La historia de Mawardi: recuperándose de la tragedia

Publicado: 17 diciembre 2008 0:00 CET

Megan Rowling, British Red Cross in Indonesia This is the third in a series of nine profiles/case studies, looking at how Red Cross Red Crescent has helped people to rebuild their own lives after the tsunami in Indonesia.

Cuando en el mes de mayo de 2008, el gobierno indonesio decidió reducir las subvenciones para el combustible, aumentando así en un tercio el precio de la gasolina, manifestaciones espontáneas se produjeron por todo el país reuniendo sobre todo a las familias más humildes que fueron también las más afectadas por esta subida de los precios del combustible. Pero Mawardi, que administra una pequeña gasolinera en el pueblo de Panton, en el distrito indonesio de Aceh Jaya, nos indica que esta subida de los precios le es beneficiaria.

“La gasolina es algo que las personas necesitan diariamente” nos dice. “Actualmente el precio es muy bueno. La venta de gasolina es el negocio más común de esta región. ”

Cada día, este joven de 62 años, compra 80 litros de gasolina que vende en pequeñas cantidades, principalmente a los motociclistas, realizando un pequeño beneficio. Y si sus clientes tienen hambre o sed, siempre pueden ir al quiosco vecino de su estación que está dirigido por Jaflinar, su esposa.

El recuerdo de los desaparecidos

El tsunami del 26 de diciembre de 2004 se cobró las vidas de casi una quinta parte de la población de este distrito de 99.000 habitantes. Mawardi y Jaflinar están entre los que perdieron un ser querido.

“Teníamos dos hijos. Uno de ellos fue arrastrado por la fatal ola, y nunca hemos encontrado su cuerpo. Él tenía 17 años” nos dice Jaflinar, limpiando sus lágrimas que corren a lo largo de sus mejillas. “Me siento siempre tan triste.”

Mawardi, cuya pierna había sido amputada antes del tsunami, sobrevivió subiendo a un árbol a pesar de su minusvalía.

La reconstrucción de sus vidas

La pareja ha reconstruido lentamente su vida. Recibieron una casa construida por la Cruz Roja, y Jaflinar pudo volver a poner en marcha su quiosco gracias a una subvención en contado por parte de Cruz Roja Británica. Recientemente, el único hijo que les queda recibió su diploma académico.

En agosto de 2008, Mawardi decidió invertir en su negocio, y por lo tanto pidió un préstamo de dos años que fue aceptado y apoyado gracias al título de propiedad de su casa, que todos propietarios de las nuevas casas construidas por la Cruz Roja en la región de Teunom recibieron al mismo tiempo que las llaves de sus nuevos hogares.

Con el dinero que pidió prestado al banco indonesio Rakyat, Mawardi compró un “bechak” (cabina transportable de chapa) en la cual instaló su gasolinera, situada sobre la carretera principal, situada a lo largo de la meseta occidental de la isla Sumatra, entre Banda Aceh y Medan.

Ellos desearían obtener más dinero en efectivo para poder extender su negocio, pero la sabiduría es guía de Jaflinar “si tomamos un mayor préstamo, tendríamos miedo de no poder pagar el préstamo inicial. Y entonces el banco podría llevarse nuestra casa, y no tendríamos un lugar donde dormir”.


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