Salud y primeros auxilios comunitarios en situaciones de emergencia



Los grupos de trabajo de los programas comunitarios de salud que ejecutan las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja despliegan denodados esfuerzos para favorecer la preparación preventiva ante emergencias y la intervención a raíz de estas, con la aspiración de apoyar a las comunidades y a los beneficiarios en el fortalecimiento de su capacidad de resistencia y recuperación ante las crisis. En situaciones de desastre, las poblaciones locales salvan al noventa y cinco por ciento (95%) de los sobrevivientes, pese a que en la mayoría de casos, quienes intervienen de forma inicial carecen de acceso, o tienen acceso limitado, a información y tecnologías de vital importancia, como los sistemas de alerta temprana y los teléfonos móviles. Ese noventa y cinco por ciento (95%) de personas depende en gran medida de la ayuda de los voluntarios que prestan servicios de salud en la comunidad para encauzar los esfuerzos inmediatos de intervención.

Los voluntarios que colaboran en actividades de salud y primeros auxilios comunitarios o de la salud en la comunidad, están familiarizados con las características específicas de las poblaciones a las que atienden y, por consiguiente, constituyen un eslabón esencial entre quienes ejecutan programas comunitarios de salud y las comunidades afectadas.

A la luz de la experiencia adquirida en operaciones motivadas por emergencias, la Federación Internacional aprecia el valor añadido que aporta el enfoque de salud y primeros auxilios comunitarios como herramienta para la promoción de la salud, la prevención de brotes de enfermedades en situaciones de emergencia y la prestación de servicios de primeros auxilios en contextos de disturbios civiles, así como en  la fase de recuperación ulterior a raíz de desastres y crisis.

Carácter vital de la preparación

Los voluntarios que prestan servicios de salud en las comunidades deben contar con adecuada preparación para reaccionar, movilizarse con rapidez en situaciones de emergencia y facilitar asistencia inmediata a las poblaciones afectadas por desastres.

Los voluntarios locales desempeñan una función esencial en la transición entre las intervenciones motivadas por emergencias y los programas a largo plazo, ya que son la piedra angular en las actividades de salud y primeros auxilios comunitarios. En intervenciones a raíz de emergencias, entre otras actividades, los voluntarios que prestan servicios de salud en la comunidad aportan datos para las evaluaciones, sensibilizan a la población con respecto a las cuestiones de salud, administran primeros auxilios básicos y participan en la distribución de mosquiteros y estuches de aseo. Durante las emergencias, las necesidades de salud en las comunidades cambian, aumentan, y conllevan además la necesidad de considerar ciertos aspectos técnicos específicos, tales como las medidas en caso de epidemias, la asistencia clínica y quirúrgica, y el apoyo psicosocial. Si bien para esas actividades se podría requerir insumos y recursos adicionales, como conocimientos médicos especializados en ámbitos que favorecerían la reducción de las tasas de morbilidad y mortalidad a niveles mínimos, el enfoque de salud y primeros auxilios comunitarios y la labor de los voluntarios que prestan servicios de salud en la comunidad deberían ser el cauce privilegiado para la prestación de servicios a la comunidad y la recopilación de las observaciones de la población. Las herramientas que emplean estos voluntarios favorecen la participación de la población en la planificación o en las actividades de intervención de manera que se confiere a la comunidad los medios para ocuparse de su propia salud. La colaboración entre quienes prestan servicios de salud en la comunidad y quienes lo hacen en caso de emergencias facilita la ejecución de programas idóneos de recuperación, una vez superados los primeros peligros inherentes al desastre.