emergencia), es importante saber que la forma en que se brinda esta asistencia a los beneficiarios puede influir enormemente en su grado de vulnerabilidad. Prestada adecuadamente, esta asistencia permite a los beneficiarios adquirir un mayor control sobre sus vidas e incrementa la probabilidad de supervivencia. Muchas veces, la respuesta en gran escala a casos de emergencia se basa en gran medida en la canalización de ayuda de emergencia desde fuera de la zona afectada, y requiere un esfuerzo considerable de logística y un nivel importante de infraestructura y de recursos humanos. Esto puede dar lugar a un aumento de la vulnerabilidad, al reprimir los mecanismos locales para hacer frente a situaciones adversas (p. ej., fomentando la dependencia) y debilitar los mercados locales. En algunos casos, los artículos de socorro urgentemente necesarios pueden adquirirse en el plano local y no tienen por qué traerse del exterior.

En determinadas situaciones, por ello, cuando el mercado local es capaz de suministrar los artículos necesarios, la distribución de vales (intercambiables por una gama limitada de artículos esenciales) o incluso de dinero a las víctimas de un desastre puede constituir una forma más apropiada, eficiente y eficaz de brindar ayuda de emergencia. Este método de asistencia posee las siguientes ventajas:

  • es relativamente económico (es decir, puede destinarse más dinero directamente a los beneficiarios);
  • es más flexible para los beneficiarios, que pueden elegir en qué invertir el dinero;
  • constituye un apoyo para la economía local.

En la práctica, los programas de distribución de dinero o vales pueden tener inconvenientes. La distribución de dinero conlleva riesgos de seguridad tanto para el organismo distribuidor como para los beneficiarios. Cuando los beneficiarios poseen cuentas bancarias (no siempre es el caso en muchos países), estos programas son más seguros. Además, el dinero o los vales deben entregarse a la persona adecuada de la familia, a fin de asegurar que se utilicen para adquisiciones esenciales. El control de los recursos familiares depende de aspectos sociales, culturales, religiosos y de género que deben tenerse en cuenta en la planificación de este tipo de programas. Normalmente, el establecimiento de los aspectos administrativos de los programas de distribución de vales requiere cierto tiempo, lo que limita su uso al principio de la fase de emergencia.


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