Preparación salvó vidas en Chile, pero las necesidades abundan tras el terremoto

Publicado: 10 abril 2014 3:51 CET

Luego de varias semanas de temblores, que aludían a la pérdida y devastación para muchos, un sismo de 8.2 en magnitud impactó en las regiones de Arica-Parinacota y Antofagasta en el norte de Chile, el pasado 1 de abril, 2014. Veinticuatro hora después del primer sismo, se registró una réplica de 7.6 en magnitud que sacudió a las regiones y una vez más elevó la alerta de tsunami. Las personas se vieron obligadas a revivir el temor y el trauma que vivieron cuando el país fue impactado por un terremoto masivo el 27 de febrero, 2010, causando un tsunami devastador lo cual resultó en una operación de respuesta y recuperación de tres años. En esta ocasión, la alerta de tsunami tuvo como consecuencia la evacuación de áreas en la costa Chilena.

La Cruz Roja Chilena activó su centro de operaciones en emergencias y sus filiales en el norte de Chile inmediatamente después del impacto del terremoto. “Nos enfocamos, principalmente, en asegurar que las evacuaciones se llevaran a cabo de manera organizada, apoyando a las autoridades locales donde sea que requería” dijo, Mario Medina Coordinador Nacional de Respuesta de la Cruz Roja Chilena. Como resultado, el voluntariado de la Cruz Roja y su personal  apoyaron a las autoridades locales y nacionales para evacuar a casi 1 millón de personas que residen en áreas vulnerables en las costas a lugares seguros.

“Fue alentador observar que las personas, autoridades relevantes e instituciones respondieron a las evacuaciones de manera excepcional.  A pesar de que no hubo un tsunami, las medidas implementadas para la preparación ayudaron a evitar mayores lesiones y muertes durante las réplicas. En términos mayores, fue una respuesta ejemplar,” dijo Gustavo Ramírez, Represéntate de país en Chile de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja (IFRC).

La Cruz Roja ahora enfoca sus esfuerzos para evaluar los daños en las comunidades y necesidades de las personas afectadas por el sismo y sus réplicas.

Es difícil ver los daños a primera vista, pero a medida que uno se acerca a las casas, los daños a los edificios, personas, familias y las comunidades son más visibles. Basado en nuestra experiencia respondiendo a terremotos en Chile, reconocemos las complejidades y retos  que las comunidades afectadas enfrentan al intentar recuperarse de los desastres, tal como un terremoto, en un contexto urbano.  “Por este motivo anticipamos que el tiempo y costo del proceso de recuperación será considerablemente alto para las familias afectadas,” dijo Felipe Del Cid, delegado de manejo de desastres quien fue inmediatamente movilizado por la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres al área afectada para apoyar a la Cruz Roja Chilena en la identificación de daños y necesidades más urgentes de las comunidades afectadas.

“La población Chilena tiene una larga historia lidiando con terremotos y me inspira su resiliencia. Pero la situación aún presenta retos importantes para muchas de las personas afectadas especialmente aquellas que se encontraban en una situación de vulnerabilidad previo al terremoto. Puedo recordar claramente que en el terremoto y tsunami del 2010, a pesar de que el nivel de devastación es significativamente diferente, la situación es bastante similar en términos del contexto urbano, mercados y bancos cerrados.  La gran diferencia es que no hubo tsunami,” dijo Del Cid.

El alcance total de los daños y necesidades  todavía no está claro, ya que las evaluaciones han sido detenidas por carreteras bloqueadas y recursos limitados. Sin embargo, evaluaciones iniciales indican que muchas familias recibieron daños a sus hogares, especialmente aquellas que se ubican al margen de los centros urbanos y donde las construcciones son más antiguas y usan métodos tradicionales de construcción como el adobe.

La población afectada también necesita apoyo psicosocial, primeros auxilios y medicina, agua y saneamiento, y reparaciones de casas a mediano plazo, lo cual es esencial ya que se han registrado más de 400 réplicas luego del terremoto. Esto ha provocado que el Gobierno de Chile y su Ministerio de Salud a declarar un estado de emergencia y estado de emergencia sanitaria respectivamente, en el norte de Chile.

Evaluaciones iniciales también han identificado daños a los grupos de pescadores artesanales. Esto ha resultado en la pérdida de medios de vida especialmente para inmigrantes irregulares de Perú, Bolivia, y Colombia, quienes dependen del mar.

La IFRC ha despachado 152,723 CHF (172,383 USD) de sus fondos de respuesta a emergencias para asistir a 10,000 personas.  

“Hemos tenido muchas ofertas de apoyo de nuestras Sociedades hermanas de la Cruz Roja y Media Luna Roja y nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento por la enorme muestra de apoyo que refleja la fortaleza y solidaridad de nuestro Movimiento Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja. A medida de que completen las evaluaciones de daños y necesidades, esperamos poder determinar la necesidad de un llamamiento de emergencia,” dijo Lorenza Donoso Presidenta de la Cruz Roja Chilena.

Debido a la probabilidad de más movimientos telúricos y réplicas en el área, se espera que las personas  seguirán en un estado emocional sensitivo a lo largo del proceso de recuperación. La Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres de la IFRC ha enviado a Lina Villa, delegada de salud en emergencias a Chile para asistir a la Sociedad Nacional en su implementación de actividades de apoyo psicosocial para ayudar a las personas afectadas por el desastre a recuperarse emocionalmente de la experiencia vivida.



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