Peligros complejos/debidos a actividades humanas: hambrunas, inseguridad alimentaria

Definición y características


Las emergencias de seguridad alimentaria son desastres complejos con múltiples causas subyacentes. Una sequía y/o un conflicto graves pueden dar lugar a una emergencia alimentaria importante. No obstante, la inseguridad alimentaria crónica frecuentemente es el resultado de la pobreza, la crisis de endeudamiento creciente, los efectos económicos de la pandemia del VIH/SIDA en el plano familiar, o la gestión inadecuada o el abuso de los recursos hídricos. En estos casos, puede ocurrir que los alimentos no estén disponibles (producción insuficiente) y que no pueda accederse a ellos (problemas de distribución, más allá del poder de adquisición de los consumidores).

La sequía es un desastre de evolución lenta, que se va desarrollando durante varios años de lluvias escasas y da lugar a pérdidas de cosechas. A veces, las comunidades rurales son capaces de hacer frente a uno o dos períodos sucesivos de escasez de lluvias y de pérdida de cultivos o ganado: La situación se convierte en una emergencia crítica cuando las personas han agotado todos sus recursos adquisitivos, reservas de alimentos y mecanismos habituales para salir adelante.

La alimentación deficiente, debida a la escasez de alimentos, reduce la resistencia de las personas a las enfermedades y hace probable la aparición de enfermedades que pueden prevenirse. La escasez de agua, que obliga a las personas a utilizar agua contaminada, incrementa el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua.

Los problemas de seguridad alimentaria pueden empujar a las poblaciones a desplazarse a otros lugares, como las afueras de las ciudades, en busca de mejores condiciones de vida. Pueden formarse grandes asentamientos de personas desplazadas, en los que el riesgo de brotes de enfermedades es mayor. En lo concerniente al ganado, la falta de pastos y la escasez de agua pueden diezmar los rebaños y aumentar la presión sobre las familias que dependen de su existencia para obtener alimentos y productos alimentarios.

Las hambrunas y las emergencias alimentarias también pueden ocurrir muy repentinamente. En estas situaciones, la Federación Internacional realiza grandes distribuciones de alimentos y a veces lleva a cabo actividades de alimentación suplementaria para determinados grupos vulnerables que sufren de malnutrición. Con frecuencia estos grupos incluyen mujeres embarazadas, madres lactantes y niños menores de cinco años.

En general, la respuesta de la Cruz Roja y la Media Luna Roja a la sequía y la inseguridad alimentaria se centra prioritariamente en la provisión de alimentos, agua potable y saneamiento básico, y servicios básicos de salud, la vigilancia de la situación de seguridad alimentaria y el seguimiento nutricional, y la distribución de semillas y herramientas.

En estas situaciones, el agua potable y el saneamiento básico son una preocupación principal, pues los pozos y otras reservas de agua subterránea se agotan o contaminan.

En la respuesta a situaciones de inseguridad alimentaria, los equipos de salud –que refuerzan los servicios básicos de salud de las clínicas– constituyen un elemento fundamental, pues las enfermedades reducen la capacidad de las personas para aprovechar los pocos alimentos disponibles. Además, estos equipos pueden supervisar las distribuciones de alimentos, realizar un seguimiento nutricional y controlar la situación de seguridad alimentaria. En determinados casos extremos, pueden ser necesarios equipos de salud móviles para llegar a pueblos aislados o campamentos nómadas.

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