El huracán Earl impacta en Belice

Publicado: 5 agosto 2016 1:59 CET

El huracán Earl tocó tierra en Belice en las primeras horas del jueves 4 de agosto, causando graves inundaciones. Después de tocar tierra cerca de la ciudad de Belice, Earl se fue degradando a tormenta tropical, y se prevé que continúe en dirección a la parte sur de la Península de Yucatán o el norte de Guatemala. Los vientos máximos sostenidos han disminuido a cerca de 50 mph (85 km/h) con ráfagas más fuertes. Se espera que la tormenta se siga debilitando a medida que continúe avanzando a terreno elevado, y se prevé que Earl se debilite a depresión tropical para esta noche.

Las inundaciones y a la falta del servicio eléctrico y de telecomunicaciones en la ciudad de Belice, ha dificultado obtener información fiable sobre los niveles de afectación, sobre todo de las afueras de la ciudad.

La información preliminar del gobierno informa de daños a infraestructura y edificios, muchas carreteras y calles están bloqueadas en San Pedro, Cayo Caulker, Ciudad de Belice, y Ladyville, Belize River Valley, Orange Walk, Belmopan y otras áreas. En total, se abrieron 29 centros colectivos, y a la fecha hay informes de 907 personas en estos centros.

La Oficina Regional para América de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) ha estado en constante coordinación con la Sociedad Nacional y, conjuntamente con la Cruz Roja Americana, desplegará un equipo para brindar apoyo a la Cruz Roja de Belice.

La Organización Nacional de Gestión ante las Emergencias (NEMO) declaró que las áreas de trabajo prioritarias deben ser: búsqueda y rescate, atención médica, refugio y cuidado de las personas afectadas, limpieza de escombros a lo largo de las carreteras, la restauración de los servicios públicos, la inspección de los aeropuertos y puertos marítimos.

Sobre la base de huracanes y tormentas tropicales que afectaron Belice en el pasado, la FICR prevé un impacto en sectores humanitarios como agua y el saneamiento, salud comunitaria, particularmente vigilancia epidemiológica y, dependiendo de la intensidad del viento, daños a viviendas que requieran un apoyo de refugio de emergencia. Evaluaciones en curso determinarán el nivel de apoyo requerido para las comunidades vulnerables afectadas, que se encuentren aisladas por el terreno montañoso y ríos desbordados.


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