En la República Dominicana ‘debemos ponernos en el lugar de los haitianos’

Publicado: 23 febrero 2010 0:00 CET

José Manuel Jiménez, IFRC, in Santo Domingo, Dominican Republic

“Sentí el terremoto en mi casa, en San Cristóbal, pero no imaginé que tendría consecuencias tan desastrosas”, comenta la voluntaria de la Cruz Roja Dominicana Elizabeth Payamo, de 17 años.

"Cuando vi en la televisión la gravedad de la situación, me dirigí directamente a la sede central de la Cruz Roja en Santo Domingo [la capital de la República Dominicana] para ofrecer mi ayuda."

"Todo esto me ha afectado profundamente."

Elizabeth, que sólo lleva trabajando como voluntaria un año, reparte ahora su tiempo para sus estudios secundarios, a última hora de la tarde y la noche, y su trabajo como voluntaria, durante el día.

Desde el principio de la operación de respuesta de emergencia, Elizabeth ha trabajado intensamente en la unidad de intervención de urgencia (ERU de sus siglas en inglés) de logística de la Cruz Roja Británica, establecida en la República Dominicana.

Esta ERU recibe la ayuda internacional que llega al país y organiza su transporte en camión a Haití. "Trabaja con total entrega", comenta el miembro de la ERU británica Peter Glasper en relación con Elizabeth.

“No se ha tomado ni un día libre en casi un mes,” añade Glasper. "Es joven, pero es una voluntaria ejemplar. Y todo lo hace con amor."

‘Hermanos, no vecinos’

En los primeros días de la operación, los artículos de socorro de la Cruz Roja/Media Luna Roja se acumulaban en la República Dominicana. Pero ahora, con las carreteras a Haití abiertas y menos retrasos en la frontera, el transporte es más fluido, comentan los miembros de la ERU.

Actualmente, alrededor de un cuarto de toda la ayuda del Movimiento para Haití pasa por Santo Domingo, una ciudad cuyos habitantes, como todos los dominicanos, han respondido muy generosamente ante el sufrimiento de la población con la que comparten la isla caribeña La Española.

“Es el momento de considerar a los haitianos nuestro hermanos, no sólo nuestros vecinos”, observa Adalberto Suazo, empleado desde hace seis años en la Cruz Roja Dominicana.

“Después del 12 de enero se han ofrecido como voluntarias muchísimas, muchísimas personas, olvidando completamente las diferencias de origen histórico entre ambos países", añade.

“Debemos ponernos en el lugar de los haitianos y hacer todo lo que esté en nuestras manos. El terremoto ha penetrado en la conciencia de todos los dominicanos; en las calles de Santo Domingo se oye hablar del tema constantemente. Todos nuestros pensamientos se dirigen al desastre que vive la población en Haití."

Disciplinados y cariñosos

Los miembros de personal de la Cruz Roja Dominicana se alegran mucho de poder trabajar con la ERU británica.

“Siempre hemos pensado que los británicos son bastante fríos", comenta uno de ellos. "Pero estamos viendo que en realidad consiguen ser ambas cosas simultáneamente, disciplinados y cariñosos."

La ERU británica envía todos los días a Haití, al campamento base de la Federación Internacional en Puerto Príncipe, al menos 8 camiones cargados con medicamentos, lonas impermeables, tiendas de campaña e incluso vehículos, preparados para la operación.

Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth del Reino Unido ha enviado a Puerto Príncipe un equipo de apoyo psicosocial de la Cruz Roja Británica para brindar ayuda práctica y emocional a ciudadanos británicos afectados por el terremoto.


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