Peligros hidrológicos: Inundaciones/inundaciones repentinas y violentas

Definición y características


Las inundaciones pueden predecirse, excepto en el caso de inundaciones repentinas y violentas. Entre otros, las inundaciones pueden destruir viviendas y cultivos, provocar pérdidas de ganado y causar víctimas mortales. Durante los primeros días de las inundaciones es fundamental la asistencia de los voluntarios, que ayudan a las personas a desplazarse a lugares seguros y salvar sus pertenencias.

Las inundaciones plantean desafíos específicos en la respuesta de emergencia, pues a veces afectan a áreas extensas en las que la coordinación resulta extremadamente difícil. Con frecuencia, la infraestructura del país resulta dañada, y organizar la logística, el transporte y la distribución de los artículos de socorro se convierte en una tarea muy compleja.

Las inundaciones repentinas y violentas se refieren a un volumen de agua extremadamente grande que fluye repentina y rápidamente y causa inundaciones. Dado que se producen con rapidez, son difíciles de prever. Cuando ocurren, las personas apenas tienen tiempo para escapar o llevar consigo alimentos y otros artículos esenciales.

Un desastre de inundaciones suele evolucionar en dos fases. Durante la primera, las personas se aglomeran en áreas elevadas y seguras junto con el ganado y otros animales, a veces con culebras y escorpiones. Encontrar agua potable suele ser muy difícil, y las condiciones de saneamiento son catastróficas.

Durante la segunda fase, tan pronto les es posible, las personas empiezan a volver a sus viviendas. Este suele ser un proceso prolongado, pues unas áreas se secan antes que otras. Una vez en su hogar, las personas afrontan otros problemas (p. ej., sistemas de abastecimiento de agua destruidos, pozos y perforaciones que deben limpiarse y desinfectarse, etc.). Algunas semanas después de las inundaciones, el riesgo de epidemias de cólera, paludismo y dengue es alto.

En casos de inundaciones, la Federación Internacional ajusta su respuesta para atender a las necesidades específicas de cada situación, durante las fases mencionadas y en el período hacia la rehabilitación. En general, la respuesta se enfoca prioritariamente en el rescate y la evacuación; en proporcionar refugio temporal, agua potable, saneamiento y suministros alimentarios; en prestar a corto plazo servicios básicos de atención de salud; y en la reposición de suministros médicos en las instalaciones de salud. En estas situaciones, pueden resultar muy útiles los hospitales de campaña móviles.

Las inundaciones, como los ciclones, provocan daños en las viviendas, los medios de transporte, las herramientas y las semillas, y pérdidas de ganado, por lo que en estos casos debe brindarse apoyo ulterior para restablecer los medios de subsistencia.

Desastres resultantes de lluvias copiosas e inundaciones


Rotura de
diques/embalses

La rotura de diques puede deberse a un corrimiento en los cimientos de un dique –después de un terremoto o por una perforación cercana– o a su construcción defectuosa. La probabilidad de que los diques de tierra se rompan es especialmente elevada cuando el exceso de lluvias llena el receptáculo hasta rebosar. El agua sobrante fluye entonces por la parte superior del dique, erosionándola gradualmente y excavando profundos canales en la misma. De esta manera se debilita la estructura entera, que acaba cediendo completamente. El resultado de la rotura de un dique es la liberación repentina de grandes cantidades de agua que asolan los pueblos de las áreas bajas y causan numerosos muertos y heridos.

Deslizamientos de tierras/avalanchas de lodo

Movimiento de deslizamiento o caída, ladera abajo, de suelo seco y rocas. Resulta difícil juzgar los deslizamientos de tierras como fenómenos independientes, por lo que parece adecuado asociarlos con otros peligros, como ciclones tropicales, tormentas locales de gran alcance e inundaciones fluviales. El término deslizamiento de tierras se utiliza en su sentido amplio, e incluye el desplazamiento hacia abajo y hacia el exterior del material que conforma una ladera (roca madre y suelo). Los deslizamientos pueden producirse por lluvias copiosas, erosión del suelo o temblores, pero también pueden ocurrir en zonas cubiertas por espesas capas de nieve.

Más información

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