De arrozal a estanque para piscicultura: la reutilización de las tierras dañadas por el tsunami

Publicado: 5 enero 2009 0:00 CET

Megan Rowling, British Red Cross in Indonesia This is the fourth in a series of nine profiles/case studies, looking at how Red Cross Red Crescent has helped people to rebuild their own lives after the tsunami in Indonesia.

Antes del fatídico tsunami del 26 de diciembre de 2004, Alue Riyeung, el pueblo nativo de Ben Khari, en la isla de Pulo Nasi, situada al norte de la provincia indonesia de Aceh, estaba rodeada de campos de arroz a pérdida de vista y separados de la playa por un pantano lleno de cocoteros y manglares.

Pero las enormes olas que azotaron las costas y los pueblos costeros de la isla inundaron las tierras con agua salada y arrancaron la casi totalidad de los árboles protectores de los arrozales. Los semicírculos que indican los antiguos arrozales están ahora abandonados, repletos de grandes represas llenas de agua estancada y árboles muertos.

“Ahora esto ya no sirve para el cultivo del arroz, porque sin la protección ofrecida por los árboles, el viento llenará de agua salada los arrozales y dañará la plantación,” nos explica Ben.

Un grupo de amigos despabilados

Ben y un grupo de otros cinco despabilados campesinos tuvieron la idea de reutilizar los campos inundados y propusieron una manera innovadora de servirse de estos campos arruinados para la agricultura. Gracias a una subvención de grupo de 3.164 francos suizos ofrecida por la Cruz Roja británica, construyeron un gran estanque en uno de los campos inundados.

Primero tuvieron que cercar una sección de 30 metros cuadrados de agua estancada utilizando la madera abandonada de las palmeras destruidas por el tsunami, “a pesar de todo tardamos más de una semana para hacer eso”, se elogia Ben. Luego en abril de 2008, transvasaron al estanque aproximadamente 3.000 peces “bandeng” que habían comprado en capital de la provincia, Banda Aceh.

Porque optaron por un método no intensivo de cría, los peces no se pudieron vender antes de finales de agosto. Pero cada mañana, Ben o uno de sus socios, se dirige hacia el estanque para dar a los peces su ración diaria de tres kilos de comida semiorgánica.

Un enfoque ecológico

Ben resalta vivamente las ventajas ecológicas de su enfoque, sin olvidar indicarnos que esta visión es también la menos costosa. La comida a fuerte contenido nutritivo es demasiado cara, y porque se emplea una cuenca de tierra ya inundada y se reutilizó la madera abandonada para la construcción del cerco, no tuvieron que alquilar máquinas excavadoras o comprar materiales para construir el cercado.

Los miembros del grupo no cuentan con el proyecto de piscicultura como fuente de ingresos principal, así pueden tratar este proyecto como una experiencia piloto para rehabilitar la amplia cantidad de tierras dañadas por el tsunami.

“Nos damos cuenta de que esta actividad requerirá un buen momento antes de generar beneficios, pero la vemos como una excelente e innovadora manera de explotar el potencial de nuestros recursos naturales. Es, para nosotros, una inversión para el futuro,” nos explica Ben.

“Venimos también aquí para relajarnos con nuestras familias, así avanzamos juntos en el proyecto y también nos divertimos en familia con eso,” nos sonríe.


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