Temporada de fuertes lluvias en América Latina y el Caribe podrían causar brotes epidémicos significativos

Publicado: 4 julio 2014 6:00 CET

Por: Enrique Jair Guevara, FICR, Panamá.

Con el inicio de la estación lluviosa y de la temporada de huracanes muchos países de América Latina y el Caribe se enfrentan a un incremento de `las precipitaciones en sus territorios nacionales. Si bien estas lluvias pueden causar inundaciones, daños materiales y hasta la pérdida de vidas,  el agua estancada representa otra importante amenaza. Cuando las lluvias cesan, el agua queda, y donde quede estancada el riesgo de un brote epidémico incrementa.

Año tras año las Sociedades Nacionales en su rol auxiliar a las autoridades del Estado, llevan a cabo un sinfín de actividades, programas y proyectos para abordar temas de salud pública, que pueden ayudar a cambiar mentalidades y salvar vidas. En intervenciones recientes en países como Honduras, Nicaragua, e incluso en el Caribe en San Vicente y las Granadinas, la Cruz Roja ha llevado a cabo operativos de respuesta a emergencias para abordar brotes epidémicos de dengue y chikungunya.

En la actualidad, los países en América Latina y el Caribe, siguen bajo la amenaza latente de brotes epidémicos exacerbados por la falta de acceso a los servicios de salud, falta de acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene adecuados,   y la falta de educación pública para reducir riesgos. Un país que enfrenta esta problemática es la República Dominicana.

Recientemente tuvimos la oportunidad de conversar con Leonardo Arias, responsable de la Dirección de Salud de la Cruz Roja Dominicana y Lina Villa, Delegada de Salud en Emergencias de la Unidad Panamericana de Desastres de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, quienes nos dieron luces sobre lo que está sucediendo.

 

EG: ¿Cuál es el contexto de la emergencia? ¿Qué se está viendo, por qué han publicado un DMIS?

LA: Durante la semana epidemiológica (SE) 22 se notificaron 20,382 nuevos casos sospechosos de chikungunya, para un acumulado de 77,320 casos en todo el territorio nacional, lo que equivale a una tasa de incidencia de 745 casos por cada 100,000 habitantes. El 88% (12,013 de 13,299) de los casos proceden de seis provincias, que en orden de frecuencia son San Cristóbal 28% (3,864), Santo Domingo 21% (2,802), San Pedro de Macorís 17 % (2273), Distrito Nacional 12%,(1,572), Independencia 5% (685) y Hato Mayor 5% (683).

 

LV: Desde el año pasado hemos estado monitoreando los posibles brotes epidémicos de enfermedades como el dengue y ahora el virus del chikungunya en América Latina y el Caribe. En el caso específico de la República Dominicana la población viene afrontando una dispersión acelerada de casos de este virus.

 

EG:¿Cuál es la mayor preocupación en términos de salud pública?

LA: Uno de los mayores problemas a enfrentar  es el contagio de más de 500,000 personas, lo que puede colapsar el sistema de asistencia médica en los centros de salud del territorio nacional y la escasez de medicamentos que se administra a los paciente con esta patología, sin dejar de mencionar las complicaciones a los grupos vulnerables como son: embarazadas, recién nacidos, niños menores de 1 año, personas inmunodeprimidas, entre otros. Aunado a esto existe el problema epidemiológico internacional que produce la enfermedad con la exportación de casos, ya que somos un país con un alto porcentaje de turismo.

Si bien la mortalidad de la misma es muy baja, es una gran preocupación para el Ministerio de Salud Pública debido a la gran invalidez que produce, generando un absentismo laboral elevado.

LV: A nivel regional nos preocupa mucho la rápida dispersión de  este tipo de enfermedades transmitidas por vectores en varios países, tal cual lo ha mencionado Leonardo. A mi criterio lo preocupante también es lo silenciosa que es esta emergencia, ya que no se comenta mucho y tiene poca visibilidad en los medios. También preocupa que se ha evidenciado en algunas comunidades, frente a la falta de conocimiento sobre este nuevo virus en América, creencias y mitos que limitan en ellos y ellas su percepción de poder controlar y prevenir la enfermedad. Esto conlleva a un importante problema de salud pública especialmente considerando la cronicidad del chikungunya, donde los dolores en las articulaciones pueden durar años y ser incapacitante. Esto resulta en un proceso de recuperación mucho más largo y con mucho más impacto en la vida de las personas afectadas.

EG: ¿En República Dominicana se enfrentan a estas amenazas epidémicas de forma recurrente?

LA: Si son recurrentes. La República Dominicana es un país endémico de dengue, malaria, cólera. Tenemos mucha experiencia en responder a estos eventos y en el trabajo que se debe hacer para reducir riesgos antes de que exista una situación de emergencia o de emergencia eminente.

EG: ¿Cuál es el riesgo para el sector urbano?

LA: Las zonas urbanas tienen un mayor riesgo ya que es  donde vive la mayor parte de la población. Debemos tener en cuenta que existen muchas comunidades con condiciones ambientales y sanitarias muy precarias y con poco acceso a los servicios básicos lo que potencia la proliferación del vector y por ende la transmisión de la enfermedad.

EG: ¿Cuál es el riesgo para el sector rural?

LA: El limitado acceso a condiciones adecuadas de agua, saneamiento e higiene, así como a servicios de salud, información y educación ubican en una posición vulnerable a la población rural. Por eso es importante que a través de nuestro voluntariado sigamos capacitando a personas dentro de la comunidad para apoyar esta sensibilización, cambiar comportamientos y salvar más vidas.

EG: ¿Existen antecedentes de esta situación? ¿Cuáles son?

LA: Enfocándonos en el tema de  la fiebre chikungunya esta es la primera experiencia, pero nos hemos enfrentado a episodios similares con enfermedades trasmitidas por vectores como el dengue, la malaria, y la leptospirosis.

EG: ¿Qué está haciendo la Cruz Roja para hacer frente a esta situación?

LA: La Cruz Roja Dominicana ha activado los equipos de intervención rápida de salud en las comunidades más afectadas para evaluar la situación actual. Elaboramos un informe de situación para poder dar a conocer la situación actual del país. El equipo de apoyo psicosocial han desarrollado actividades en la provincia de San Cristóbal donde se ha propagado la enfermedad y ha tenido un mayor impacto causando estrés a las comunidades afectadas. Las diferentes filiales han implementado su plan de acción, alineado al plan de contingencia de control de epidemias elaborado por el Departamento de Salud Comunitaria de la Sede Central. Hemos motivado a las filiales a usar la metodología de Salud y Primeros Auxilios Comunitarios (SPAC) en las formaciones de las brigadas de sensibilización enfocadas en cambio de comportamiento saludable.

EG: ¿Por qué es fundamental la participación comunitaria para combatir epidemias?

LA: Es importante la participación comunitaria porque la población no había tenido experiencia previa con la fiebre  causada por el virus  de chikungunya.  Por medio de la promoción de salud y prevención podemos colaborar en el cambio de comportamiento hacia uno más saludable y así salvar más vidas. Hemos trabajado en la campaña de sensibilización en apoyo a salud pública  y en las jornadas establecidas por el Ministerio de Salud Pública.

La Cruz Roja Dominicana continuará su coordinación con las autoridades nacionales para contribuir a las acciones encaminadas a reducir la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores. Mientras que la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres continuará monitoreando la evolución de este tema en la región, para así brindar la asistencia que sea necesaria.

Documentos relacionados


Mapa