Las lluvias sacan a flote la pobreza y la vulnerabilidad

Publicado: 2 noviembre 2011 17:02 CET

Orfa Mejia, Honduras

Miles de hondureños y hondureñas se enfrentan actualmente al proceso de reconstrucción de sus comunidades, tras las fuertes inundaciones causadas por un temporal lluvioso que afectó este país centroamericano, principalmente en la región sur, donde las personas damnificadas trabajan arduamente limpiando sus viviendas, sacando el lodo de más de dos metros de profundidad.

A la orilla de la carretera vemos los sofás, camas, refrigeradoras, estufas y colchones, artículos que fueron sacados del lodo, ellos los lavan para volver a utilizarlos, sin percatarse que esto podría traerles graves problemas a su salud.

Los afectados son personas pobres. Forman parte de ese conglomerado de hondureños que día a día tienen que ingeniárselas para agenciarse la comida de sus familias. Lo que ganan no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Educación, salud, vestuario, son necesidades que no están al alcance de sus manos, y que ven cada día más lejanas cuando la naturaleza se ensaña con ellos, como ha sucedido en este mes de octubre de 2011 en Honduras, donde las lluvias se han encargado de recordar que este es uno de los países más vulnerables de la región centroamericana.

José Rolando Girón, es uno de los damnificados.  Vive a orillas de la carretera frente al cementerio en Los Llanitos, Marcovia que por segunda vez quedo soterrado. Rolando es soldador y trabaja para una empresa melonera del sector. Vive con su esposa junto a sus cuatro hijos menores, ellos no pueden ayudar en la labores de limpieza. Con la ayuda de un amigo han logrado en cuatro días desenterrar los artículos de la casa, así como metros de lodo de la vivienda.

Está asustado con lo sucedido. Dice que desde el paso del destructor huracán Mitch, en octubre de 1998, la comunidad no se había inundado como ahora.
Cuenta que en esta segunda ocasión no le dio tiempo de sacar sus pertenencias,  pero sí a su familia.  A sus hijos.

Por ahora no llega ayuda con maquinaria para limpiar las viviendas, menos tanques de agua limpia para poder lavarlas, el agua la traen de los pozos o del río, es la única agua que pueden usar, no saben si está contaminada, hasta ahora no ha llegado personal de salud y del sistema de agua. A Rolando le tranquiliza que su familia esté en el albergue de la iglesia, ahí tienen agua limpia, alimento y abrigo.


“Lo más importante fue sacar mi familia. A mis hijos”, reitera el hombre, que agradece el apoyo del personal de la Cruz Roja en la zona. “La Cruz Roja se ha proyectado bien. Han dado medicinas, ropa, víveres”, comenta.

En la región sur la pobreza campea. Los afectados por las lluvias viven en casas construidas de barro o bahareque. Otros en casas construidas de un nylon (plástico) especial que usan en las salineras donde trabajan, dice José Wesler Cabrera, presidente de la Cruz Roja Hondureña en la ciudad de San Lorenzo, departamento de Valle, uno de los afectados por el temporal.  Las personas no cuentan con los servicios básicos. Perdieron sus empleos y quienes los tenían, sus cultivos. También carecen de agua potable, agrega.

En este contexto, la Cruz Roja Hondureña se ha movilizado de inmediato para atender a los damnificados. Su personal apoya a las autoridades municipales y gubernamentales, así como a las organizaciones de la sociedad civil, en las actividades de evacuación de personas que están en riesgo y en la movilización de ayuda humanitaria a la zona.

Han aplicado los protocolos de ayuda que manda el organismo internacional. Tras la emisión de las alertas respectivas, se han levantado los listados de las personas damnificadas, y en los casos en los que son las comunidades las que hacen este proceso se ha mandado a verificar la información, afirma Cabrera. Esto con el fin de garantizar que todos los damnificados reciban la ayuda en los momentos de crisis.


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