Perú: las otras personas

Publicado: 28 agosto 2007 0:00 CET



Cuando ya han pasado más de 10 días de la tragedia que asoló el sur de Perú y los medios de comunicación han reducido a una frase o a unas pocas líneas la situación del país, cuando las organizaciones de emergencia y otros muchos se han retirado de la “zona cero”, allí quedan las otras personas.

Las personas afectadas que han perdido absolutamente todo, que viven en la calle porque no tienen casa, o los que las tienen temen que se les caiga encima, personas que necesitan todo el apoyo para seguir adelante y rehacer sus vidas después de que el terremoto -palabra maldita en esta tierra- les arrebatara lo poco que tenían.

En Pisco, Ica, Cañete y en innumerables comunidades rurales más pequeñas, además de los damnificados, hay otras personas que tratan de arrimar el hombro y trabajan cada día por ayudar a los que el destino, o la injusticia de este mundo en el que desgraciadamente no todos somos iguales, ha querido colocarlos entre los más vulnerables.

En estos días, a miles de kilómetros de lo que llamamos mundo desarrollado, he podido comprobar cómo hay personas, como Mariela, que son capaces de dejar a un lado sus intereses personales y “ponerse manos a la obra” para echar una mano a sus vecinos.

Mariela es voluntaria de la Cruz Roja Peruana en Ica desde hace dos años y no ha dudado ni un solo momento en colocarse su uniforme de voluntaria e integrarse en el equipo de distribución de ayuda que suministra materiales de primera necesidad a la población afectada para cubrir sus necesidades básicas.

Mariela tiene 26 años, es “recogidita” y muy morena. Vive en Ica y hasta la llegada del terremoto trabajaba como responsable de agentes comerciales en una empresa de dulces en Pisco. Las instalaciones de la empresa fueron destruidas, ya no puede trabajar, ni percibir su salario, así que está en paro forzoso y sin subsidio hasta que recuperen la actividad en la empresa.

Nuestra compañera no pierde la sonrisa y a pesar de que nos dice que “su Ica está triste en estos días”, está segura de que saldrán adelante gracias al esfuerzo de todos y la ayuda que han recibido de millones personas de todo mundo.

Hoy ha estado confeccionado censos y trasladando los datos a la computadora que les hemos facilitado, porque hasta entonces lo hacían a mano. Después nos ha acompañado para hacer compras. Ella conoce cada comercio de la ciudad y a las personas que los regentan y para evitar que a “los extranjeros” nos cobren precios abusivos, ella nos facilita estas gestiones entrando la primera y ajustando los precios.

A veces no contamos con los problemas añadidos, como la “paraca”, tormenta de arena que aparece por las tardes y que ralentiza las distribuciones, pero que no puede con su entusiasmo.

Muchas Marielas están detrás del operativo, de las cifras, de los camiones, de los almacenes, de los datos. Ellos y ellas son los protagonistas de esta emergencia, los nombres y las caras de la Misión de la Cruz Roja, una misión que pretende estar más cerca de las personas que nos necesitan y que sin ellas, no tendría sentido.


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