El Salvador: Vigilancia y educación para combatir el dengue en las comunidades

Publicado: 27 febrero 2013 15:44 CET

Por Enrique Guevara, en Panamá

La gravedad del dengue suele infravalorarse, pero cada año miles de personas mueren y millones más están en riesgo de contraer esta enfermedad. Una respuesta efectiva implica vigilancia en la prevención e inversión para conseguir material educativo para quienes están en mejor posición de actuar y compartirlo.

Al igual que muchos países tropicales, El Salvador se encuentra continuamente bajo la amenaza de fuertes lluvias estacionales que suelen provocar inundaciones y corrimientos de tierra. Estos desastres pueden aumentar el riesgo de otro desastre: el dengue. El dengue lo causa la mordedura de un tipo de mosquito que se cría en charcos de agua pura o de lluvia. Puede ser muy dañino pero también se puede prevenir.

Este tipo de desastre de lenta aparición puede afectar a comunidades ya vulnerables, ya que tiene un efecto especialmente significativo en niños y jóvenes cuyo sistema inmunitario es más débil que el de los adultos. Puede que no inspire titulares internacionales pero durante un brote de dengue, puede haber más muertes y generarse más trastornos que con un desastre repentino como un terremoto.

Como parte de su respuesta a un brote reciente de dengue en El Salvador y con financiación de la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Cruz Roja Salvadoreña realizó una serie de actividades de prevención del dengue, entre las que se encontraban campañas de educación pública y sensibilización en comunidades y escuelas. Además, Cruz Roja ayudó a controlar y limpiar zonas de cría del mosquito, como charcos de agua de lluvia, que pudieran ser causa de infección.

Óscar Armando Mendoza, un estudiante del Centro Escolar Milingo, vive en Hábitat Confíen con su madre y tres hermanos. Participó en un taller de prevención en la escuela, tras un repunte reciente de los casos. Su escuela fue una de las 250 visitadas por la Cruz Roja en un esfuerzo que alcanzó a más de 230.000 alumnos.

Para Óscar y su familia, el dengue no es un desastre silencioso. Su hermano mayor fue diagnosticado de dengue con complicaciones, y podía ser mortal.

“Empezó sangrando por la nariz y al principio pensábamos que era una herida”, decía Óscar. “Pero al comprobar que el sangrado no se detenía, mi madre lo llevó al hospital, donde fue diagnosticado”. Su hermano estuvo ingresado durante un mes.

El taller al que Óscar asistió enseñaba a los alumnos a preparar trampas caseras con materiales fácilmente accesibles. Empezaron en clases individuales y después se repartieron por todo el colegio y pidieron a los alumnos que contaran lo que habían aprendido en sus comunidades.

“Nos enseñaron a compartir esta información con nuestras familias y después, nos animaron a hacer presentaciones sobre las consecuencias del dengue”, afirmaba Óscar. “Aprendimos a prevenir la enfermedad y a estar preparados porque evitamos receptáculos que pudieran acumular agua, limpiamos nuestras casas y tapamos barriles y cubos”. Los mensajes partieron de los colegios a las casas y a los centros comerciales, lo que logró que otras 170.000 personas estuvieran informadas.

Además del alcance de la información, la Cruz Roja, en colaboración con el gobierno, comenzó un programa de fumigación de viviendas, donde se trataron más de 47.000 hogares vulnerables a la plaga del mosquito.

“El dengue es un problema de salud pública a escala mundial y el gobierno, las autoridades sanitarias, las instituciones locales y las comunidades afectadas deben implicarse para solucionarlo”, afirmaba Fernando Fernández, coordinador de salud regional para América Latina y el Caribe, de ECHO. “ECHO contribuye con intervenciones centradas en las comunidades más vulnerables y de más difícil acceso”.

A pesar de que las medidas a corto plazo, como la fumigación, sean fundamentales y ofrezcan una ayuda inmediata a las comunidades y familias afectadas, la Cruz Roja Salvadoreña, en colaboración con líderes de comunidades, colegios y autoridades nacionales y regionales, también trabaja en proyectos sostenibles que ayudan a las comunidades a evitar y abordar futuros brotes.

La lucha contra el dengue es larga y difícil pero Óscar y su familia, como muchos otros, actúan con firmeza para responder a la crisis inmediata y mejorar la preparación y resiliencia de su comunidad.

Cruz Roja Española junto con la Cruz Roja de otros 10 países europeos, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja  y la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO)  de la Comisión Europea, han puesto en marcha una campaña para concienciar sobre los numerosos desastres y emergencias humanitarias en nuestro planeta que pasan desapercibidos al público general.


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